Nueva advertencia sobre el uso de benzodiacepinas y el riesgo de demencia

Pauline Anderson

Conflictos de interés

21 de agosto de 2018

Nuevamente otro estudio ha relacionado el uso de benzodiacepinas con un mayor riesgo de presentar la enfermedad de Alzheimer.[1]

"Aunque la asociación entre el uso de benzodiacepinas y la enfermedad de Alzheimer fue pequeña en este estudio, el umbral para prescribir estos fármacos debería ser lo suficientemente alto debido a su perfil de efectos adversos generales, incluido un mayor riesgo de caídas y fracturas de cadera", dijo a Medscape Noticias Médicas la Dra. Vesa Tapiainen, Ph. D., autora principal, de la University of Eastern Finland, en Kuopio, Finlandia.

Estos medicamentos a menudo se utilizan para tratar problemas del sueño, pero su eficacia para esta indicación disminuye con el tiempo, mientras que los riesgos de eventos adversos permanecen, agregó.

"Los médicos deben considerar los riesgos y beneficios, así como la duración adecuada del tratamiento, antes de recetar estos medicamentos", puntualizó la Dra. Tapiainen.

Aunque otros estudios han relacionado las benzodiacepinas con el riesgo de enfermedad de Alzheimer, la Dra. Tapiainen cree que este es el más grande hasta la fecha.

El estudio fue publicado en la edición de agosto de Acta Psychiatrica Scandinavica.

Ampliamente utilizado

Además del insomnio, las benzodiacepinas y otros medicamentos denominados "Z", como zolpidem y zopiclona, se usan para tratar otros síntomas neuropsiquiátricos de la demencia, como la ansiedad.

Aunque estos fármacos tienen estructuras moleculares diferentes, tienen un mecanismo de acción similar y efectos ansiolíticos, anticonvulsivos, hipnóticos y relajantes similares. Además, tienen efectos adversos similares, que incluyen somnolencia, y su uso se asocia con problemas de movilidad, caídas y fracturas.

Las benzodiacepinas se usan en 9% a 32% de los pacientes de edad avanzada, informan los autores.

Los investigadores utilizaron la cohorte Medication Use and Alzheimer's Disease (MEDALZ), que incluye a los 70.719 residentes de Finlandia. Los pacientes seleccionados para el estudio habían sido diagnosticados con enfermedad de Alzheimer entre los años 2005 y 2011. Las edades de los pacientes oscilaban entre 34 y 105 años. El estudio también incluyó 282.862 personas de control equiparadas de registros nacionales.

Los diagnósticos de enfermedad de Alzheimer se basaron en los criterios del DSM-IV, así como del National Institute of Neurological and Communicative Disorders and Stroke y la Alzheimer's Disease and Related Disorders Association, ahora conocida como la Alzheimer's Association.

Los investigadores extrajeron información sobre el uso de drogas del Registro de Prescripciones de Finlandia. Analizaron benzodiacepinas de acción corta, media y larga y fármacos relacionados.

Además, los investigadores examinaron diferentes duraciones del uso de drogas (1 día a 1 mes, 1 mes a 1 año, 1 a 5 años y más de 5 años), y el consumo acumulado en dosis diarias definidas, dividido por terciles.

Resultados "preocupantes"

Para explicar la causalidad inversa, los investigadores investigaron el uso de drogas solo de 1995 a 5 años antes del diagnóstico de enfermedad de Alzheimer.

Controlaron diversos trastornos crónicos, como el asma/enfermedad pulmonar obstructiva crónica, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, así como el abuso de sustancias, el estatus socioeconómico y el uso de antidepresivos y antipsicóticos. Todos los factores de confusión se extrajeron hasta 5 años antes del diagnóstico de enfermedad de Alzheimer.

Los resultados mostraron que, en comparación con las personas que no habían usado ninguno de los fármacos relevantes, cualquier uso se asoció con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer (odds ratio [OR]: 1,19; IC 95%: 1,17 - 1,21).

Después de ajustar por las comorbilidades, el estado socioeconómico y el uso de otros medicamentos psicotrópicos, la asociación fue algo menor (OR: 1,06; IC 95%: 1,04 - 1,08).

Utilizando cálculos estadísticos, los autores determinaron que la proporción de casos de enfermedad de Alzheimer que podrían atribuirse a la exposición a estos fármacos fue del 5,7%.

Aunque los autores reconocen que el aumento del riesgo absoluto es modesto, señalan que debido a que estos medicamentos se usan con frecuencia en personas mayores, incluso un pequeño aumento en el riesgo puede ser importante.

"Esto es preocupante", señalan los investigadores, no solo porque estos medicamentos son comúnmente utilizados por pacientes mayores sino también porque, a pesar de las recomendaciones, a menudo se usan a largo plazo en esta población de pacientes.

En este estudio, el riesgo de enfermedad de Alzheimer con todos los medicamentos fue más alto en los pacientes que usaron los medicamentos durante más de un año. En el modelo completamente ajustado, no hubo riesgos de uso durante periodos de menos de un mes.

Los riesgos y beneficios de estos medicamentos deberían reevaluarse regularmente, destacó la Dra. Tapiainen.

Añadió que la identificación de las causas de los problemas del sueño en los pacientes y el uso de tratamientos no farmacológicos "se debe priorizar".

Las relaciones descubiertas por los autores fueron similares para los diversos medicamentos y para las formulaciones de acción corta, media y larga.

Hallazgo desconcertante

Curiosamente, las dosis promedio más bajas (< 0,5 dosis diarias definidas/día) de muchos de los fármacos aumentaron el riesgo de enfermedad de Alzheimer más que las dosis más altas en el modelo no ajustado.

"Nos sorprendió este hallazgo y lo investigamos con más detalle", dijo la Dra. Tapiainen. "Esta investigación reveló que aquellos que usaron las dosis promedio más altas realmente usaron estas drogas durante un periodo de tiempo más corto, y por lo tanto su consumo total fue menor".

Además, dosis altas y bajas pueden haber sido utilizadas para diferentes indicaciones.

Los autores observaron que la relación dosis-respuesta que se descubrió tanto para el consumo acumulado como para la duración se redujo en la categoría de dosis de fármaco más alta después de ajustar el uso de otros psicotrópicos.

"Esto indica que la asociación puede deberse en parte a los antidepresivos o antipsicóticos, o al uso concomitante de estos medicamentos", dijo la Dra. Tapiainen.

Cuando se le preguntó si la relación entre el uso de drogas y el riesgo de enfermedad de Alzheimer era más pronunciada entre los pacientes más viejos en el estudio, la Dra. Tapiainen dijo que ella y sus colegas no investigaron esto en el estudio publicado.

"Pero debido a que encontramos esta pregunta interesante, hicimos más análisis y descubrimos que la asociación era similar independientemente de la edad", dijo.

Una limitación del estudio fue que no incluía datos con respecto a medicamentos no reembolsables o medicamentos utilizados en el hospital.

Riesgo plausible

Al comentar los hallazgos a Medscape Medical News, el Dr. David S. Knopman, profesor de neurología de la Mayo Clinic, en Rochester, Estados Unidos, y miembro del Alzheimer's Association Medical and Scientific Advisory Council, señaló que muchos estudios han sugerido que los pacientes que son expuestos a ciertos fármacos psicoactivos, como aquellos con propiedades colinomiméticas, tienen un mayor riesgo de demencia.

"Por lo tanto, considero plausible que las benzodiacepinas y los medicamentos relacionados conlleven los mismos riesgos", dijo.

Sin embargo, agregó que el riesgo descubierto en este estudio actual fue "muy modesto".

Cuando los autores se refieren al "riesgo de Alzheimer", quieren decir "riesgo de demencia", dijo el Dr. Knopman. "No tienen evidencia, ni de neuropatología ni de biomarcadores, de que los individuos afectados tuvieran amiloidosis y tauopatía, por lo que la enfermedad de Alzheimer en el sentido biológico de la palabra".

La Dra. Tapiainen señaló que todos los casos de enfermedad de Alzheimer en el estudio se verificaron clínicamente con estudios de imagen (tomografía computarizada o resonancia magnética) y que los diagnósticos fueron confirmados por un neurólogo o geriatra registrado.

El "resultado final" para el Dr. Knopman es el mismo; el uso de ciertos fármacos psicoactivos parece aumentar el riesgo de demencia.

Sin embargo, no está claro si los medicamentos están empeorando temporalmente la cognición o si los síntomas se están tratando con estos medicamentos, dijo el Dr. Knopman.

"En otras palabras, la dirección de la causalidad de estos fármacos a la demencia podría ir en cualquier dirección, y este estudio que utilizó datos administrativos no puede determinar la dirección de la causalidad", dijo.

Sin embargo, un mensaje para llevar a casa es que las benzodiacepinas y los medicamentos para dormir relacionados deben evitarse "si es posible" en personas mayores, dijo el Dr. Knopman.

También analizando los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Ronald Petersen, Ph. D., director del Alzheimer's Disease Research Center de la Mayo Clinic, estuvo de acuerdo en que es "apropiado" tener cuidado con el uso de benzodiacepinas.

El Dr. Petersen dijo que encontró el estudio "interesante", aunque "querría estar seguro de que los diagnósticos clínicos no presentan confusores por el uso de benzodiacepinas antes de la prueba".

La Dra. Tapiainen, el Dr. Knopman y el Dr. Petersen han declarado no tener ningún interés económico pertinente.

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