La biopsia sin aspiración con agujas pequeñas mejora el diagnóstico de nódulos tiroideos

Nancy A. Melville

Conflictos de interés

10 de agosto de 2018

El uso de la técnica de acción capilar (sin aspiración) para la biopsia con aguja fina de nódulos tiroideos habituales redujo significativamente las tasas de examen histopatológico no diagnóstico, en comparación con la aspiración, y el empleo de agujas de menor calibre en las biopsias; en adición, no modifica las tasas de éxito diagnóstico, en comparación con las agujas más grandes, de acuerdo con los resultados de un nuevo metanálisis sobre el tema.[1]

"Dada la tasa significativamente reducida de examen citopatológico no diagnóstico con la acción capilar, y el potencial de aumento del dolor de las complicaciones con las agujas más grandes sin un beneficio demostrado, la biopsia de nódulos tiroideos habituales con aguja se debería realizar sin aspiración, y con agujas de calibre más pequeño", concluyen los autores.

El consenso internacional sobre el uso de la biopsia con aguja fina en la evaluación de los nódulos tiroideos es sólido, pero hay menos acuerdo con respecto a cuál de las diversas técnicas proporciona las mejores probabilidades de éxito diagnóstico.

Las opciones clave comprenden aspiración con aguja fina, en la cual la presión negativa de la jeringa, y el corte de la aguja, permiten obtener tejido, o la biopsia con aguja sin aspiración, también llamada técnica de acción capilar, donde el tejido tiroideo se retira pasivamente hacia la luz de la aguja, con la presión hidrostática.

Tampoco hay consenso sobre el ángulo óptimo de la aguja que debe utilizarse: Las agujas de calibres más grandes pueden proporcionar mayor volumen de tejido que las de menor calibre, pero hay debate acerca de esta cuestión.

Agujas más grandes: Más dolor, más complicaciones, y sin beneficio claro

Para comparar la evidencia sobre estas diferentes opciones, el Dr. William J. Moss, y sus colaboradores del Departamento de Cirugía y División de Otolaringología –Cirugía de Cabeza y Cuello, en la University of California, en San Diego, Estados Unidos, realizaron el análisis sistemático de 24 artículos con un total de 4428 nódulos que requirieron evaluación. El estudio fue publicado en el número de Julio de Thyroid.

De los artículos, 20 comparaban la acción capilar (sin aspiración) con la aspiración, y 6 evaluaban el calibre de la aguja. La mayor parte de los estudios se realizó con enmascaramiento, con o sin aleatorización, y todos, excepto dos, fueron prospectivos.

Un análisis de modelo de efectos aleatorizados demostró que el método de acción capilar se asociaba a una reducción mayor de manera estadísticamente significativa en el riesgo relativo de tener un examen citopatológico no diagnóstico (riesgo relativo: 0,57; p = 0,02).

Mientras tanto, hubo una tendencia, aunque no estadísticamente significativa, de que las agujas de menor calibre (calibres 25 a 27) mostraron resultados más favorables, lo que indica que no hubo una mejora evidente en los beneficios con las agujas más grandes, que se asocian a mayor dolor.

Además de ser más dolorosas, las biopsias con aguja de gran tamaño también pueden tener más complicaciones, las cuales, aunque infrecuentes, pueden consistir en infecciones, parálisis de la cuerda vocal, y hematomas, señalan los autores.

El Dr. Moss indicó que no es sorprendente la falta de un beneficio diagnóstico con las agujas de mayor calibre.

"Un calibre más amplio no necesariamente significa más tejido, sobre todo si se utiliza el método de acción capilar", comentó a Medscape Noticias Médicas.

"Asimismo, la sangre dificulta más la interpretación de las características histopatológicas de la tiroides, ya que las agujas de mayor calibre significan más sangre", resaltó el autor.

La posibilidad de contaminación de la sangre con las agujas de mayor tamaño es muy notable con los nódulos tiroideos, por contraposición a otras biopsias, dada la naturaleza vascular del tejido de la glándula tiroides.

Mejor tecnología generará mejores resultados

El análisis tiene varias limitaciones notables, reconocen los autores, incluso el hecho de que solo 8 de los 24 estudios confirmaron el uso del control ecográfico para todas las biopsias, lo que representa un posible factor de confusión, pues la falta de uso constante de la ecografía podría dar lugar a más intentos no diagnósticos.

Además, debido a que generalmente los nódulos tiroideos son muy diversos, y tienen "una infinidad de características anatómicas", determinados subtipos se pueden muestrear de manera más apropiada con aspiración, o agujas de mayor calibre.

Por ejemplo, algunos estudios demostraron que "para los nódulos con múltiples biopsias no diagnósticas, las agujas de diámetro o luz más grande pueden tener ventajas", admiten los investigadores.

A medida que avanza la tecnología, el diagnóstico debería mejorar, añade el Dr. Moss, señalando: "Se dispone de diversos dispositivos para presión negativa, y agujas modificadas que han demostrado perspectivas favorables como tecnologías auxiliares en la biopsia de la glándula tiroides con aguja".

Debido a que cada año se llevan a cabo millones de biopsias de tiroides con aguja en todo el mundo, el problema de las muestras no diagnósticas, clasificadas como Bethesda I, es persistente.

El uso de control ecográfico, común en Estados Unidos, mejora los resultados, pero incluso con el control, se estima que 10% de las evaluaciones de nódulos no es diagnóstico, y algunos estudios señalan tasas mucho más altas.

El Dr. Moss concluyó que lo más importante de la evidencia colectiva radica en que "cuando se lleva a cabo una biopsia inicial de un nódulo tiroideo estándar, es conveniente utilizar agujas de calibres 25 a 27, junto con una técnica sin aspiración, o 'de acción capilar'".

El Dr. Moss ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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