La diabetes de inicio en la adolescencia necesita una estrategia diferente a la de inicio en la edad adulta 

ORLANDO, USA. En adolescentes con alteración de la tolerancia a la glucosa (prediabetes) o diabetes de tipo 2 de inicio reciente, la intervención temprana con insulina de acción prolongada seguida de metformina o metformina sola, ambas administradas durante un año, no lograron prevenir el deterioro del funcionamiento de la célula beta.[1]

Dra. Kristen J. Nadeau

De hecho, la función de la célula beta disminuyó en los dos grupos durante el tratamiento y se agravó después que se terminó el tratamiento en el estudio de medicación pediátrica para el restablecimiento de la secreción de insulina (RISE), comunicado el 25 de junio en el Congreso Anual de la American Diabetes Association (ADA) de 2018.

"La parte más notable fue el hecho de que en el estado prediabético no estamos observando mejoría, y hay muchos pediatras que utilizan metformina en la prediabetes debido a que el Programa de Prevención de Diabetes (DPP) demostró que era eficaz en adultos, pero no estamos observando esa respuesta", dijo la Dra. Kristen J. Nadeau, profesora de pediatría, del University of Colorado Anschutz Medical Campus, en Aurora, Estados Unidos, en una conferencia de prensa para describir los hallazgos, que fueron publicados simultáneamente en Diabetes Care.[2]

"Lo más importante de resaltar es que ahora mismo no hay evidencia para indicar el tratamiento en tal estado prediabético en adolescentes, por lo menos no con estos medicamentos", dijo la Dra. Nadeau a Medscape Noticias Médicas.

Sin embargo, "definitivamente no estamos recomendando suspender la metformina en adolescentes que padecen diabetes de tipo 2, pues definitivamente existen ventajas", por lo que respecta a la reducción de la glucemia.

"No obstante, la metformina por sí sola no es una solución a largo plazo para muchos adolescentes, de manera que necesitamos hacer lo posible por encontrar tratamientos complementarios adicionales", resaltó.

La insulina y la metformina son los únicos fármacos aprobados para uso en la diabetes de tipo 2 en adolescentes, pero "se dispone de tratamientos para la diabetes de tipo 2 [en adultos] que utilizamos sin prescripción en pediatría, como los agonistas de GLP-1 y los inhibidores de SGLT2", dijo la Dra. Nadeau a Medscape Noticias Médicas.

La diabetes es mucho más agresiva en jóvenes

Dr. Steven E. Kahn

El Dr. Steve E. Kahn, coinvestigador del estudio, del VA Puget Sound Health Care System, de la University of Washington, en Seattle, Estados Unidos, dijo; "Para todos nosotros fue decepcionante ver los resultados pediátricos. No fue lo que previmos con base en todo lo que hemos visto en adultos, en los que la insulinoterapia intensiva preserva las células beta, y en quienes se ha demostrado que la metformina es eficaz como tratamiento de primera línea y en la prevención".

"Lo que hemos aprendido es que la enfermedad es muy diferente y potencialmente muy agresiva en adolescentes", dijo el Dr. Kahn a los periodistas reunidos. "Va a ser decisivo comprender las causas de la gravedad de su enfermedad, ya que es posible que tengamos que atacarla a un nivel más básico que simplemente solo con los medicamentos que están disponibles en la actualidad".

La insuficiencia temprana de la célula beta crea dependencia permanente en la insulina y por consiguiente los adolescentes pueden tener más riesgo futuro de complicaciones de la diabetes", dijo.

El Dr. John B. Buse, Ph. D., de la University of North Carolina School of Medicine, en Chapel Hill, Estados Unidos, quien es coautor de un editorial adjunto al estudio RISE, también publicado en Diabetes Care, estuvo de acuerdo.[3]

"Lo más importante es que esta epidemia de obesidad en los adolescentes tiene implicaciones y problemas reales en estos pacientes jóvenes. Si no podemos tratarlos con insulina o metformina para lograr que su HbA1c llegue a un rango aceptable durante 80 años, van a tener complicaciones".

"Esto realmente incrementa el imperativo moral de hacer algo en torno a la epidemia de obesidad", resaltó.

La Dra. Nadeau estuvo de acuerdo: "Solo quiero hacer eco a este comentario (puesto que es tan difícil de tratar), necesitamos prevenirla con ejercicio, dieta y hábitos de sueño saludables. Este tipo de medidas se deben implementar para que los niños no estén llegando al grado en que no podamos hacer nada".

Los resultados de RISE respaldan los hallazgos del estudio TODAY

En el estudio de medicación pediátrica RISE, 91 pacientes en la pubertad con obesidad fueron aleatorizados a 12 meses de metformina ajustada a 1.000 mg dos veces al día o 3 meses de insulina glargina ajustada dos veces a la semana para lograr una concentración de glucosa de 4,4 - 5,0 mmol/l con base en la glucemia automonitorizada cada día y seguida inmediatamente de metformina durante 9 meses.

Los niños tenían una edad promedio de 14 años, un índice de masa corporal (IMC) medio de 37,7 kg/m2 y una HbA1c de 5,7%. En general, 60% tenían alteración de la tolerancia a la glucosa y los restantes tenían diabetes de tipo 2 de menos de 6 meses de duración.

Menos de 30% eran caucásicos. La mayoría (77%) no había recibido tratamiento hipoglucemiante, mientras que 23% habían tomado metformina. Los participantes se sometieron a pinzas hiperglucémicas y pruebas de tolerancia a la glucosa oral realizadas en días separados al inicio, a los 12 meses y a los 15 meses.

Las dos intervenciones fueron bien toleradas y la retención en el estudio fue considerable, de manera que 84 de 91 participantes reclutados concluyeron la evaluación a los 15 meses. A los investigadores y los participantes en el estudio y sus familias, se les felicitó por apegarse a los rigores del protocolo del estudio, dadas las evaluaciones refinadas que se utilizaron y el número de consultas hospitalarias implicadas.

No se observaron diferencias significativas entre los grupos de tratamiento al inicio, a los 12 meses o a los 15 meses en la función de la célula beta, el percentil de IMC, la HbA1c, la glucosa en ayunas o los resultados de la prueba de tolerancia a la glucosa oral a las dos horas.

Y en los dos grupos de tratamiento, la función de la célula beta medida con pinza fue significativamente más baja a los 12 y 15 meses que al inicio.

"Estos resultados respaldan los observados en el estudio TODAY (Treatment Options for Type 2 Diabetes en Adolescents and Youth), el cual demostró que en 50% de los adolescentes con diabetes de tipo 2, el tratamiento inicial asignado fracasó, requiriéndose iniciar insulinoterapia después de un seguimiento promedio de 3,9 años, lo cual es congruente con la progresión más rápida de la enfermedad que lo informado en adultos", dicen la Dra. Nadeau y sus colaboradores en su artículo.

"Todavía está madurando" la comprensión de la diabetes de tipo 2 en la adolescencia

Estos hallazgos tienen relevancia clínica, pues la gran mayoría de los pacientes adolescentes con diabetes de tipo 2 se tratan con metformina e insulina, y sin embargo estos datos muestran que los tratamientos estándar no son muy útiles para modificar la evolución natural de la enfermedad, dicen el Dr. Buse, el Dr. David A. D'Alessio, del Duke University Medical Center, en Durham, y el Dr. Matthew C. Riddle, de la Oregon Health & Science University, en Portland, Estados Unidos, en su editorial.

La Dra. Nadeau afirmó que se necesita más investigación sobre lo que ocurre durante la pubertad (periodo en que la resistencia a la insulina empeora de modo que hay una mayor demanda sobre las células beta) "para que podamos comprender mejor por qué los jóvenes son tan diferentes desde un punto de vista fisiológico".

"Además, los resultados requieren más estudios para identificar nuevas opciones de tratamiento inocuo y eficaz en jóvenes con alteración de la tolerancia a la glucosa o diabetes de tipo 2", dijo.

El Dr. Griffin P. Rogers, director del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK), en Bethesda, Estados Unidos, que patrocina el consorcio de estudios RISE, está de acuerdo: "Nuestra comprensión de la forma en que la diabetes de tipo 2 afecta a los jóvenes todavía está madurando, y debemos seguir explorando los tratamientos para garantizar que estas personas jóvenes puedan vivir saludablemente y por largo tiempo. Estos resultados nos proporcionan otra pieza del rompecabezas para descubrir con cuáles medicamentos se tratará a los jóvenes con diabetes de tipo 2".

El estudio RISE es financiado por apoyos económicos de NIDDK, National Center for Advancing Translational Sciences, Deparment of Veterans Affairs y Kaiser Permanente Southern California, con apoyo adicional de la American Diabetes Association, Allergan, Apollo Endosurgery, Abbott Laboratories y Novo Nordisk. El Dr. Kahn es un consultor remunerado en las juntas de consejo de Novo Nordisk. El Dr. Buse recibe apoyo para investigación, es propietario de acciones y es asesor de Adocia, ADA, AstraZeneca, Dexcom, Elcelyx, Eli Lilly, Fractyl, Intarcia, Lexicon, Metavention, National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, National Institute of Environmental Health Sciences, Nova Targ, Novo Nordisk, Sanofi, Shenzhen, Hightide Biopharmaceutical, VTV Therapeutics, Boehringer Ingelheim, Johnson & Johnson, National Center for Advancing Translational Sciences, National Heart, Lung and Blood Institute, Patient-Centered Outcomes Research Institute y Theracos. La Dra. Nadeau ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....