Añadir olaparib a la terapia con gefitinib en adenocarcinoma de pulmón positivo a EGFR no mejora los resultados de la monoterapia

Karla Islas Pieck

18 de junio de 2018

El tratamiento combinado de gefitinib con olaparib ofrece unos resultados clínicos comparables a los de la monoterapia con gefitinib para los pacientes con cáncer de pulmón que presentan la mutación en el gen del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), según concluye un estudio que se acaba de presentar en el Congreso Anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) de 2018 celebrado en Chicago, Estados Unidos.[1]

El trabajo, realizado por Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) en colaboración con el Dr. Oscar Arrieta, del Instituto Nacional de Cancerología, en la Ciudad de México, México, demuestra que añadir olaparib a la terapia con gefitinib no aporta un beneficio estadísticamente significativo a los pacientes en términos de progresión de la enfermedad y mortalidad.

En concreto, la sobrevida libre de progresión en los pacientes que habían recibido la terapia combinada fue 2,4 meses más elevada respecto a quienes habían sido tratados con la monoterapia. Además, tanto el riesgo de progresión de la enfermedad como el de muerte fueron un 17% menor en el grupo que recibió gefitinib más olaparib respecto a los que recibieron gefitinib solo.

No obstante, estas diferencias no son estadísticamente significativas, según explica a Medscape en Español el Dr. Santiago Viteri, oncólogo médico y coordinador clínico del Instituto Oncológico Rosell, en el Hospital Quirón-Dexeus, en Barcelona, España, e investigador del grupo que dirige el Dr. Rafael Rosell, que es uno de los pioneros en el tratamiento del cáncer de pulmón con mutación del gen EGFR, e investigador principal de este estudio clínico.

Este experto recuerda que el tratamiento convencional para los pacientes con cáncer de pulmón positivo para una mutación de EGFR se basaba en la monoterapia con un inhibidor de este receptor (como gefitinib y erlotinib) administrado de forma oral, "y aunque los resultados eran bastante buenos y con mucho menos efectos secundarios que la quimioterapia, la realidad es que los pacientes no se curan". Es por este motivo que se decidió probar terapias combinadas, en busca de una mejora de la sobrevida de los pacientes.

"Veíamos que prácticamente todos los pacientes acababan recayendo al cabo de un año o año y pico. Y en la mayoría de ellos esto se debe a la aparición de resistencias", añade el Dr. Viteri, que detalla que una de las estrategias que se plantearon para combatir este problema fue la combinación de inhibidores del EGFR con otro tipo de fármacos.

En este caso, se optó por olaparib, "que lo que hace es bloquear un sistema de reparación del daño ante el ADN que tienen las células. Si tú dañas una célula y le impides que se repare, pues le haces mucho más daño. Es decir, un fármaco daña la célula mutada mientras que el otro impide que se repare", describe este oncólogo.

Metodología

Se trata de un estudio abierto, multicéntrico, aleatorizado, de fase 1b/2b que analiza datos de 182 pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas, con mutación en el gen de EGFR, en etapa IV y que no habían recibido tratamiento previo.
Los participantes se aleatorizaron en dos grupos de 91 pacientes sin tener en cuenta diferencias de género, edad, hábito tabáquico, estado funcional y la presencia de metástasis óseas o cerebrales.

Los investigadores pudieron comprobar que la mediana de sobrevida libre de progresión fue de 10,4 meses en el grupo de la monoterapia, mientras que entre los participantes que recibieron la combinación esta cifra se elevó a 12,8 meses. El hazard ratio para progresión de la enfermedad o muerte fue de 0,83 (p = 0,329). La tasa de respuesta fue del 68% en el grupo con gefitinib y del 78% en el grupo con gefitinib más olaparib.

El Dr. Viteri considera que, a pesar de que estos datos no resultaron estadísticamente significativos, "no deja de llamar la atención que los pacientes que recibieron la combinación realmente mostraron mejores resultados. Esta tendencia nos hace pensar que sería interesante seguir estudiando esta combinación porque seguramente hay un subgrupo de pacientes que son sensibles a esta terapia y que quizá se podrían beneficiar de ella".

En concreto, la hipótesis que queda ahora sobre la mesa es saber si los pacientes que además de la mutación en el gen de EGFR presentan otras alteraciones en genes como el BRCA1, el 53BP1 o EZH2 podrían responder mejor a estas moléculas.

Por su parte, la Dra. Noemí Reguart, Ph. D., del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic, de Barcelona y el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps), y coautora del estudio, comenta a Medscape en Español que este estudio se puso en marcha hace aproximadamente 5 años "y en este tiempo ha cambiado mucho todo. Han salido medicamentos nuevos que son muy potentes y que superan los resultados que hemos experimentado con los fármacos anteriores".

A su juicio, a pesar de que este estudio haya resultado negativo, aporta información importante. "Ahora sabemos que añadiendo un fármaco no mejoramos los resultados clínicos, pero sí añadimos un poco de toxicidad, por lo tanto se confirma que debemos optar por la monoterapia en estos casos".

El cáncer de pulmón positivo para mutación en el gen de EGFR representa aproximadamente el 10% del total de adenocarcinomas pulmonares que se detectan en España. "Sin embargo, en algunos países de Asia y Latinoamérica la tasa de mutación de este tumor es mucho más alta. En algunos casos puede alcanzar el 40% del total.

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