COMENTARIO

Avances en cáncer de próstata con el Dr. Avitia, desde el Congreso Anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) de 2018

Dr. Miguel Ángel Álvarez Avitia

Conflictos de interés

21 de junio de 2018

COLABORACIÓN EDITORIAL

Medscape &

¿Qué tal? Buenas tardes, bienvenidos a Medscape en Español. Soy el Dr. Miguel Ángel Álvarez Avitia, oncólogo médico del Instituto Nacional de Cancerología de México.

Hoy vamos a hablar de cáncer de próstata, desde el congreso de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) de 2018, en la ciudad de Chicago, Estados Unidos.

En este congreso ha habido un importante avance en cuanto al desarrollo de nuevas tecnologías para el cáncer de próstata. Se han abordado diversos temas, y particularmente, quisiera tocar los puntos que me parecen más relevantes.

Habíamos estado evaluando a los pacientes de manera continua con gammagrafías óseas y tomografías. Sin embargo, se acaba de presentar un estudio de fases 2 - 3, en el que los resultados preliminares muestran que el PET/CT PSMA tiene una concordancia histológica cercana a 89%. Eso nos habla de un valor predictivo muy alto, no solamente para identificar el sitio de la recurrencia, sino para dirigir el tratamiento de rescate y valorar a los pacientes en un tratamiento futuro.

Una de las cuestiones más innovadoras es que habíamos hablado de que el cáncer de próstata no es una neoplasia que responde al tratamiento inmunológico. ¿Por qué? Porque los ensayos previos no habían demostrado ningún beneficio con ipilimumab en el tratamiento después de la falla del docetaxel. Sin embargo, se acaba de presentar el estudio KEYNOTE-199,[1] que tenía el antecedente de haber demostrado beneficios en un estudio previo, el KEYNOTE-28, en el cual pacientes que habían fallado en el tratamiento con docetaxel tenían una adecuada respuesta al tratamiento con pembrolizumab. Este es el estudio de fase 2 en el que se presentaron tres cortes de tratamiento con 258 pacientes, quienes mostraron una tasa de control de la enfermedad cercana a 22% sin hallazgos nuevos en cuanto a la toxicidad, y con una excelente tolerancia. Esto es algo notorio, porque por primera vez se demuestra, en un estudio más grande, con una buena cantidad de pacientes, el beneficio que podría tener el tratamiento con inhibidores anti-PD1.

Un tema importante que hemos abordado en el cáncer de próstata se refiere a aquellos pacientes que llegan a tener alteraciones en la reparación de los genes del ADN. Sobre todo en este escenario, los inhibidores PARP habían mostrado cierto beneficio, y se avecinan ensayos en los que se prueban nuevos inhibidores PARP, lo que es muy importante. Se ha demostrado que los pacientes llegan a tener alteraciones somáticas en estos genes (hasta 20%), y un grupo (11%) presentó alteraciones particularmente de tipo germinal, en donde las mutaciones de BRCA2 constituían 5% de los pacientes. Asimismo, se acaba de mostrar en un estudio de fase 2 en el que se ensaya acetato de abiraterona frente a olaparib, y abiraterona más olaparib, que independientemente de tener alteraciones en los genes de reparación del ADN, la combinación de olaparib más abiraterona es segura, y adicionalmente ofrece un mejor resultado en cuanto al control oncológico de la enfermedad.

Hemos hablado de biomarcadores en el transcurso del tiempo, y el cáncer de próstata no había tenido un buen biomarcador. Sin embargo, se acaba de presentar un estudio de fase 2 en el que se comprueban dos plataformas completamente diferentes para demostrar el valor predictivo que tiene la variante 7 del receptor de andrógenos. Esta plataforma demostró que 20% de los pacientes llega a tener esas alteraciones, y que este porcentaje, independientemente de cuál sea la plataforma, tiene un peor pronóstico en cuanto a la sobrevida libre de progresión radiográfica, y sobrevida global, lo que obviamente se traduce en que quizá sea un biomarcador predictivo negativo muy importante que podríamos emplear en el futuro para nuestros pacientes.

Otra cuestión relevante fue la presentación del estudio PROSPECT,[2] que está basado en la vacuna Prostvac, un poxvirus que se inyectaba directamente al cáncer de próstata ,y que en los estudios de fase 2 había mostrado beneficios en el control de la enfermedad localizada. Sin embargo, actualmente se presenta el estudio de fase 3 en pacientes mínimamente sintomáticos con castración, y resistencia de la enfermedad, en el que se les inyectaba este poxvirus intralesional, que falló en demostrar beneficio en la sobrevida global, por lo cual se pierde un arma para el tratamiento del cáncer de próstata.

Es muy importante mencionar que el cáncer de próstata sigue evolucionando: Vendrán nuevas alternativas de tratamiento, lo cual va a favorecer a muchos pacientes en el futuro.

Con esto quiero agradecerles su presencia para Medscape en Español. Quedan con Medscape, gracias.

Contenidos relacionados

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....