Aumenta la evidencia del vínculo entre la vitamina D y el riesgo de diabetes

Liam Davenport

Conflictos de interés

7 de mayo de 2018

Las personas con bajos niveles de vitamina D pueden tener un aumento en el riesgo de diabetes de tipo 2, de acuerdo con los resultados de un nuevo estudio epidemiológico estadounidense.[1]

El análisis de más de 900 individuos del sur de California reveló que las concentraciones plasmáticas de 25-hidroxivitamina D (25[OH]D) mayores de 30 ng/ml se relacionaban con una reducción significativa y sustancial en el riesgo subsiguiente de diabetes.

"Encontramos que los participantes con concentraciones sanguíneas de 25-hidroxivitamina D de más de 30 ng/ml mostraban un tercio del riesgo de diabetes, y los que tenían concentraciones superiores a 50 ng/ml mostraban una quinta parte del riesgo de presentarla, en comparación con aquellos cuyas concentraciones eran inferiores a 30 ng/ml", dijo la Dra. Sue K. Park, autora principal, del Seoul National University College of Medicine, en Seúl, Corea del Sur, en un comunicado de prensa de la University of California San Diego (UCSD), en San Diego, Estados Unidos, donde algunos investigadores del equipo tienen su sede.

La investigación, publicada en versión electrónica el 19 de abril en PLoS One, también demostró que cada incremento de 10 ng/ml en las concentraciones de 25(OH)D por arriba de 30 ng/ml se relacionaba con una reducción de 36% en el riesgo de diabetes.

Sin embargo, el segundo autor, Cedric F. Garland, doctor en salud pública, de la University of California San Diego, resaltó que la naturaleza epidemiológica del estudio significa que los hallazgos no pueden demostrar una causalidad.

"Se necesita más investigación para determinar si los niveles altos de 25-hidroxivitamina D pudieran prevenir la diabetes de tipo 2 o la transición de la prediabetes a diabetes. Sin embargo, este artículo e investigación previa indican que existe una fuerte relación".

Examinando el problema en el extremo superior de las medianas normales de vitamina D

En su artículo, la Dra. Park y colaboradores señalan que las concentraciones plasmáticas más altas de 25(OH)D se han relacionado con una disminución en el riesgo de diabetes de tipo 2.

“Sin embargo, los resultados hasta la fecha han sido mixtos, y no se dispone de datos adecuados basados en una cohorte para el extremo superior del rango normal, por arriba de aproximadamente 32 ng/ml (80 nmol/l)".

En general, se ha visto que 77% de los adultos estadounidenses tienen deficiencia de vitamina D, definida como menos de 32 ng/ml, y la prevalencia ha aumentado desde 1980, señalan.

El equipo de investigadores estudió a participantes del Rancho Bernardo Study of Health Aging para analizar la relación entre los niveles de 25(OH)D y la incidencia de diabetes o prediabetes en una cohorte con una concentración mediana de vitamina D inusualmente alta. Específicamente, incluyeron a 903 adultos caucásicos principalmente mayores, con ingresos medianos, sin un antecedente de diabetes, de la población de un suburbio del sur de California.

Los investigadores explican que la cohorte puede tener una prevalencia más baja que la habitual de deficiencia de vitamina D a causa de la luz solar durante todo el año y al buen clima en una zona soleada y despejada del sur de California, y debido al estándar de educación más alto, a una posición socioeconómica más elevada y a una mayor proporción de personas caucásicas.

La cohorte tiene la concentración mediana de 25(OH)D publicada más alta que se conoce, 42 ng/ml (105 nmol/l) en hombres y 39 ng/ml (98 nmol/l) en mujeres, de cualquier población sobre la que se han informado datos de incidencia de diabetes, según las concentraciones de vitamina D.

Al inicio (1997 - 1999), los participantes fueron objeto de evaluaciones antropomórficas y contestaron cuestionarios estandarizados sobre medicación actual, tabaquismo, consumo de alcohol, ejercicio físico y algún antecedente de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, angina o claudicación periférica. Además, se determinaron las concentraciones plasmáticas de 25(OH)D.

Después se recolectaron muestras sanguíneas cada 2 años para efectuar pruebas de glucosa plasmática en ayunas a las 8 horas, efectuándose una prueba de tolerancia a la glucosa oral si la cifra de glucosa plasmática en ayunas a las 8 horas era ≥ 100 mg/dl (5,5 mmol/l).

Al inicio, los participantes tenían una edad media de 74,1 años y un índice de masa corporal (IMC) promedio de 25,4 kg/m2.

Fuerte relación con diabetes y vínculo más leve con prediabetes

A una media de seguimiento de 12,5 años, 47 individuos presentaron diabetes de tipo 2 inicial, definida como una glucosa plasmática en ayunas a las 8 horas de ≥ 126 mg/dl (7,0 mmol/l). Otros 337 desarrollaron prediabetes, definida como una glucosa plasmática en ayunas a las 8 horas de 100 - 125 mg/dl (5,5 - 6,9 mmol/l).

Los individuos que desarrollaron diabetes, en comparación con los que no la presentaron, tuvieron IMC, perímetro de la cintura, concentración de triglicéridos, presión arterial sistólica y glucosa plasmática en ayunas al inicio significativamente más altos que el promedio (p < 0,001 para todos).

Se observó un patrón similar en los que adquirieron prediabetes.

Los que tuvieron diabetes o prediabetes mostraron más probabilidad de ser hombres que los que no la presentaron (p < 0,001 para ambos). Sin embargo, el consumo de alcohol, el tabaquismo y el ejercicio vigoroso regular autonotificado no se relacionaron significativamente con la incidencia de diabetes o prediabetes.

La relación de 25(OH)D con la diabetes persistió después de excluir a los participantes que informaron al inicio que por lo general tomaban suplementos de vitamina D o calcio.

En el análisis multivariable, el equipo descubrió que el aumento de las concentraciones plasmáticas de 25(OH)D se relacionaba con reducción del riesgo de diabetes.

En comparación con una concentración plasmática de 25(OH)D de < 30 ng/ml, los individuos con concentraciones de 30 - 39 ng/ml tuvieron un hazard ratio (HR) de presentar diabetes de tipo 2 inicial de 0,31, el cual disminuyó a un HR de 0,29 en los que tenían cifras de 40 - 49 ng/ml y un HR de 0,19 en los que tenían cifras de ≥ 50 ng/ml (p = 0,005 para la tendencia).

La relación entre las concentraciones plasmáticas de 25(OH)D y la prediabetes fue, en cambio, débil y no significativa, con una heterogeneidad sustancial.

"Esto podría deberse a que la prediabetes es un trastorno relativamente leve e incluye a muchos individuos que no se convirtieron en diabéticos o que las personas prediabéticas pueden estar más sanas a causa de mejores conductas relacionadas con su estilo de vida", escribe el equipo de investigadores.

¿Cuál es la norma y la mejor manera de alcanzarla?

En su discusión, la Dra. Park y colaboradores señalan que sus hallazgos contrastan con los de un reciente estudio multicéntrico de cohortes bien diseñado que no encontró relación entre las concentraciones plasmáticas de 25(OH)D y el riesgo de diabetes.[2]

Una posible explicación de estos hallazgos aparentemente discrepantes, dicen los autores, es que la concentración media de 25(OH)D en este estudio fue 23 ng/ml (58 nmol/l), ya que los participantes provenían de latitudes de Estados Unidos mucho más septentrionales, "en comparación con 42 ng/ml (105 nmol/l) en el presente estudio".

"Pudiera ser que las concentraciones de 25(OH)D en los sujetos del estudio previo tendieran a ser de un rango que está por debajo de aquel en el cual la 25(OH)D se relaciona inversamente con la incidencia de diabetes", afirman.

En el presente estudio, los investigadores supusieron que la concentración plasmática mínima saludable de 25(OH)D era de 30 ng/ml, cifra que es 10 ng/ml superior al valor recomendado en 2010 por el Institute of Medicine estadounidense, ahora parte de National Academies, un grupo que asesora en materia de salud al gobierno federal. Sin embargo, muchos grupos han propuesto concentraciones séricas más altas de vitamina D, de hasta 50 ng/ml, y la cuestión sigue siendo acaloradamente debatida, expresan la Dra. Park y sus colaboradores.

"Todavíahay inquietudes no resueltas sobre la diana plasmática conveniente para la 25(OH)D", hacen notar en el artículo, añadiendo que "tentativamente sugieren" que la diana no sea inferior a 40 ng/ml (100 nmol/l). Otros analistas que consideran los mismos datos podrían aceptablemente optar por otros objetivos deseados, como 30 ng/ml (75 nmol/l), como lo propone la Endocrine Society, señalan.

Además, resaltan: "Nuestro estudio no resuelve la cuestión básica de si los individuos pueden necesitar buscar suplementos de vitamina D si son necesarios para mantener una concentración de 30 ng/ml (75 nmol/l), pese a la posibilidad de alguna toxicidad. Un estudio aleatorizado reciente, controlado con placebo, de un suplemento con bolo de vitamina D semanal para los pacientes con prediabetes, no logró demostrar un efecto favorable sobre la incidencia de diabetes a 5 años".

Los niveles suficientes de 25(OH)D obtenidos naturalmente de la luz solar y los alimentos, no de suplementos, podrían ser más relevantes para reducir el riesgo de diabetes, indican.

El estudio fue respaldado por National Institutes of Health, el National Institute on Aging y el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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