La actividad física aumenta significativamente la sobrevida en pacientes con cáncer

Lic. Enf. Roxanne Nelson

Conflictos de interés

4 de mayo de 2018

CHICAGO, USA. Pacientes con cáncer que realizan actividad física tanto antes como después del tratamiento tienen 40% más probabilidades de sobrevivir, en comparación a los que son sedentarios, según nuevos hallazgos.[1]

Dra. Rikki Cannioto

La relación entre la actividad física y la mortalidad se observó en ocho tipos de cáncer. Es importante destacar que los hallazgos persistieron después del ajuste con respecto a género, etapa tumoral, antecedente de tabaquismo, e índice de masa corporal (IMC).

Los resultados del estudio fueron presentados en el Congreso Anual de la American Association for Cancer Research (AACR) de 2018.

"Aun cuando la relación significativa se observó en solo 8 de los sitios tumorales, el hazard ratio fue inferior a 1 en casi todo sitio tumoral que estudiamos", manifestó la autora principal, Dra. Rikki Cannioto, Ph. D., doctora en educación, profesora asistente de oncología en el Departamento de Prevención y Control del Cáncer, del Roswell Park Comprehensive Cancer Center, en Búfalo, Estados Unidos.

"Desde un punto de vista práctico, al parecer hay una ventaja en cuanto a la sobrevida en personas con todo tipo de tumores", comentó la autora a Medscape Noticias Médicas. "Tal vez no hayamos tenido la suficiente potencia para ver una significancia para todos ellos, pero lo importante es que los pacientes con cáncer se benefician".

Lo que es más importante, señaló la Dra. Cannioto, fue la mejora en la sobrevida de pacientes que previamente habían sido sedentarios. "Los que informaron nunca haber realizado alguna actividad recreativa en la década previa al diagnóstico, y que luego manifestaron llevar a cabo alguna activad más o menos en el tiempo del diagnóstico y después del mismo, notablemente tuvieron una mejora de entre 25% y 28% en la sobrevida, en comparación con los que se mantuvieron inactivos. Vimos que resulta beneficioso iniciar la actividad física después del diagnóstico".

El mensaje es que nunca es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio. Dra. Rikki Cannioto

"Así que el mensaje es que nunca es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio", puntualizó la autora.

Incluso un poco de ejercicio es útil

Un conjunto de evidencia creciente ha vinculado la actividad física con múltiples beneficios para los pacientes con cáncer, entre ellos, mejora de la fuerza muscular, el funcionamiento cardiovascular y la calidad de vida, y algunos datos parecen indicar que puede conferir un beneficio para la sobrevida.

Un estudio reciente, por ejemplo, reveló que entre los pacientes con cáncer de colon en etapa III, cuyo estilo de vida se consideraba muy compatible con las recomendaciones de la American Cancer Society sobre dieta y ejercicio, hubo una disminución de 42% en el riesgo relativo de muerte.

En el presente estudio, la Dra. Cannioto y sus colaboradores analizaron las relaciones conjuntas de la actividad física prediagnóstico y postdiagnóstico con la mortalidad en 5807 pacientes a los que se estableció el diagnóstico de cáncer en el Roswell Park Comprehensive Cancer Center, de 2003 a 2016.

La cohorte incluyó  un poco más mujeres (54,8%), que hombres (45,2%). La mayoría de los pacientes era de raza caucásica (93%), y la edad promedio a la que se estableció el diagnóstico fue de 60,6 años. Los diagnósticos fueron tumores malignos de vejiga, mama, cabeza y cuello, riñón, hígado, pulmón, ovarios, páncreas, próstata, piel, y estómago, así como cánceres colorrectales, esofágicos y endometriales, y neoplasias malignas hematológicas.

Dentro de esta población, 25% informó no realizar actividad física con regularidad antes de su diagnóstico; 42% reportó no efectuar ejercicio recreativo con regularidad después del diagnóstico. Por lo que respecta al antecedente de actividad física habitual, 52% informó ser activo, 19% comunicó ser habitualmente inactivo, 23% manifestó menor actividad después del diagnóstico, y 6% reportó mayor actividad después de este.

En los análisis multivariables, la máxima ventaja para la sobrevida se observó en pacientes que se ejercitaban 3 a 4 días/semana antes del diagnóstico (hazard ratio [HR]: 0,66; p < 0,001), y 3 a 4 días/semana después del diagnóstico (HR: 0,59; p < 0,001). La sobrevida prácticamente fue la misma para los pacientes que hacían ejercicio 1 a 2 días/semana tanto antes del diagnóstico (HR: 0,77; p < 0,001), como después del mismo (HR: 0,72; p < 0,001), y para los que hacían ejercicio 5 a 7 días/semana tanto antes (HR: 0,76; p < 0,001), como después del diagnóstico (HR: 0,73; p < 0,001).

Este fue otro hallazgo muy importante, comentó la Dra. Cannioto. "Los pacientes que realizaban ejercicio 1 a 2 días a la semana tuvieron una sobrevida casi idéntica a los que se ejercitaban con más frecuencia (5 a 7 veces a la semana).

Quienes hacían ejercicio 3 a 4 días a la semana tuvieron los mejores resultados, pero lo importante es que el ejercicio de baja frecuencia se relacionó con un beneficio significativo para la sobrevida. Los pacientes que hacían ejercicio todos los días no tuvieron mejores resultados".

Estos hallazgos se han corroborado en otra investigación. La Dra. Cannioto hizo alusión a un estudio reciente de "guerreros de fin de semana", que reveló que para los individuos que tenían 1 o 2 sesiones de ejercicio durante la semana, el riesgo para la mortalidad por todas las causas, y para muerte por enfermedad cardiovascular o cáncer, fue menor que para los pacientes que nunca hacían ejercicio".

"Esto es muy alentador, pues los pacientes con cáncer y los sobrevivientes pueden verse abrumados por las recomendaciones actuales para la actividad física", señaló.

Además, en análisis multivariables, el riesgo instantáneo para la mortalidad fue 40% más bajo en pacientes que habitualmente realizaban actividad, en comparación con los inactivos (HR: 0,60; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,54 - 0,68). Cuando los pacientes que habitualmente tenían actividad se consideraron como el grupo de referencia, el riesgo instantáneo para la mortalidad fue 66% más alto en los que eran inactivos (HR: 1,66; IC 95%: 1,48 - 1,87).

Los pacientes que aumentaron su nivel de actividad después del diagnóstico tuvieron una reducción de 25% en el riesgo instantáneo de mortalidad (HR: 0,75; IC 95%: 0,61 - 0,92), en comparación con los que permanecieron inactivos.

Los expertos opinan

Dos expertos opinaron sobre los resultados.

Brian C. Focht, Ph. D., profesor de cinesiología y director de Laboratorio de Medicina Conductual de Ejercicio, del Departamento de Ciencias Humanas, en el College of Education and Human Ecology, de la Ohio State University, en Columbus, Estados Unidos, señaló que este estudio presenta datos epidemiológicos sólidos sobre los beneficios de la actividad física para los pacientes con cáncer.

"Es una contribución significativa al desarrollo de la literatura científica que respalda la utilidad de implementar el ejercicio y la actividad física en el tratamiento de apoyo para los pacientes con cáncer", dijo.

"A medida que se acumulen datos como estos, espero que los oncólogos médicos acepten cada vez más la importancia de promover y recomendar activamente a pacientes y sobrevivientes cambios en el estilo de vida, en actividad física, ejercicio y hábitos alimentarios saludables", señaló el Dr. Focht.

Puntualizó que una "dificultad general" consiste en que todavía no se han establecido las estrategias de mejores prácticas para integrar las intervenciones en el estilo de vida en el tratamiento oncológico de apoyo. "No obstante, a medida que continúe surgiendo la evidencia, cada vez resultará más claro que promover cambios saludables en el estilo de vida, en el ejercicio, la actividad física, y la ingesta alimentaria, son consideraciones importantes para fomentar mejoras en los resultados clínicos y de calidad de vida decisivos en todo el proceso continuo de control del cáncer", añadió el especialista.

Erin L. Van Blarigan, doctor en ciencias, profesor asistente en el Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de California, Estados Unidos, estuvo de acuerdo en que estos datos añaden todavía más evidencia que respalda la "relación constante y muy potente que se ha observado entre la actividad física y la sobrevida en individuos con cáncer".

"La investigación ha demostrado que recibir asesoría del oncólogo es un aliciente potente para establecer cambios en el estilo de vida para muchos pacientes, pero lamentablemente no es un procedimiento estándar en muchas clínicas". Van Blarigan puntualizó que tanto la American Cancer Society como el American College of Sports Medicine han publicado guías para los sobrevivientes de cáncer, que incluyen tipos y cantidades específicas de actividad física que los pacientes deberían tratar de lograr.

"Se está realizando investigación para determinar cuáles herramientas o recursos, como los monitores de actividad física, sitios web y aplicaciones, pueden ayudar a los pacientes con cáncer a iniciar y mantener un nuevo programa de ejercicio", concluyó Van Blarigan.

El estudio fue financiado por un apoyo económico de Cancer Center Support Grant Shared Resource, y respaldado por un apoyo económico del National Cancer Institute. La Dra. Cannioto, el Dr. Focht y el Dr. Van Blarigan han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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