Los psiquiatras son las víctimas más frecuentes del homicidio de médicos

Liam Davenport

Conflictos de interés

25 de abril de 2018

FLORENCIA, ITA. Entre los médicos, los psiquiatras son los más propensos a ser asesinados por sus pacientes o por un familiar. Las víctimas más frecuentes de homicidios entre los trabajadores de la salud mental son las asistentes sociales jóvenes, según reveló una revisión sistemática de los asesinatos los entre los profesionales de la salud en Estados Unidos.[1]

El Dr. Michael Knable, director ejecutivo de la Sylvan C. Herman Foundation, en Washington, D. C., Estados Unidos, revisó todos los homicidios de trabajadores de salud mental o médicos desde principios de la década de 1980 y descubrió que, en general, era un evento poco común.

Sin embargo, identificó un perfil de los perpetradores, que a menudo eran hombres jóvenes con un diagnóstico de esquizofrenia y/o antecedentes de hospitalización involuntaria.

El método más común de homicidio fue por disparo de arma de fuego.

El Dr. Knable escribe que "los homicidios de los trabajadores de la salud mental, y de los médicos en general, son eventos raros que surgen de un contexto de agresión y violencia en entornos de atención médica".

Él agrega que "muchos de estos homicidios podrían haberse evitado".

Los hallazgos fueron presentados en el Congreso Bienal de la Schizophrenia International Research Society (SIRS) de 2018.

Experiencia personal

El Dr. Knable explicó que comenzó la investigación porque dos de sus amigos, el Dr. Wayne Fenton, y el Dr. Mark Lawrence, fueron asesinados por sus pacientes. "Me hice la pregunta: ¿es común o es raro, y hay algo que podamos hacer para saber cuándo va a suceder?"

Realizó búsquedas sistemáticas en medios de comunicación, fuentes de internet y literatura médica en relación con los homicidios de los trabajadores de la salud mental de Estados Unidos entre 1981 y 2014, y entre los médicos de Estados Unidos entre 1981 y 2017.

Incluyó los homicidios cometidos por los pacientes, los familiares de los pacientes y los compañeros de trabajo, y excluyó los homicidios que ocurrieron en correccionales o en lugares no enfocados a la atención médica, así como aquellos que no están relacionados con el rol profesional del médico.

El Dr. Knable identificó 33 homicidios entre los profesionales de la salud mental. Encontró que 39,8% de las víctimas eran asistentes sociales, 30,3% psiquiatras, 15,1% eran trabajadores sociales, 6,1% psicólogos, 6,1% personal de enfermería y 3,0% médicos.

De las víctimas, 54,6% eran mujeres. La edad promedio de las mujeres víctimas fue de 35,4 años, en comparación con 49,1 años entre los hombres. El disparo de arma de fuego fue el método más común, ocurriendo en el 42,4% de los casos, seguido del apuñalamiento (30,3%) y golpes (12,1%).

Los homicidios se llevaron a cabo en instalaciones residenciales en 36,3% de los casos; en clínicas públicas y hospitales privados en 18,2% de los casos cada uno; en oficinas privadas en 15,2%; y en hospitales públicos en 12,1%.

Los perpetradores eran en su mayoría hombres (81,8% de los casos); la edad promedio fue 33,0 años, frente a 44,3 años entre las mujeres. El diagnóstico más común entre los perpetradores fue la esquizofrenia, en 54,5%.

Solo menos de la mitad (48,5%) de los perpetradores habían sido acusados previamente de una ofensa criminal; 51,5% tenía antecedentes de violencia; 39,4% no se adhirió al tratamiento; y 51,5% tuvo una hospitalización involuntaria previa.

El Dr. Knable señala que los homicidios entre los trabajadores de la salud mental fueron poco frecuentes. La víctima más común era "una asistente social joven que intentaba resolver un problema en una instalación residencial sin compañía".

Identificó 31 casos de homicidios de médicos. De ellos, el 39% de las víctimas eran psiquiatras; 22% estaban en otras especialidades; 16% estaban en atención primaria; y 13% estaban en obstetricia y ginecología.

Las víctimas eran en su mayoría hombres (87%); su edad promedio fue de 53,3 años. Los casos ocurrieron en 18 estados de Estados Unidos: 17% en Florida, 10% en California, 10% en Massachusetts y 63% en los 15 estados restantes.
El homicidio fue por disparo en el 78% de los casos, seguido de golpes en el 16% y apuñalamiento en el 6%.

Perfil del perpetrador

En el 87% de los casos de homicidio de médicos, los perpetradores eran varones; la edad promedio fue de 44,9 años.

La mayoría (68%) de los perpetradores habían sido sometidos a tratamiento psiquiátrico; 16% tenía esquizofrenia; 19% estaban en tratamiento pero con un diagnóstico desconocido; 10% tenía trastorno bipolar; y 23% tenía otros trastornos.

El Dr. Knable notó que el 23% de los perpetradores tenían un historial de hospitalización involuntaria.

Poco más de la mitad (55%) de los perpetradores eran pacientes actuales o anteriores; 6% eran miembros de la familia; 6% eran compañeros de trabajo o colegas; y 13% eran activistas del aborto.

Los homicidios se realizaron en el consultorio del médico en el 35% de los casos; 29% tuvo lugar en un hospital; 16% en una clínica; 10% en el hogar del médico; y 10% en otros lugares, incluida una clínica de aborto.

Señalando que los psiquiatras eran más propensos a ser asesinados que otros especialistas, el Dr. Knable dijo que los perpetradores "son más propensos a ser varones, ser paciente actual o pasado, y a tener un historial de tratamiento psiquiátrico".

"Muchos de los grupos de defensa quieren transmitir el mensaje de que las personas con enfermedades mentales no son más violentas que la población general, pero en una visión más matizada esto es cierto si han aceptado participar en el tratamiento", dijo el Dr. Knable a Medscape Noticias Médicas.

"Si no están en tratamiento y si uno está trabajando en un hospital o en una sala de emergencias, la violencia es un hecho cotidiano", dijo.

"Sabemos de manera sólida que si eres hombre y tienes delirios y alucinaciones que te están dando órdenes de lastimar a las personas, si no cumples con los medicamentos, si usas drogas y si tienes antecedentes previos de ofensa o internamiento voluntario, entonces es mucho más probable que seas violento".

El Dr. Knable dijo que un coeficiente de inteligencia bajo era otro factor relevante. "Si tienen impedimentos cognitivos, es mucho más probable que actúen según su impulso y sean violentos".

Un gran número de los homicidios que identificó se cometieron con armas de fuego. Dijo que, en el debate actual sobre el control de armas, "los políticos quieren que sea un tema polarizado entre el control de armas y el encerrar a los enfermos mentales, pero en realidad es mucho más sutil que eso.

"Antes que nada, las armas deberían ser muy difíciles de conseguir en Estados Unidos ... Personalmente pienso, y así es la ley en muchos estados, que si es internado involuntariamente o si se lo encuentra no culpable por razón de locura o si no se lo encuentra apto para ser enjuiciado, debe estar en la base de datos de verificación de antecedentes, y no se le debe permitir tener un arma de fuego”.

"En algunos estados, eso pasa, en otros estados, no, y en otros, esto tiene que ser litigado por separado del delito. En algunos estados, está vinculado a la base de datos de manera muy efectiva, y en otros no".

Aun es un evento raro

Comentando sobre los hallazgos con Medscape Noticias Médicas, el Dr. Paul S. Appelbaum, profesor Dollard de psiquiatría de la Medicine and Law, en la Columbia University, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, y expresidente de la American Psychiatric Association, dijo a Medscape Noticias Médicas que estaba de acuerdo en que el homicidio "es un evento raro en entornos médicos".

Sin embargo, señaló que "los psiquiatras a menudo evalúan y tratan a personas con una serie de factores de riesgo conocidos para la violencia, incluidos el abuso de sustancias, los problemas de ira, los trastornos de personalidad, como la personalidad antisocial y los síntomas psicóticos, como las alucinaciones de comando".

"Tiene sentido que tengan el mayor riesgo entre sus colegas médicos. Con respecto a otros trabajadores de la salud mental, no parece sorprendente que las visitas domiciliarias generen el mayor riesgo, especialmente para los trabajadores que menos pueden protegerse".

El Dr. Appelbaum señaló que la investigación sugiere que "las personas con trastornos mentales tienen un riesgo elevado de violencia, aunque de menor magnitud de lo que muchas personas suponen. Muchos factores de riesgo están asociados con la violencia, de los cuales la falta de adherencia al tratamiento es solo uno".

También señaló que se debe hacer más en Estados Unidos para restringir el acceso a las armas de fuego por parte de personas que representan el mayor grado de riesgo.

"Al usar esa métrica, pondría a muchos otros grupos por delante de las personas con trastornos mentales, incluidas las personas con trastornos por consumo de alcohol, las personas que han cometido delitos violentos y las personas que abusan de sus cónyuges", dijo.

No se han declarado fuentes de financiación para el estudio. Los investigadores y el Dr. Appelbaum han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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