La dieta y el ejercicio se vincularon a una reducción del riesgo de muerte en cáncer de colon

Kerry Dooley Young

Conflictos de interés

24 de abril de 2018

Una buena dieta y hábitos de ejercicio pueden mejorar las tasas de sobrevida en personas que tienen cáncer de colon, según resultados de un estudio observacional publicados el 12 abril en JAMA Oncology.[1]

Pacientes con cáncer de colon en etapa III y un estilo de vida considerado muy compatible con las recomendaciones sobre dieta y ejercicio de la American Cancer Society (ACS), tuvieron un riesgo relativo de muerte 42% más bajo, en comparación a  los que no seguían tal estilo de vida, manifestaron Erin L. Van Blarigan, doctora en ciencias, de la University of California, en San Francisco, Estados Unidos, y sus colaboradores.

En un editorial acompañante el Dr. Michael J. Fisch, maestro en salud pública, y sus coautores, exhortaron a los médicos a considerar la enseñanza en torno a la aplicabilidad de las Guías sobre Nutrición y Actividad Física de la American Cancer Society para personas que ya padecen cáncer de colon.[2]

"Si se tenían dudas acerca de resaltar la nutrición y la actividad física para los sobrevivientes de cáncer colorrectal con base en la índole de los criterios de valoración previamente analizados, o la magnitud de los efectos demostrados, o el hecho de que la mayor parte de estudios similares se realizó en pacientes con cáncer de mama, estos datos deberían calmar tales inquietudes", escriben el Dr. Fisch, quien trabaja para Anthem's AIM Specialty Health, Chicago, Estados Unidos, y sus coautores.

Los editorialistas también señalan que el nuevo estudio permitirá a los médicos que antes daban consejos vagos sobre dieta y ejercicio, ser más precisos, y recomiendan cinco a seis porciones de frutas y verduras por día, y 150 minutos de ejercicio por semana.

Asimismo, describen los hallazgos como una "joya para el control del cáncer, que surgió de las cenizas de un estudio fallido previo".

El estudio fue del Cancer and Leukemia Group B 89803 (CALGB 89803), un ensayo sobre quimioterapia en pacientes con cáncer de colon, que implicaba el uso de irinotecán, y que se inició hace 20 años, aproximadamente.[3] Sin embargo, se aplicó una encuesta sobre estilo de vida en la clínica durante y después de la quimioterapia, como parte de este estudio. Después de las exclusiones, hubo 992 pacientes elegibles para el análisis que realizaron Van Blarigan y sus colaboradores, para un estudio observacional.

Durante una mediana de seguimiento de 7 años, hubo 335 recidivas y 299 fallecimientos, incluyendo 43 muertes sin recidivas. En comparación con los pacientes con puntuación desfavorable según las recomendaciones de la American Cancer Society (0 a 1; n = 262; 26%), los pacientes con puntuación excelente (5 a 6; n = 91; 9%) tuvieron una reducción de 42% en el riesgo relativo de muerte durante el periodo de estudio (hazard ratio [HR]: 0,58; p = 0,01 para la tendencia), y mejor sobrevida libre de enfermedad (HR: 0,69; p = 0,03 para la tendencia).

El alto apego a las guías de la American Cancer Society (puntuación de 5 a 6) también se relacionó con una reducción absoluta de 9,0% en el riesgo de muerte a los 5 años, en comparación con una puntuación de 0 a 4, informaron los autores del estudio.

Los editorialistas describieron la diferencia en la mortalidad como "extraordinaria".

Es posible que no se provoque daño al recomendar que los pacientes que padecen cáncer de colon en etapa III adopten las recomendaciones de estilo de vida de la American Cancer Society, reconociendo a la vez que esto puede ser difícil para ellos, declaró Van Blarigan en una entrevista para emisión multimedia de JAMA.

"No hay motivo para aplazarlo, pero es posible que sientan que no puedan hacerlo si en la actualidad están recibiendo tratamiento", puntualizó.

Hay una demanda por esta clase de información detallada sobre las recomendaciones de estilo de vida para las personas que se han tratado de cáncer de colon, comentó el autor principal del estudio, Dr. Jeffrey A. Meyerhardt, maestro en salud pública, del Dana-Farber Cancer Institute, en Boston, Estados Unidos, en la misma emisión multimedia.

"Esas son preguntas que muchos pacientes hacen ;¿Qué debería comer? ¿Debería hacer ejercicio?'", destacó el especialista.

Más detalles del estudio

Para comparar los resultados con base en las elecciones de estilo de vida, los autores del estudio asignaron una puntuación de las recomendaciones de la American Cancer Society a cada paciente participante, con base en una combinación de factores: Índice de masa corporal (IMC), actividad física, e ingesta de verduras, frutas, granos enteros, y carnes rojas y procesadas. Como se señaló antes, las puntuaciones fluctuaron de 0 a 6, y las cifras más altas indicaban conductas más saludables.

Los investigadores también analizaron las conexiones entre estos factores y la muerte después del cáncer de colon por sí sola.

Informaron que pacientes con un índice de masa corporal de 25,0 a 29,9 tenían menos riesgo de muerte, frente a los que tenían un índice de masa corporal de 30, o más. En comparación con pacientes que se abstenían de alcohol, los bebedores intensos tuvieron un incremento estadísticamente no significativo en el riesgo de muerte, aunque quienes consumían cantidades bajas a moderadas de alcohol mostraron una disminución estadísticamente no significativa en el riesgo de muerte, informaron los autores.

Al parecer, consumir cinco o más porciones de verduras y frutas al día es útil, pero los hallazgos sobre la carne roja y la procesada fueron contrarios a lo que podría esperarse. La baja ingesta de carne roja y procesada después de cáncer de colon se relacionó con un incremento en el riesgo de muerte.

"La mayor ingesta de proteína puede ser beneficiosa para los sobrevivientes de cáncer", escriben Van Blarigan y los colaboradores del estudio. "Por tanto, es posible que la carne roja esté inversamente relacionada con la mortalidad por cáncer de colon, pese a que se relaciona positivamente con la incidencia de la enfermedad".

Los autores señalaron las limitaciones de su estudio. Por ejemplo, no pudieron concluir que las asociaciones sean independientes del estilo de vida de un paciente antes del diagnóstico, o que modificar las conductas después del diagnóstico de cáncer pueda lograr estos resultados. También puntualizaron que la población del estudio era predominantemente caucásica, y es posible que no sea representativa de todos los pacientes con cáncer de colon.

The National Cancer Institute financió este estudio. Los autores del estudio y los editorialistas han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....