De la aceptación explícita a la negación explícita, nuevo paradigma de trasplante de órganos en México

Pablo Hernández Mares

23 de abril de 2018

GUADALAJARA, MEX. El Senado mexicano aprobó una iniciativa de reforma a la Ley General de Salud en materia de donación de órganos, donde se señala que una persona, a menos que especifique por escrito lo contrario, será donadora de órganos. Con esto, el paradigma de la donación de órganos en México da un giro completo, pasando de la aceptación explícita a la negación explícita.[1]

Jorge Linares, Ph. D., profesor de tiempo completo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Ciudad de México, México y especialista en bioética, aseguró en entrevista para Medscape en Español que en principio esta reforma podría tener un buen resultado en aumentar el número de órganos para trasplantes, pero esto dependerá de los reglamentos.

"Para expresar la negativa a ser donador, habría que notariar un documento y muy pocas personas van a poder hacerlo", advirtió el académico, quien recordó que actualmente, aunque una persona haya dejado una indicación de su voluntad a ser donador, normalmente son los familiares quienes acaban decidiendo, y en ocasiones contradiciendo los deseos de la persona fallecida.

La Dra. Cinthya Ayerim Lucio García, ganadora de la mención honorífica del Premio Nacional Acción Voluntaria y Solidaria 2016 por su trabajo en pro de la donación de órganos, coincide con Linares, ya que afirmó en entrevista para Medscape en Español que la principal causa de donaciones no concretadas en personas fallecidas es la negativa familiar. "Con el actual tipo de donación no importa que se firmen tarjetas de donador o licencias de conducir si al final no se discute con la familia el tema, porque son los familiares quienes deciden al final, pudiendo o no respetar la decisión de la persona que fallece; esto hace necesaria la instrumentación de una política pública orientada a fortalecer el sistema de donación de órganos y tejidos en México".

La decisión de los familiares sobre el destino final de los órganos de sus seres queridos que habían manifestado en vida su voluntad de ser donadores se sigue imponiendo, lo que constituye un obstáculo para la donación de órganos en México.

De acuerdo con Linares, el aspecto fundamental en este debate sigue siendo la voluntad de las personas, sea cual sea el sentido de su decisión. "Una ley que establece donantes obligados potencialmente tiene que garantizar el derecho de las personas que, por cualquier razón, no quieran ser donantes para asegurar esa voluntad".

Lo aprobado en el Senado es una modificación a la Ley, donde se incluye una figura nueva en materia de donación de órganos que es el "consentimiento presunto". Esta modificación al artículo 324 queda como a continuación se indica:[2]

Habrá́ consentimiento presunto del donante cuando no haya manifestado su negativa a que su cuerpo o componentes sean utilizados para trasplantes".

En esta propuesta de reforma se elimina el apartado donde se lee que "siempre y cuando se obtenga también el consentimiento de alguna de las siguientes personas: el o la cónyuge, el concubinario, la concubina, los descendientes, los ascendientes, los hermanos, el adoptado o el adoptante".

"Normalmente los órganos de las personas jóvenes son los más viables, pero las causas de muerte también son más trágicas —como en accidentes—; la familia está muy afectada y justo eso les impide tomar una decisión adecuada, por lo que en este caso con una ley así parece un poco forzado, pero aseguraría algunos órganos más disponibles", enfatizó Linares.

Sin embargo, el experto insistió en que cualquier reforma a la ley requiere contemplar una solución práctica "para evitar que por un lado otras personas, principalmente los familiares, opongan resistencia a la decisión de la persona a ser donador y por otro lado que quien no quiera donar, por la razón que sea, lo haga con la garantía de un documento que sea fácil de obtener".

¿Altruismo o cuestión de salud pública?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que solamente del 10% al 14% de los pacientes que necesitan un órgano logran conseguirlo mediante donación altruista. Para Antonio Muñoz Torres, Ph. D., vicepresidente de la Academia Nacional Mexicana de Bioética, esta situación se debe al desconocimiento: "En México, la donación cadavérica es algo que no se tiene por costumbre, algo de lo que no se habla, pareciera que no es algo bueno".

Las donaciones de órganos son consideradas totalmente altruistas y se prohíbe el comercio, aunque en algunos países se ha discutido si se podría realizar un comercio limitado. "Ha habido situaciones y reformas, como la maternidad subrogada —que de alguna manera es un tipo de contrato— en el que se está prestando, aunque no enajenando, una parte del organismo; hay gente que vende cabello o que ha vendido sus óvulos o espermatozoides a clínicas de reproducción asistida", recordó Linares, quien consideró que los criterios no solamente deben ser médicos, sino de estudios sociales y de capacidad de sobrevida con una donación.

De acuerdo con la información presentada por el Senado de la República, durante el año 2016 se registraron 1.986 donaciones de personas fallecidas y fue el primer año en que se superaron los 500 donantes multiorgánicos en el país.

Muñoz Torres señaló que cuando morimos perdemos nuestros derechos porque no podemos tomar una decisión consciente. "El hecho de suponer que tú podrías ayudar a otros y que no tendrías ninguna oposición no suena ilógico ni descabellado".

En tanto, para la Dra. Lucio García, la reforma representa una oportunidad de cambio. Sin embargo, como la evidencia científica y política lo demuestra, "el éxito dependerá no solo de los cambios a la ley para ser donadores presuntos, sino de acciones enfocadas al fortalecimiento del proceso desde la educación para la donación hasta el trasplante y seguimiento, en áreas como la transparencia de la información de las listas de espera y asignación, el fortalecimiento de la infraestructura sanitaria, financiamiento de trasplantes".

¿Es un órgano parte de un todo?

La donación de órganos es un tema que aborda aspectos filosóficos como los conceptos de "cuerpo", "persona" o "ser". Para Muñoz Torres, cuando morimos dejamos de "ser" nosotros, "de hecho los documentos legales se establecen así cuando dicen, por ejemplo, que se tiene el cuerpo de quien en vida fue".

De acuerdo con Linares, tradicionalmente se ha considerado nuestro cuerpo como una unidad, "siempre ha sido una discusión filosófica en qué medida todas nuestras células, como contienen información genética, son parte de nuestra identidad biológica, pero desde luego que hay una gran diferencia entre tejidos y células que se regeneran y las que no se regeneran dentro de nuestro cuerpo, como son la composición de un órgano entero".

En México se realizan trasplantes de córnea, médula ósea, hueso, válvulas cardiacas, riñón, hígado, corazón y pulmón. Estos procedimientos se realizan en alguno de los 400 hospitales integrados en todo el sector salud, ya sean públicos o privados.

En cuanto al aspecto religioso, Muñoz Torres, quien también es profesor de tiempo completo de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac, en la Ciudad de México, México, indicó que, por ejemplo, el catecismo de la Iglesia católica menciona de la generosidad de los donantes, "que la donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio y debe ser alentado como manifestación de la solidaridad generosa".

Miedo al tráfico de órganos

De acuerdo con la OMS, la donación de órganos es posible solo en 5 de cada 1000 fallecimientos debido a la complejidad de los requerimientos necesarios para llevarla a cabo y solo puede concretarse si la muerte sucede en una unidad de terapia intensiva ya que requiere de inmediato una serie de pasos coordinados en simultáneo.

El Dr. Muñoz Torres indicó que los temores de la población para no donar sus órganos por temor a que, en caso de un accidente, no sean atendidos por los paramédicos. Son "supuestos que no son probables y que llevan a lo que en filosofía se conoce como una "pendiente resbaladiza", es decir, que es un supuesto que podría ser probable, pero las personas lo hacen un universal que está comprobado y de ahí hacen una teoría que no está demostrada".

La Ley General de Salud, en materia de donación de órganos, establece un protocolo muy estricto que establece que la donación de órganos debe ser anónima. "Hacerlo anónimo siempre es una ventaja… debido a que es un aliciente para la donación en el caso de las donaciones cadavéricas, siempre y cuando se evite a toda costa la posibilidad del tráfico de órganos", advirtió Linares.

El modelo de "consentimiento presunto" se ha puesto en marcha en diversos países incluyendo Francia, Bélgica, Portugal, Italia, Noruega, Suecia, Lituania y España, este último es el país con mayor donantes de toda la Unión Europea.[3]

La iniciativa aprobada por los senadores establece que "el escrito por el que la persona exprese no ser donador, podrá ser privado o público, y deberá estar firmado por éste, o bien, la negativa expresa podrá constar en alguno de los documentos públicos que para este propósito determine la Secretaría de Salud en coordinación con otras autoridades competentes". Esta propuesta, avalada por los senadores, pasó a la Cámara de Diputados para su discusión, y subsecuente aprobación.

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