Confirmado: Los antidepresivos funcionan para la depresión mayor

Deborah Brauser

Conflictos de interés

7 de marzo de 2018

Los resultados de un metanálisis grande confirman que los antidepresivos son efectivos para el trastorno depresivo mayor.[1]

La revisión incluyó 522 estudios controlados aleatorizados y comparó 21 antidepresivos diferentes frente a placebo en más de 116.000 pacientes con trastorno depresivo mayor.

Los resultados, publicados en The Lancet, mostraron que cada uno de los antidepresivos estudiados fue significativamente más eficaz, condición definida como el hecho de producir una reducción de al menos 50% en la puntuación total de una escala estandarizada para la depresión, frente a placebo después de 8 semanas.

Durante las comparaciones cara a cara entre fármacos, los pacientes que recibieron agomelatina, escitalopram y vortioxetina tuvieron altas tasas de respuesta y bajas tasas de abandono, lo que llevó a los investigadores a denominar estos medicamentos como "más aceptables" que otros antidepresivos.

En comparación con los otros antidepresivos estudiados, trazodona, fluvoxamina y reboxetina tuvieron "perfiles de eficacia y aceptabilidad generalmente inferiores... haciéndolos opciones menos favorables", escriben los investigadores, dirigidos por el Dr. Andrea Cipriani, del Departamento de Psiquiatría, en la University of Oxford, en Oxford, Reino Unido.

"Nuestro estudio reúne la mejor evidencia disponible para informar y guiar a los médicos y pacientes en sus decisiones de tratamiento", dijo el Dr. Cipriani en un comunicado de prensa.

"Los antidepresivos pueden ser una herramienta eficaz para tratar la depresión mayor, pero esto no significa necesariamente que los antidepresivos siempre deban ser la primera línea de tratamiento", agregó. "Los medicamentos siempre deben considerarse junto con otras opciones, como las terapias psicológicas, cuando estén disponibles".

Debate en curso

"Existe un largo debate y preocupación sobre la eficacia y efectividad de los antidepresivos, porque los beneficios a corto plazo son, en promedio, modestos y porque el equilibrio a largo plazo de los beneficios y los daños ha sido poco estudiado", escriben los investigadores.

Según lo reportado por Medscape Noticias Médicas, los investigadores publicaron en The Lancet en 2009 los resultados de un metanálisis que evaluó 12 antidepresivos de nueva generación en comparaciones cara a cara.

"Con la mercadotecnia de nuevos antidepresivos y un número creciente de estudios publicados cada año, se requería una revisión sistemática actualizada y un metanálisis de red para sintetizar la evidencia en esta importante área clínica", escriben ahora los investigadores, con miembros del Reino Unido, Estados Unidos, Japón, Suiza, Francia, Alemania y los Países Bajos.

Evaluaron los estudios controlados aleatorizados publicados y no publicados realizados de 1979 a enero de 2016, incluidos los estudios controlados con placebo y los de comparaciones cara a cara. El metanálisis final incluyó 522 ensayos y 116.477 pacientes adultos con trastorno depresivo mayor (62,3% mujeres, edad media: 44 años).

Los 21 antidepresivos incluidos en los ensayos fueron agomelatina, amitriptilina, bupropion, citalopram, clomipramina, desvenlafaxina, duloxetina, escitalopram, fluoxetina, fluvoxamina, levomilnacipran, milnacipran, mirtazapina, nefazodona, paroxetina, reboxetina, sertralina, trazodona, venlafaxina, vilazodona y vortioxetina.

Los desenlaces primarios fueron la aceptabilidad, determinada con base en las interrupciones del tratamiento por cualquier motivo, y la eficacia.

Méritos relativos

Cuando se incluyeron todos los estudios, la diferencia en los odds ratios (OR) para la eficacia entre los antidepresivos varió de 1,15 a 1,55; con un rango de 0,64 a 0,83 para la aceptabilidad.

En los estudios de fármaco frente a solo placebo, todos los antidepresivos fueron significativamente más efectivos después de 8 semanas de tratamiento, con odds ratios desde 2,13 para amitriptilina hasta 1,37 para reboxetina.

Las tasas de abandono fueron más bajas con agomelatina y fluoxetina que con placebo (OR: 0,84 y 0,88, respectivamente). Las tasas de abandono fueron más altas con clomipramina (OR: 1,30).

En las evaluaciones de solo los estudios de antidepresivos frente a otros antidepresivos, se encontró mayor efectividad para agomelatina, amitriptilina, escitalopram, mirtazapina, paroxetina, venlafaxina y vortioxetina (rango de OR: 1,19 - 1,96). Los menos efectivos fueron fluoxetina, fluvoxamina, reboxetina y trazodona (rango de OR: 0,51 - 0,84).

La menor cantidad de abandonos se mostró en agomelatina, citalopram, escitalopram, fluoxetina, sertralina y vortioxetina (rango de OR: 0,43 - 0,77), lo que significa que fueron los más aceptables para los pacientes.

La mayoría de los abandonos se asociaron con amitriptilina, clomipramina, duloxetina, fluvoxamina, reboxetina, trazodona y venlafaxina (rango de OR: 1,30 - 2,32).

"Estos resultados deben servir a la práctica basada en la evidencia e informar a los pacientes, médicos, desarrolladores de guías clínicas y responsables políticos sobre los méritos relativos de los diferentes antidepresivos", escriben los investigadores.

Sin embargo, los resultados "deben atenuarse por las limitaciones potenciales de la metodología y las incertidumbres que pueden surgir de la elección de la dosis o el tratamiento", añaden.

También señalan que este análisis incluyó solamente a adultos, y los hallazgos "contrastan con la eficacia de los antidepresivos en niños y adolescentes, para los cuales la fluoxetina es probablemente el único antidepresivo que podría reducir los síntomas depresivos".

"Gran contribución"

"El Dr. Cipriani y sus colaboradores han hecho una gran contribución", escriben el Dr. Sagar V. Parikh, y el Dr. Sidney H. Kennedy, del Departamento de Psiquiatría de la University of Michigan, en Ann Arbor, Estados Unidos, y la University of Toronto, en Toronto, Canadá, respectivamente, en un editorial adjunto.[2]

Sin embargo, "sigue en pie una pregunta clave planteada en 2009, ¿cuál es la implicación de la superioridad de los resultados a las 8 semanas para los efectos a largo plazo, en particular para los desenlaces funcionales?" escriben los editorialistas.

Agregan que, aunque la metodología utilizada es muy buena para agregar información, no permite el análisis individual del paciente ni los detalles sobre "quién podría responder de manera preferencial o quién podría ser más vulnerable a los efectos secundarios".

Aun así, las diferencias estadísticamente significativas identificadas entre los fármacos en este análisis "son relevantes para los economistas de salud, los responsables de la elaboración de políticas, los médicos y los pacientes", especialmente durante las conversaciones sobre el primer tratamiento, escriben el Dr. Parikh y el Dr. Kennedy.

Además, "la demostración del alcance de la superioridad de los antidepresivos frente al placebo tranquiliza a los pacientes y los profesionales de la salud sobre la eficacia de [este] tratamiento a pesar de las altas tasas de respuesta al placebo".

El estudio fue financiado por el National Institute for Health Research Oxford Health Biomedical Research Center y la Japan Society for the Promotion of Science. La lista completa de los conflictos de interés de los otros autores del estudio y los editorialistas se encuentra en los artículos originales.

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