COMENTARIO

Impacto de la detección oportuna del cáncer infantil, con el Dr. Eduardo Altamirano y la Dra. Mayra López

Dr. Eduardo Altamirano Álvarez; Dra. Mayra Ivette López Ruiz

Conflictos de interés

14 de febrero de 2018

COLABORACIÓN EDITORIAL

Medscape &

Dra. Mayra Ivette López Ruiz: Hola, bienvenidos a Medscape en Español, nos encontramos en León, México, desde el XXIII Congreso Internacional de la Agrupación Mexicana de OncoHematología Pediátrica, soy Mayra Ivette López Ruiz, oncóloga pediátrica en el Hospital de Especialidades del estado de Chiapas, y hoy vamos a hablar de la "detección oportuna del cáncer infantil", con el Dr. Eduardo Altamirano, oncólogo pediatra en Baja California Sur, y miembro fundador de la Agrupación Mexicana de OncoHematología Pediátrica. Bienvenido doctor, y gracias por aceptar la entrevista. ¿Cuáles son los signos y síntomas de alarma de cáncer infantil que el médico de primer contacto debe considerar al enfrentarse a un paciente de primera vez?

Dr. Eduardo Altamirano Álvarez: Creo que es importante saber que 50% de los cánceres derivará en leucemia; las leucemias son una enfermedad universal (abarcan todos los grupos de edad), y por otro lado están los tumores sólidos. Entonces vamos a hablar primero de las leucemias.[1]

La sintomatología que debe poner en alerta a los médicos, y también a los familiares, es, ante todo, el decaimiento. El decaimiento del niño es muy importante, porque está indicando alguna enfermedad, algún proceso que lo está afectando. Por otro lado, están la fiebre, y el malestar general; obviamente, conforme avanza la enfermedad se van a ir agregando síntomas, como palidez, aparición de petequias (moretones), y también crecimiento de los ganglios, o del bazo y el hígado. Entonces, un médico general, o un médico de primer contacto, debe prestar estricta atención a esos síntomas, y de inmediato tomar una biometría hemática (análisis sanguíneo); considero que ese es un punto fundamental para el principio de diagnóstico, o sospecha de leucemia. A los médicos les podría sugerir que, si el paciente pediátrico que vieron es de consulta periódica, deben ir a los percentiles de peso y talla, ya que los parámetros inusuales son indicativos de un proceso maligno.

Por otro lado, están los linfomas, que también son una enfermedad del mismo sistema inmune, donde los ganglios son los que nos deben alarmar, esto es, el crecimiento ganglionar en sitios no comunes, por ejemplo, la axila, o los huecos supraclaviculares, que son poco frecuentes de infección. Una detección de ganglios en estos sitios nos indica una infección maligna. Asimismo, ante el crecimiento ganglionar de más de 2 cm que persiste más de 6 semanas con un tratamiento adecuado antiinfeccioso, el ganglio debe someterse a biopsia. De manera que también se agregan los síntomas que habíamos mencionado: Decaimiento, malestar general, fiebre persistente, sudores nocturnos o vespertinos, pérdida de peso, sobre todo si es más de 10% en los últimos 6 meses. Eso casi siempre es indicativo de enfermedad maligna, hasta que no se demuestre lo contrario.

De manera que ya tenemos casi 70% de los casos, leucemias, linfomas, y tumores sólidos. De los tumores sólidos, los más frecuentes son los cerebrales, ahí de nuevo es muy importante el decaimiento, así como el cambio de conducta (que puede ser detectado por los maestros en la escuela). Un niño que baja su rendimiento escolar, su actividad, o bien, que se nota triste, y por otro lado, tiene dificultad en la marcha, esto es, que de repente camine de lado, o se caiga, es indicativo de un grave problema sistémico, y si agregamos la detención del crecimiento, estamos ante una enfermedad maligna, muy probablemente, del sistema nervioso central. Si se trata de un lactante, los tumores cerebrales se van a manifestar mediante abombamiento de la fontanela, además de llanto e irritabilidad, que deben ser indicativos de procesos graves. Con respecto a los tumores del sistema nervioso central, resumiendo, los principales síntomas consisten en alteración de la conducta, bajo rendimiento escolar, irritabilidad, convulsiones, somnolencia, vómito, cefalea, así como el hecho de que despierten súbitamente en la noche. Ante esto, hay que tener mucho cuidado, y hacer una tomografía de cráneo de inmediato.

Estamos abarcando leucemias, linfomas, y tumores sólidos (que son cerebrales), pero hay otro grupo de tumores sólidos, por ejemplo, del riñón, los cuales detectan la mamá o la abuela cuando están bañando al niño, ya que existe un aumento de volumen abdominal. Aconsejo a los médicos tener mucho cuidado ante esta situación, y que además de pensar en parasitosis, palpen bien al niño, exploren los riñones, y si está a su alcance un ultrasonido abdominal, realizarlo con prontitud. Con esto podemos detectar tumores renales, tumor de Wilms, neuroblastoma, u otros tumores que pueden presentarse en esta región.

También tenemos los tumores de hueso, en los que el grupo de edad es importante, generalmente se presentan en adolescentes. Dolor y aumento de volumen en un hueso, o en una pierna, generalmente se asocian a un traumatismo, pero mucho cuidado, ante estos síntomas se debe tomar una radiografía. De esta manera estaremos haciendo una detección oportuna de los tumores óseos.

Y qué decir de los tumores de la retina. Los retinoblastomas son, hasta cierto punto, comunes en ciertas regiones de la población en México, en el sureste, y también en Centroamérica y Suramérica,[2] ahí la "mancha blanca en el ojo", que a veces se detecta con una cámara, lo cual nos debe alertar de la presencia de un tumor en la retina; incluso el estrabismo o el glaucoma (aumento de volumen del globo ocular), así como el dolor, nos pueden indicar un retinoblastoma, por lo que inmediatamente se debe acudir a un especialista.

Nos quedan los tumores de testículo, y los tumores de ovario, que generalmente se presentan en los adolescentes.

En general, podríamos resumir que malestar general, detención de crecimiento y desarrollo, fiebre y decaimiento, son factores que nos llevan a sospechar cáncer.

Dra. Mayra Ivette López Ruiz: Muy bien, doctor. ¿Y cuáles son las implicaciones de la detección oportuna del cáncer infantil?

Dr. Eduardo Altamirano Álvarez: Muy importante. Considero que, a diferencia del adulto, en el niño la detección oportuna, más que la prevención, es una cuestión de suma importancia. La detección oportuna nos va a llevar a diagnosticar tumores o enfermedades en una etapa temprana, lo que implica un tratamiento menos intenso, con menos secuelas, menos toxicidad, menos complicaciones, y probablemente una recuperación más pronta; de hecho, más curabilidad a menor etapa de la enfermedad y la detección oportuna, es algo que deben saber, desde padres de familia, educadores, maestros, enfermeras, hasta el personal de primer contacto. En definitiva, la difusión de este tipo de noticias en cualquier medio, incluyendo las escuelas, va a generar la posibilidad de que haya una detección temprana, lo que implica una derivación oportuna a los centros donde se trata a estos niños.

Dra. Mayra Ivette López Ruiz: Así, es, y eso era parte de la tercera pregunta, como médico de primer contacto, si ya tengo la sospecha ¿qué debo hacer para enviarlo?, ¿o a dónde debo canalizarlo?

Dr. Eduardo Altamirano Álvarez: Un niño con sospecha de cáncer debe ser derivado a un hospital donde exista un especialista en oncología.

Dra. Mayra Ivette López Ruiz: Muchísimas gracias Dr. Altamirano, para Medscape en Español.

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