No hay un beneficio en la enfermedad cardiovascular con los ácidos grasos omega-3

Patrice Wendling

Conflictos de interés

7 de febrero de 2018

OXFORD, GBR. Otro metanálisis ha sugerido que los suplementos diarios de ácidos grasos omega-3 derivados de productos marinos no reducen significativamente la tasa de cardiopatía isquémica mortal o no mortal, o de cualquier evento cardiovascular grave en individuos con alto riesgo.[1]

Después de analizar datos de 10 estudios aleatorizados en que se hace seguimiento a 77.917 pacientes con cardiopatía isquémica o accidente cerebrovascular previos o con alto riesgo de enfermedad cardiovascular, investigadores británicos observaron que el uso de suplementos por un periodo mínimo de 12 meses no tenía efectos estadísticamente significativos sobre las tasas de algún evento de cardiopatía isquémica (rate ratio [RR]: 0,96; p = 0,12), incluyendo infarto de miocardio no mortal (RR: 0,97; p = 0,40) o muerte por cardiopatía isquémica (RR: 0,93; p = 0,05).

Los ácidos grasos omega-3 tampoco se relacionaron en grado significativo con las tasas de eventos vasculares graves (RR: 0,97; p = 0,10), accidente cerebrovascular (RR: 1,03; p = 0,56) o revascularizaciones (RR: 0,99; p = 0,61).

"Los resultados de estos 10 estudios que incluyeron a 78.000 pacientes tratados durante 4 años no proporcionan apoyo a las guías actuales de la American Heart Association (AHA) que señalan que los pacientes con antecedente de cardiopatía isquémica deben consumir ácidos grasos omega-3 para prevenir la enfermedad cardiovascular", dijo en un correo electrónico a Medscape el Dr. Robert Clarke, autor principal, de la University of Oxford, en Oxford, Reino Unido.

En una declaración científica actualizada el año pasado, la AHA señaló que los suplementos de ácidos grasos omega-3 son adecuados en pacientes con cardiopatía isquémica o insuficiencia cardiaca previas con reducción de la fracción de eyección, pero no hizo alguna recomendación para utilizarlos como prevención primaria debido a la falta de datos aleatorizados. En cambio, las guías europeas dicen que es debatible que los ácidos grasos omega-3 ejerzan un efecto protector y que se necesita más evidencia para justificar su uso, señalan los autores.

El estudio, dirigido por el Dr. Theingi Aung, de la University of Oxford, para la Omega-3 Treatment Trialists' Collaboration, fue publicado el 31 de enero en JAMA Cardiology.

En su comentario para Medscape, el Dr. Carl 'Chip' Lavie, del Ochsner Heart and Vascular Institute, en Nueva Orleans, Estados Unidos, dijo que de cualquier manera es muy adecuado que los médicos recomienden ácidos grasos omega-3 para la protección cardiovascular y que él lo haría después de un infarto de miocardio y en pacientes con insuficiencia cardiaca sistólica, o colesterol LDL o triglicéridos elevados.

"Este artículo difícilmente será una sentencia de muerte para los omega-3, ya que son inocuos y relativamente económicos, y varios estudios han demostrado beneficios por lo menos moderados o incluso muy profundos", dijo.

El Dr. Lavie señaló que muchos de los estudios en el metanálisis eran "demasiado pequeños, con muy poca potencia, dosis demasiado bajas o demasiado breves para demostrar algún efecto. Aun así, casi todos los criterios de valoración se inclinaron hacia una tendencia al beneficio y la reducción de 7% en la mortalidad por cardiopatía isquémica tuvo significancia limítrofe, con un valor de p de 0,05".

Dada la tolerabilidad y el bajo costo de los ácidos grasos omega-3, el Dr. Lavie argumenta que la evidencia no tiene que estar casi al mismo nivel que para los medicamentos y dispositivos costosos y riesgosos.

"El hecho es que muchos de nuestros pacientes que se oponen a muchos tratamientos están muy contentos de utilizar cosas como suplementos de omega-3 y esto no se debería ignorar", dijo.

El Dr. Clarke puntualizó que el presente metanálisis es diferente de los metanálisis previos, ya que evaluó los efectos de ácidos grados omega-3 en subtipos de enfermedad cardiovascular especificados de antemano y enfermedad cardiovascular en una gama de poblaciones de pacientes.

"Los resultados no demostraron efectos beneficiosos del tratamiento con ácidos grasos omega-3 sobre cualquier enfermedad cardiovascular, o sobre cualquier subtipo de enfermedad cardiovascular, o sobre cualquier enfermedad cardiovascular en algún subgrupo de la población", dijo.

No obstante, los autores señalan que los intervalos de confianza del 95% en el análisis "no pueden excluir una reducción de 7% en el riesgo de eventos cardiovasculares y una disminución en el riesgo de cardiopatía isquémica relacionadas con los suplementos de ácidos grasos omega-3".

El metanálisis incluyó varios estudios muy destacados, como ORIGIN, JELIS, GISSI-HF y GISSI-P, todos con un mínimo de 500 pacientes y una duración promedio de 1 a 6,2 años. En todos, excepto en un estudio, se evaluó una dosis diaria de ácidos grasos omega-3 de 226 mg a 1800 mg de ácido eicosapentaenoico (EPA) y de 0 mg a 1700 mg de ácido docosahexanoico (DHA) y en uno se utilizó una dosis de 1800 mg de EPA por día.

Alrededor de 23% de los participantes tenían cardiopatía isquémica previa, diabetes previa, colesterol total de 193,1 mg/dl o más, o triglicéridos superiores a 150,4 mg/dl y alrededor de 15% informaron el uso previo de estatina.

El Dr. Clarke observó que se están realizando dos estudios extensos (VITAL en Estados Unidos y ASCEND en el Reino Unido) que proporcionarán evidencia adicional más adelante este año, sobre los efectos de 1 g de ácidos grasos omega-3 por día en otros 40.000 pacientes.

La mayoría de los expertos esperaría a los resultados de estos estudios antes de revisar las guías clínicas. Sin embargo, en vista de los hallazgos nulos consistentes de los 10 estudios previos, hay poca expectativa de que los resultados de los estudios que se están realizando serán diferentes a los resultados del presente metanálisis", dijo. "Se recomienda a los pacientes que consuman pescado por lo menos dos veces por semana, pero tomar suplementos de aceite de pescado no tiene efectos beneficiosos".

La Dra. JoAnn Manson, investigadora principal de VITAL, del Brigham and Women's Hospital, en la Harvard Medical School, en Boston, Estados Unidos dijo en un correo electrónico: "Cuando los efectos de una intervención se mantienen no uniformes y no concluyentes, pese al estudio extenso, suele ser porque los efectos son moderados en las poblaciones evaluadas".

En el caso de los ácidos grasos omega-3, se han evaluado predominantemente en la prevención secundaria en poblaciones con alto riesgo, a menudo en el contexto de uso concomitante de otros fármacos, como ácido acetilsalicílico, estatinas, inhibidores de enzima convertidora de angiotensina y betabloqueadores. Asimismo, muchos de los estudios tuvieron una duración breve y evaluaron dosis bajas, dijo.

Una cuestión clave sin respuesta es si los ácidos grasos omega-3 derivados de productos marinos reducen el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, mortalidad por causas cardiovasculares y otros eventos de enfermedad cardiovascular en un contexto de prevención primaria, entre quienes tienen riesgo "habitual" de enfermedad cardiovascular.

El estudio VITAL, el primero de estos estudios aleatorizados a gran escala se está realizando en 25.874 participantes que fueron seleccionados solamente con base en la edad (hombres de 50 años de edad y mujeres de 55 años de edad o más), que no tenían enfermedad cardiovascular al inicio y que no utilizaban considerablemente ácido acetilsalicílico o estatinas (menos de 50% para cada uno). La media de la duración del estudio es 5 años; los resultados se esperan para el próximo otoño.

Otros estudios, como ASCEND, DO-HEALTH, STRENGTH y REDUCE-IT, también añadirán datos importantes a la base de evidencia, dijo la Dra. Manson.

"Mientras se esperan datos adicionales, es importante apegarse a las guías para la ingesta alimentaria de pescado (o fuentes vegetales de ácidos grasos omega-3, si la persona es vegetariana), la cual no solo aportará estos nutrimentos, sino también remplazará a alimentos menos saludables en la dieta", añadió.

El Dr. Lavie expresó la inquietud de que los pacientes participantes en el estudio VITAL puedan estar demasiado sanos, que los controles puedan tener niveles aceptables de omega-3 y que las tasas de eventos puedan ser bajas, y recomendó investigación adicional con ácidos grasos omega-3 en dosis de 2 a 4 g/día en la cardiopatía isquémica y la insuficiencia cardiaca. Los estudios REDUCE-IT y STRENGTH están evaluando 4 g al día, además de las estatinas en la hipertrigliceridemia, pero estos son productos de prescripción.

El Dr. Clarke ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Las declaraciones de los coautores se enumeran en artículo. El Dr. Lavie ha declarado haber prestado sus servicios como conferencista y consultor para DSM, Global Organization for EPA and DHA Omega-3S (GOED) y Amarin.

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