COMENTARIO

Enfermedad o crimen: Corrupción, sociopatía y psicopatía

La corrupción y su naturaleza psicopatológica

Dr. José J. Mendoza Velásquez

Conflictos de interés

23 de enero de 2018

Hablar de corrupción en México no es hablar de un hecho aislado; la corrupción está al alcance de todos.

Al igual que la mayoría de los problemas que tienen relación con la conducta, tendemos a observar los casos dramáticos para no sentir que también vivimos actos de corrupción en forma personal.

La corrupción se ha entretejido en nuestra sociedad y ha permeado nuestro espíritu nacional. México es el país "de la trampa y de la tranza". Prácticas familiares que van formando hábitos, y que nunca reciben censura, se convierten en nuestro actuar diario.

Despreciar la legalidad y la legitimidad en torno a un bien personal es algo que vemos día a día, pero no nos parece parte de la corrupción por no pertenecer al tráfico de influencias, al lavado de dinero, la malversación de fondos o el enriquecimiento ilícito. Sin embargo, la destrucción de una sociedad se va generando en forma lenta. Una sociedad corrupta proviene de instituciones corruptas por naturaleza. Una sociedad corrupta que no puede ser justa. Pero ningún mal se puede enfrentar si no se le conoce.

Algo que nunca debemos olvidar es que todo dinero producto de la corrupción institucional está dañando a gente en forma concreta, gente que respira y vive. La riqueza ilícita viene de la sangre de otros, de niños sin tratamientos y de madres sin atención, de enfermos sin asistencia y de trabajadores sin oportunidad. Y usualmente el corrupto no actúa solo, su familia tiende a entender actos de esta naturaleza como posibles, y siempre tendrá un alto riesgo a pisar las mismas lozas.
La corrupción es más una enfermedad social, una enfermedad de un sistema, y todos somos vulnerables ante ella, todos podemos ser corruptos, aunque hay personas más vulnerables que otras.

Nadie nace corrupto. La corrupción se aprende en la vida. En términos médicos la corrupción es producto de un ambiente favorable a su aparición. No está en la naturaleza de los mexicanos ser corruptos, no está en los genes, es un acto voluntario porque, ante todo, aquel que en un accidente daña a otro no es corrupto, quien pretende dañar, o no le interesa el posible daño de alguien más, lo será. El ambiente es determinante en el desarrollo de la corrupción. Sin embargo, nadie está destinado a ser corrupto. Todos, en algún momento, lo han decidido.

Entre las sociedades existen diferentes grados de corrupción. Hablar de un estado ideal sería utópico. Hablar de eliminar la corrupción en un periodo superior a una generación, también.

México es un país que no fue colonizado, sino esclavizado y abusado, donde la libertad estaba al margen de la ley imperante. México independiente no supo encontrar el sentido de su libertad, y alguien abusó de otro. Actualmente nuestro país sigue siendo abusado por sus propias instituciones corruptas, y por aquellos que al margen de la ley actúan sin temor a destruir a cualquiera. El país está sumergido en leyes injustas, justicia alucinatoria, salud y educación deficientes, en las que dentro de la pobreza, la marginalidad ante la ley permite sobrevivir, pero del pobre se ha generado un grado de corrupción distinto, no me refiero a aquel que de niño saltaba el torniquete del metro, sino del medio adicto a la violencia, dependiente de los sueños y fantasías de fácil solución, y de carácter inminentemente individual que ha dado origen a grandes personajes del crimen organizado. Sin embargo, está el otro criminal, el corrupto privilegiado, el que conoce las instituciones internamente y actúa consciente de su inmunidad. Ese es el que más separación social genera. La corrupción partió de ser un mal necesario para la supervivencia, para ser un problema social y humano que requiere acciones inmediatas.

Pero ¿cuáles son las causas de la corrupción?

Hablar de causas implica controversia. Hablemos de factores asociados a la aparición de la corrupción en los grupos sociales. Entre estos factores se encuentran los sociales y los individuales.

Factores sociales

Desigualdad social y económica 

Una minoría posee el poder en forma casi total.

Justicia de impartición dividida

Desconfianza institucional, y mecanismos conocidos de alteración de la justicia. Justicia vista por los ciudadanos como una estafa por parte de la institución.

Economía debilitada

La realidad mexicana tiende a la crisis. México es un país de emergencias, ante lo cual la planeación no se permite. El débil es presa fácil del fuerte, desde la modificación legal hasta el desfalco nacional.

Factores individuales

Psicológicos

¿Como un individuo puede llegar al extremo de dañar a otro económica o físicamente, en orden a su bien?

El éxito visto como único fin en su deformación individual. Un predador no pertenece a su sociedad porque no desea un bien común. Un individuo así utiliza a otro como objeto para extracción de recursos, sin mayor referencia. Y una vez logrado, lo defenderá contra todo. Esa separación llena de éxitos fomenta estructuras de personalidad ansiosas de poder; ante la formación de una personalidad actuada entre majestuosidad, se esconde la necesidad compulsiva de acumulación de valía dada por el bien individual regido por el consumo. Una tribu con elementos que no se unen y no se protegen, una sociedad capital.

El modelo económico mundial asegura al individuo que todo lo puede lograr y, en forma implícita, el que no lo hace es un perdedor.

Corrupción… ¿Cómo pasa?

La psicopatía principalmente afecta a dos procesos requeridos para la socialización normal. El condicionamiento aversivo, y el aprendizaje por reforzamiento, son mecanismos utilizados para bloquear conductas no deseadas a través de eventos consecuentes, lo que significa dejar de temer las consecuencias o, al contrario, para promoverlas. En estos individuos se sospecha que la alteración de la función de una parte del cerebro, llamada amígdala, y un área de la corteza cerebral, la orbitofrontal, estén relacionadas con estos actos, aunque se desconoce su origen. El sistema noradrenérgico puede, a través de su disfunción, ser igualmente responsable de estos síntomas, sin conocerse la causa específica.

Hablar de psicopatía no es lo mismo que hablar de conducta antisocial, aunque estén ampliamente relacionadas. La primera se caracteriza por un trastorno probablemente desde el desarrollo, con déficits emocionales relacionados al incremento en el riesgo para presentar conductas antisociales. La falla en la empatía, o la ausencia de culpa, son déficits emocionales. Dentro de la neurobiología de este trastorno, las disfunciones de la amígdala en su papel de reforzador del aprendizaje, y el papel de la corteza frontal ventromedial en la representación del valor de este reforzamiento, están alterados. Algunos datos indican potencial alteración en el temporal, y la corteza cingulada posterior.

Punto de vista

  1. La corrupción no es una enfermedad. Es un acto voluntario, y es sujeto a juicio, además de individual, por la ley. Todos tenemos la oportunidad de decidir nuestros actos, sin embargo, algunos somos más propensos a controlar nuestros impulsos de actuar con el fin de satisfacer una necesidad inmediata, tras valorar los derechos y necesidades del otro.

  2. La corrupción es un acto antisocial, usualmente relacionado a situaciones en que un individuo resulta dañado por el beneficio de otro. No tiene justificación patológica, el corrupto no está enfermo. El trastorno de la conducta antisocial, o algunos trastornos de la conducta derivados de la falta de control de impulsos, pueden favorecer la aparición de la corrupción como forma de vida. Dentro de estos últimos podemos encontrar el déficit neurocognitivo, algunas patologías de pobre control de impulsos, como el trastorno límite, o el trastorno narcisista de la personalidad, así como trastornos antisociales.

  3. El conocimiento de los factores, tales como las alteraciones en el funcionamiento de la amígdala, la corteza orbitofrontal, o cualquiera derivado de situaciones de estrés a edades tempranas que pudieran favorecer los actos antisociales, no la justifican.

  4. Los actos antisociales son reprobables desde el terreno de la convivencia social y la legalidad, por lo cual siempre son sujeto de consecuencias. Las atenuantes que puedan ser explicadas a través de las alteraciones en las funciones ejecutivas no eximen de la consecuencia, solo la modifican.

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