La microcefalia ya era prevalente en Brasil antes de la epidemia del virus de Zika

Dr. Will Boggs

Conflictos de interés

10 de enero de 2018

NUEVA YORK, USA. En al menos dos ciudades brasileñas, al parecer la microcefalia era endémica antes del inicio de la epidemia del virus de Zika, informan los investigadores.[1]

Estudios previos sugieren que la prevalencia de microcefalia severa en el nacimiento ha sido subestimada y poco reportada.

Utilizando datos poblacionales de las ciudades de Ribeirao Preto (RP: 7798 recién nacidos), y Sao Luis (SL: 5236 nacimientos hospitalarios) en el año 2010, antes de la epidemia del virus de Zika, el Dr. Antonio A. Silva, de la Federal University of Maranhao, en Sao Luis, Brasil, y sus colaboradores, calcularon la prevalencia inicial y los factores de riesgo para la microcefalia al nacer. De acuerdo con las normas INTERGROWTH-21st, las circunferencias de la cabeza son >2 desviaciones estándar por debajo de la media para microcefalia, y >3 desviaciones estándar por debajo de la media para microcefalia grave.

Los hallazgos se publicaron en versión electrónica el 5 de enero en Pediatrics.

Cuando se utilizó la fecha del último periodo menstrual normal para estimar la edad gestacional, la prevalencia de microcefalia fue de 3,5% en Sao Luis, y de 3,2% en Ribeirao Preto en 2010, aproximadamente 1,5 veces las tasas esperadas normalmente (2,3%).

La prevalencia estimada de microcefalia en Ribeirao Preto disminuyó a 2,5% cuando la edad gestacional se basó en la fecha del último periodo menstrual normal, o en la ecografía obstétrica, si es que estaba disponible.

Las prevalencias de microcefalia severa fueron de 0,7% en Sao Luis, y de 0,5% en Ribeirao Preto, mucho más altas de lo esperado, y reportadas previamente en varios estudios nacionales e internacionales.

Los factores de riesgo asociados con la microcefalia, y la microcefalia grave, fueron los mismos en ambas ciudades: Baja escolaridad materna, vida sin pareja, y retraso del crecimiento intrauterino.

Las estimaciones agrupadas mostraron que ocurrieron 83.023 casos de microcefalia, y 16.605 casos de microcefalia grave en el año 2010, en Brasil.

"El objetivo de este estudio no consistió en hacer un diagnóstico de microcefalia, sino en detectarla", señalan los investigadores. "Por tanto, los recién nacidos con >3 DE por debajo de la media, acorde a su edad gestacional y género, deben ser referidos a neuropediatras para el diagnóstico de microcefalia, mientras que aquellos entre 2 DE, y 3 DE, tendrán que ser monitoreados de cerca por pediatras o médicos generales, y la circunferencia de la cabeza debe ser monitoreada de manera continua durante la primera infancia, para el diagnóstico definitivo de microcefalia".

"Una mejor comprensión de la microcefalia y el papel que desempeña el virus de Zika requiere una vigilancia poblacional activa, y estudios epidemiológicos (como este) en la era posterior al Zika, que luego pueden tener seguimiento de forma prospectiva para evaluar las tendencias, y comprender los factores de riesgo", escribieron en un editorial la Dra. Elizabeth Dufort, y Jennifer White, del New York State Department of Health, en Albany, Estados Unidos.[2]

"A medida que en el mundo disminuye el interés por la microcefalia y el brote del virus de Zika, los proveedores pediátricos y la comunidad de salud pública deben continuar profundizando en la comprensión de los riesgos de la microcefalia asociada al virus de Zika y otros defectos congénitos, así como en las causas e intervenciones preventivas para la ahora conocida ‘endemia silenciosa de microcefalia’".

La Dra. Anne-Marie Rick, de la University of Colorado School of Medicine, Anschutz Medical Campus, en Aurora, Estados Unidos, quien recientemente reportó tasas altas de antecedentes de microcefalia congénita en zonas rurales de Guatemala, manifestó a Reuters Health: "Lo que este estudio subraya para todos los proveedores de atención médica, especialmente aquellos que trabajan en países de bajos y medianos ingresos, es lo poco reportada que es la microcefalia. La epidemia del virus de Zika dio a conocer este importante problema, que podría explicar por qué el desarrollo infantil en estos países, así como el éxito escolar posterior, se ven afectados".

"Existen al menos dos implicaciones importantes. La primera radica en que es muy difícil, y probablemente innecesario, que los países con recursos limitados realicen pruebas en todos los bebés con cabeza pequeña. La segunda consiste en que los médicos y proveedores deben ser educados sobre la mejor forma de aplicar las pruebas de diagnóstico a estos niños, si queremos saber qué está causando este hallazgo importante, además del Zika".

"Los expertos y proveedores de salud de todo el mundo necesitan desarrollar formas más simples de estandarizar las mediciones de la cabeza, particularmente cuando hay incertidumbre con la edad gestacional, y descubrir cuáles son las principales causas de este hallazgo. La inversión en esta área, como por ejemplo, la realizada por la NIH Brain Initiative en Estados Unidos, nos ayudará a descifrar este rompecabezas", concluyó la Dra. Rick.

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