La obesidad infantil aumenta con el uso de la tecnología

Lisa Rapaport

Conflictos de interés

27 de diciembre de 2017

La circunferencia de cintura en la infancia y adolescencia ha aumentado junto con el tiempo que pasan delante del televisor, la computadora, el teléfono celular y la tableta, según afirman médicos de Europa.[1]

En los últimos 25 años, la tasa de obesidad creció rápidamente en los niños y adolescentes europeos, de acuerdo con una declaración de consenso que la European Academy of Pediatrics y el European Childhood Obesity Group publicaron el 22 de noviembre en la versión electrónica de Acta Paediatrica.

Uno de cada cinco niños y adolescentes de Europa tiene sobrepeso u obesidad, de acuerdo con un estudio del 2017 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), notaron los autores.

Actualmente, el 97% de los hogares de Europa tiene televisor, el 72% tiene una computadora, el 68% posee acceso a internet y el 91% tiene teléfonos celulares, de acuerdo con la declaración.

Esto ha provocado un aumento en el tiempo frente a la pantalla, lo que contribuye a un sueño inadecuado, peores hábitos alimenticios y menos ejercicio, todo lo cual puede hacer que sea más fácil para los niños tener sobrepeso, sostienen los autores.

"Se ha demostrado que los medios de comunicación masivos tienen un amplio efecto en la salud infantil y pueden afectarlos fisiológicamente y tener un impacto en su funcionalidad sociocultural y su bienestar psicológico", indicó el Dr. Adamos Hadjipanayis, investigador de la European University Cyprus, en Nicosia, Chipre, y secretario general de la European Academy of Pediatrics .

"Hay evidencia de que existe una fuerte asociación entre la obesidad en los países de Europa y la exposición de los niños a los medios", agregó.

Los padres son parte del problema, argumentan el Dr. Hadjipanayis y sus colaboradores.

Aun cuando el tiempo de uso de pantallas aumenta en los niños, los padres demuestran tener poca conciencia de lo que sus hijos hacen en línea o de cuánto tiempo pasan con las tabletas, los celulares y las computadoras, enfatiza la declaración.

La publicidad de alimentos es otro problema, ya que puede convencer a los niños a que anhelen y demanden más comida chatarra y les haga menos propensos a comer sus frutas y verduras, señala también la declaración. Los niños también tienden a consumir una gran parte de sus calorías diarias mientras miran televisión, cuando los anuncios pueden influir en sus elecciones de alimentos.

La solución, de acuerdo con el consenso, incluye aumentar la supervisión.

"Cuando disminuyen su tiempo de televisión, también lo hace su peso", dijo el Dr. David Hill, presidente de la American Academy of Pediatrics (AAP) Council on Communications and Media, investigador en la University of North Carolina School of Medicine, en Chapel Hill, Estados Unidos.

"La publicidad de alimentos parece impulsar esta relación, al contrario que la disminución de la actividad física. El sueño también es una gran preocupación", dijo por correo electrónico el Dr. Hill, quien no participó en la declaración. "El uso de pantallas antes de acostarse interfiere con la calidad y la duración del sueño, y el mal sueño contribuye a la obesidad".

La APP tiene consejos para los padres sobre cómo administrar los medios en línea, dijo el Dr. Hill.

El sentido común debería prevalecer, dijo la Dra. Jennifer Emond, investigadora de la Geisel School of Medicine en el Dartmouth College en Lebanon, Estados Unidos, quien no participó en la declaración.

"Limite el tiempo de los medios de comunicación todos los días, que no haya pantallas en el dormitorio y asegúrese de que los medios a los que los niños están expuestos sean de alta calidad", dijo la Dra. Emond por correo electrónico. "En cuanto a las redes sociales, los padres deberían tener acceso a los sitios de redes sociales de sus hijos y supervisar la interacción de sus hijos con las redes sociales, lo que tiene beneficios más allá de promover un peso saludable".

Los padres de niños que ya pasan horas al día en línea y viendo varias pantallas, tal vez quieran reducir el uso de estos medios de forma gradual para hacer más efectivos los cambios, dijo Erica Kenney, MPH, doctora en ciencias, investigadora de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, en Boston, Estados Unidos, quien no participó en la declaración.

"Si los padres descubren que sus hijos usan estos medios por algo así como 7 horas al día o más, lo que parece ser bastante típico, intentar bajarlo de golpe a 2 horas al día probablemente no sea exitoso", dijo Kenney por correo electrónico. "Implementar reglas graduales para ayudar a los niños a reducir su uso probablemente funcione mejor".

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