La American Academy of Family Physicians no respalda la nueva guía de hipertensión arterial

Marcia Frellick

Conflictos de interés

26 de diciembre de 2017

La American Academy of Family Physicians (AAFP) anunció que no respaldará las nuevas guías para la hipertensión avaladas por la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC) y otras nueve organizaciones, citando inquietudes en torno a metodología y conflictos de interés percibidos.[1]

Las nuevas guías recomiendan reducir a 130/80 mm Hg el umbral para el tratamiento de la hipertensión mediante cambios en el estilo de vida y medicación según sea necesario, en vez de la cifra comúnmente aceptada con anterioridad de 140/90 mm Hg. De acuerdo con las nuevas guías, se consideraría que 46% de la población adulta estadounidense tendría hipertensión arterial, a diferencia del 32% según la guía de 140/90 mm Hg.

En cambio, la AAFP dijo que continuará aprobando la guía de 2014 elaborada por el Eighth Joint National Committee.[2]

Estas guías afirman que en la población general, en las personas de 60 y más años de edad el tratamiento debe iniciarse a los 150/90 mm Hg, y a una edad menor de 60 años el tratamiento se debe iniciar a los 140/90 mm Hg.

El presidente de la AAFP, el Dr. Michael Munger, dijo en una declaración: "La American Academy of Family Physicians formalmente analizó las guías para la hipertensión de AHA/ACC, pero no cumplieron los criterios para la aprobación ni la afirmación de valor. La AAFP no intervino en el desarrollo de las nuevas guías y continúa respaldando las Guías Basadas en Evidencia para el Tratamiento de la Hipertensión Arterial en Adultos de 2014".[2,3]

"Además, en enero de 2017, la American Academy of Family Physicians y el American College of Physicians publicaron las guías de práctica clínica 'Hipertensión en adultos mayores de 60 años'.[4] Los médicos de familia abordan el tratamiento de la hipertensión en forma individualizada, tomando en cuenta antecedentes de los pacientes, factores de riesgo, preferencias y recursos. Nos mantendremos tomando decisiones informadas con los pacientes mientras tomamos en cuenta posibles beneficios y daño", dijo el Dr. Munger.

Motivos para el rechazo de las guías

El Dr. David O'Gurek, presidente de la Comisión sobre Salud del Público y la Ciencia (CHPS) dijo en un artículo de AAFP News que hubo varios motivos para rechazar el respaldo a las nuevas guías de AHA/ACC. Uno de ellos, dijo, fue que "la mayor parte de las guías no se basaron en un análisis de evidencia sistemático".[1]

Como un ejemplo, los miembros de la comisión afirmaron que la nueva guía dio una fuerte recomendación para el uso de la herramienta de evaluación del riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica no validada, que fue desarrollada por la AHA y el ACC para ayudar a determinar si eran necesarios los medicamentos para el control de la presión arterial.

"Sin embargo, esta recomendación no se basó en evidencia de que el uso de la herramienta de esta manera mejore los desenlaces", declaró la comisión.

La Comisión sobre Salud del Público y la Ciencia también dijo que se confirió demasiado peso al estudio SPRINT (Systolic Blood Pressure Intervention Trial -Estudio de Intervención en la Presión Arterial Sistólica-) y se minimizaron otros estudios. Aunque la comisión dijo que el estudio SPRINT fue importante, "es necesario tomarlo en cuenta en el contexto de la totalidad de la evidencia".

La comisión añadió que ve algunos conflictos de interés.

"En el caso de las guías de AHA/ACC, el panel que produjo la guía comisionó al investigador principal del estudio SPRINT para que presidiera su investigación, cuando, notablemente, el estudio SPRINT sirvió de base para las recomendaciones del panel que elaboró la guía para cambiar los objetivos de tratamiento de la presión arterial", dijo la comisión, añadiendo que "varios otros miembros del panel de la guía de AHA/ACC tenían conflictos de interés intelectual, los cuales no se consideraron en la preparación de las guías".

Un camino para los médicos de atención primaria

El Dr. Michael Blaha, director de investigación clínica del Ciccarone Center for the Prevention of Heart Disease en la Johns Hopkins School of Medicine, en Baltimore, Estados Unidos, dijo a Medscape Noticias Médicas que los problemas de conflictos de interés siempre pueden debatirse, pero la cuestión central es que las organizaciones y las regiones globales continuarán teniendo diferentes ideas acerca de cuán enérgico debería ser el control de la presión arterial.

Reconoció que los pacientes y los médicos pueden confundirse por las cifras cambiantes, pero dijo que las cifras cambiantes son algo que ambos grupos han de esperar, como se ha visto por las opiniones variables en las guías para el colesterol, por ejemplo.

Dijo que lo que no se debe modificar es que las conversaciones sobre los planes de tratamiento deben individualizarse pues las guías son simplemente eso: guías.

El Dr. Blaha dice que las guías de AHA/ACC basadas en evidencia se consideran como más optimistas, algo que se ha de tratar de lograr, pero incluyen dianas que muchos adultos no alcanzarán. El mensaje general es satisfactorio, dijo, que los pacientes deben hacer lo posible por reducir sin riesgo sus cifras y acercarse a 130 en la medida de lo posible, y que esto es algo que los médicos de atención primaria fácilmente pueden explicar a sus pacientes.

Las guías de AHA/ACC no dicen que los recién clasificados como portadores de hipertensión en etapa 1 (130 - 139 mm Hg) necesariamente precisan medicación, resaltó el Dr. Blaha.

"El estilo de vida todavía es primordial y creo que es algo en lo cual estaría de acuerdo la American Academy of Family Practitioners".

El Dr. Blaha ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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