Pacientes con úlceras por pie diabético infectadas necesitan remisión rápida

Liam Davenport

Conflictos de interés

21 de noviembre de 2017

Los pacientes con una úlcera infectada por pie diabético tienen un pronóstico mucho peor de lo que se pensaba hasta ahora, de manera que 15% fallecen al cabo de un año, menos de la mitad de las úlceras cicatrizan en el mismo periodo y uno de cada siete individuos es sometido a amputación de todo un pie o parte del mismo, según los resultados de un nuevo estudio realizado en Reino Unido.[1]

El análisis de casi 300 pacientes con úlceras por pie diabético también demostró que aun cuando cicatrizara la úlcera, casi 10% presentaban una recidiva al cabo de 12 meses y más de 25% se sometían a alguna clase de procedimiento.

Por consiguiente, es crucial que estos pacientes sean examinados rápidamente y remitidos para atención especializada si es necesario, afirmaron Mwidimi Ndosi, PhD, de la University of West Bristol, Reino Unido, y sus colaboradores en su artículo publicado el 20 de noviembre en la versión electrónica de Diabetic Medicine.

"El aspecto fundamental es que las personas necesitan ser atendidas rápidamente si se comienza a formar una úlcera; esto brinda a los profesionales de la salud la máxima probabilidad de intentar tratar el trastorno", resalta el coautor Michael Backhouse, PhD, un podiatra y becario de investigación sénior en la University of Leeds, Reino Unido, en un comunicado de prensa de esta institución.[2]

Estos últimos datos "deberían ser útiles a los profesionales clínicos en contextos de asistencia diversos para ayudar a identificar a las personas con más riesgo de desenlaces desfavorables que pueden necesitar priorización de más intervenciones o remisión a centros especializados", dicen los científicos.

Isquemia, muchas úlceras y duración más prolongada de la úlcera pronostican resultados desfavorables

Para el análisis, los investigadores llevaron a cabo una evaluación observacional prospectiva de 12 meses, por medio de un análisis detallado de notas de casos de 250 pacientes con diabetes que habían participado en el estudio CODIFI (Concordance in Diabetic Foot Ulcer Infection ―Concordancia en la infección de úlcera por pie diabético―) y todavía estaban vivos al final de éste, en mayo de 2013. También incluyeron a 49 participantes del estudio que habían fallecido, de los cuales se contaba con datos clínicos.

La media de edad de los pacientes fue 64,3 años y 233 (77,9%) eran del género masculino.

Después de 12 meses de seguimiento adicional, la úlcera índice había cicatrizado en un total de 136 (45,5%) de los 299 pacientes, mientras que 13 (9,6) tenían una recidiva.

Cincuenta y dos (17,4%) se sometieron a amputación de una parte del pie durante el seguimiento, 18 (6,0) a revascularización periférica y 10 (3,3%) a los dos procedimientos.

Y otros 45 pacientes (15,1%) habían fallecido hacia la fecha límite de los 12 meses.

La mediana de tiempo transcurrido hasta la cicatrización de la úlcera índice fue de 4,5 meses, mientras que la mediana de tiempo transcurrido hasta la amputación, si ésta se llevó a cabo, fue de 2,0 meses, y para la revascularización fue de 3,0 meses.

En el caso de los que no sobrevivieron, el tiempo promedio transcurrido hasta el fallecimiento fue 5,6 meses.

Los factores que más pronosticaron resultados desfavorables a 12 meses fueron isquemia de la extremidad, múltiples úlceras en el pie y una duración de la úlcera más prolongada.

Por ejemplo, los pacientes con una úlcera presente durante 2 meses o más antes del reclutamiento en CODIFI tenían una menor probabilidad de cicatrización, con un hazard ratio (HR) de 0,55, lo mismo que aquellos con un grado de flujo sanguíneo, extensión, profundidad, infección y sensación (PEDIS) en la úlcera índice de ≥2, lo que indicó arteriopatía periférica; esto redujo 63% el riesgo de cicatrización (HR: 0,37)

Por el contrario, la presentación de sólo una úlcera en el pie índice se relacionó con un aumento en el riesgo de cicatrización de 90% [HR: 1,90], lo mismo que la identificación de estafilococos no productores de coagulasa en el cultivo de la úlcera (HR: 1,53); es muy probable, dicen los investigadores, que esto se deba a que la presencia de este microorganismo se relacionó inversamente con la de MRSA (Staphylococcus aureus resistente a meticilina) más virulento.

Se han de evitar las amputaciones cuando sea posible

Puede ser difícil diagnosticar si una úlcera por pie diabético está o no está infectada, sobre todo en caso de isquemia de la extremidad o neuropatía periférica, hacen notar los investigadores, pero en general se está de acuerdo en que esta decisión debe basarse en los signos o síntomas de inflamación o secreción purulenta.

La autora principal, E. Andrea Nelson, PhD, RGN, jefa de la School of Healthcare en la Facultad de Medicina y Salud, University of Leeds, Reino Unido, dijo a Medscape Noticias Médicas que la cohorte que reclutaron era representativa de la población general de pacientes del National Health Service en Inglaterra, y que el estudio tuvo pocos criterios de exclusión, de manera que considera que los datos serán ampliamente aplicables a las poblaciones con úlceras por pie diabético en otros países occidentales.

La Dra. Nelson resaltó que los pacientes que se someten a amputaciones generalmente tienen una calidad de vida inferior a la de los que evitan este desenlace y que someterse a una amputación indica una mayor probabilidad de una amputación subsiguiente pues significa una vascularización deficiente.

Además, hizo notar que las amputaciones son costosas por lo que respecta al tiempo que los pacientes tienen que hospitalizarse, el costo de la atención hospitalaria, la rehabilitación y las prótesis, etcétera, así como los cuidados necesarios después de la amputación.

Afirmó que lo ideal es proporcionar una atención que minimice la tasa de amputación en personas con úlceras por pie diabético.

No obstante, la amputación "no es algo que se evitaría a toda costa, pues someterse, por ejemplo, a la amputación de un dedo del pie, podría evitar un daño más considerable para el paciente".

Los nuevos hallazgos no sólo ayudan a los médicos en diversos contextos a identificar a quienes puede ser necesario dar prioridad, sino también "deberían ser útiles para orientar respecto al diseño y el análisis de estudios clínicos futuros", concluyen los investigadores.

La investigación fue financiada por el programa de Health Technology Assessment (HTA) del National Institute for Health Research (NIHR). La Dra. Nelson fue miembro de la HTA Commissioning Board. Los coautores no tienen ningún conflicto de interés económico pertinente.

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