Una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta ante la sensibilidad al gluten ¿el siguiente paso?

Dr. William F. Balistreri

Conflictos de interés

18 de octubre de 2017

En este contenido

¿Qué pacientes se benefician?

Aunque una intervención dietética puede ser efectiva para disminuir la intensidad de los síntomas en los pacientes con síndrome de intestino irritable, no todos los pacientes responden. Esto lleva a plantearse preguntas como: ¿qué factores determinan la respuesta? y ¿es posible pronosticar la respuesta?

Algunos subgrupos de pacientes con síndrome de intestino irritable tienen alterada la composición de la microbiota intestinal y es posible que se altere todavía más por las variaciones en la composición de la alimentación. Por lo tanto, los biomarcadores del microbioma intestinal pueden estar relacionados con la eficacia de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta. Varios investigadores han observado que las dietas que difieren en su contenido de carbohidratos fermentables de cadena corta alteran el microambiente luminal del intestino. De este modo, el perfil bacteriano fecal de los pacientes con síndrome de intestino irritable puede pronosticar la capacidad de respuesta a una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta.

McIntosh y colaboradores compararon los efectos de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta y de una dieta rica en carbohidratos fermentables de cadena corta en el metaboloma y en el microbioma de pacientes con síndrome de intestino irritable.[31] La puntuación de acuerdo al cuestionario de gravedad del síndrome de intestino irritable (SII-SSS) se redujo en el grupo que siguió la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta, pero no en los que siguieron la dieta rica en carbohidratos fermentables de cadena corta. El perfil de metabolitos en orina también presentó diferencias estadísticamente significativas. De importancia específica, la histamina, un mediador fisiopatológico importante y un indicador de activación inmunitaria, fue ocho veces menor en el grupo con la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta. Se sabe que la histamina estimula a las neuronas colinérgicas intestinales y estabiliza los mastocitos, y se ha observado que los antagonistas de los receptores de histamina mejoran los síntomas del síndrome de intestino irritable. Además, la dieta rica en carbohidratos fermentables de cadena corta disminuyó la abundancia relativa de bacterias implicadas en el consumo de gas, lo que puede empeorar los síntomas.

Bennet y colaboradores determinaron también que las dietas con distinto contenido de carbohidratos fermentables de cadena corta afectan favorablemente a las bacterias intestinales y que los perfiles bacterianos resultantes pueden pronosticar las respuestas a la intervención.[32] Fue posible identificar mediante sus perfiles bacterianos fecales, antes y después de la intervención, a los pacientes que respondieron a la intervención con dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta. La abundancia bacteriana tenía una tendencia a ser mayor en los pacientes que no respondieron a la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta. Mientras que una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta estaba asociada a un número reducido de Bifidobacterium y Actinobacteria en los pacientes, en correlación con el consumo de lactosa.

Chumpitazi y colaboradores evaluaron la eficacia de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta en pacientes pediátricos con síndrome de intestino irritable, y si la composición microbiana intestinal y/o la capacidad metabólica están relacionadas con la eficacia.[33] En comparación con el estado inicial, los pacientes pediátricos tuvieron menos episodios de dolor abdominal durante el periodo con la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta y más episodios durante el periodo con la dieta tradicional. Los pacientes que respondieron fueron suplementados al inicio con taxones bacterianos con una capacidad metabólica sacarolítica más alta (por ejemplo, Bacteroides, Ruminococcaceae y Faecalibacterium prausnitzii).

Hustoft y colaboradores hallaron también que en pacientes con síndrome de intestino irritable mixto o con predominio de diarrea, una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta enmascarada mejoró la puntuación del cuestionario de gravedad del síndrome de intestino irritable (SII-SSS) y el perfil del microbioma.[34]

Además, Staudacher y colaboradores realizaron un estudio aleatorizado controlado con placebo para determinar los efectos de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta en los síntomas y en la microbiota fecal en pacientes con síndrome de intestino irritable.[35] La proporción de pacientes que lograron una mejoría notable de los síntomas fue más alta con una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta (57%) que con una dieta ficticia (38%). La abundancia de las especies Bifidobacterium fue menor en las muestras fecales de pacientes con dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta. No está claro si los cambios observados estaban causados por la restricción colectiva de carbohidratos fermentables de cadena corta o por la eliminación de un componente específico, como la lactosa.

En resumen, las dietas con un contenido de carbohidratos fermentables de cadena corta diferente tienen efectos notables en la composición de la microbiota intestinal. Una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta se asoció a elevación del pH fecal (7,37 frente a 7,16), una mayor diversidad microbiana y una reducción de la abundancia bacteriana total, en comparación con una dieta tradicional.[24] Estos efectos prebióticos pueden favorecer la salud del colon. Esto lleva a plantearse la pregunta de si la suplementación prebiótica podría aumentar el efecto favorable. Wilson y colaboradores aleatorizaron a pacientes con síndrome de intestino irritable a tres intervenciones diferentes, encontrando diferencias estadísticamente significativas en la mejoría de los síntomas a las 4 semanas entre los controles (30%), los pacientes con solo una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta (50%), y los pacientes con una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta más B-galacto-oligosacárido prebiótico (67%).[36] El grupo con dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta combinada con el prebiótico logró una mejoría notable de los síntomas individuales del síndrome de intestino irritable. Además, los investigadores observaron diferencias claramente significativas en el contenido fecal de Bifidobacteria entre el grupo con dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta más el prebiótico y el grupo con dieta ficticia.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....