Una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta ante la sensibilidad al gluten ¿el siguiente paso?

Dr. William F. Balistreri

Conflictos de interés

18 de octubre de 2017

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¿Está la eficacia avalada por la evidencia?

Al analizar la avalancha de estudios que elogian los efectos benéficos de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta en los pacientes con síndrome de intestino irritable, se aprecia una falta considerable de uniformidad. Los estudios presentan diferencias en las definiciones de la respuesta clínica, realizan la inclusión de pacientes sin una estratificación clara empleando los subtipos de síndrome de intestino irritable basados en los criterios de Roma, presentan disparidades en los cuestionarios aplicados sobre síntomas, el tamaño de las muestras es pequeño, la duración de la dieta es corta, y aplican un rigor variable en la restricción y en la aplicación de la dieta (por ejemplo, algunos proporcionan toda la comida, otros emplean un método educacional dirigido por un nutriólogo).

Además los estudios sobre alimentación son difíciles de enmascarar si los componentes de la dieta se incluyen como alimentos completos.[18] No está claro si existe una respuesta dependiente de la dosis a la reducción del consumo de los carbohidratos fermentables de cadena corta o existe un mejor resultado con un mejor cumplimiento. Con una restricción tan amplia, tampoco está claro qué componente eliminado de la alimentación ha sido el responsable de la respuesta favorable en un paciente individual.

Con estas advertencias en mente, se han publicado varios estudios clave que demuestran el efecto registrado con la restricción de carbohidratos fermentables de cadena corta en los pacientes con síndrome de intestino irritable.

Eswaran y colaboradores compararon la eficacia de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta con la de una dieta basada en las guías clásicas modificadas del National Institute for Health and Care Excellence (mNICE) para los pacientes con síndrome de intestino irritable y diarrea.[19] La dieta mNICE es un enfoque polifacético que prescribe un consumo elevado de líquidos, restricción de cafeína y alcohol, y consumo limitado de fibra. Más de la mitad (52%) del grupo con dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta logró una mejoría considerable de sus síntomas, frente a 41% del grupo con la dieta mNICE. Comparadas con las puntuaciones iniciales, la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta logró una mejoría más pronunciada del dolor abdominal, el meteorismo, la consistencia, y la frecuencia y urgencia de las deposiciones, en comparación con la dieta mNICE.

En otro estudio, un grupo de investigadores comparó los efectos de la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta con los de las recomendaciones dietéticas tradicionales, en la calidad de vida relacionada con la salud, en la ansiedad y en la depresión, en la productividad laboral, y en la calidad del sueño en pacientes con síndrome de intestino irritable con diarrea.[20] Después de 4 semanas, una proporción significativamente mayor de pacientes del grupo con la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta logró una respuesta clínica considerable, reflejada por un aumento de la puntuación de calidad de vida asociada al síndrome de intestino irritable, comparado con el grupo con la dieta mNICE (52% frente a 21%). Cabe destacar que las puntuaciones de ansiedad y de deterioro de la actividad disminuyeron significativamente en las personas que siguieron una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta en comparación con las que siguieron una dieta mNICE.

Otros estudios han obtenido resultados parecidos.[11,12,13,18,21,22,23,24,25,26,27] En un estudio prospectivo, la eficacia de la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta se mantuvo durante un periodo de seguimiento de aproximadamente 16 meses en 90 pacientes con síndrome de intestino irritable tratados consecutivamente.[28] Una tasa de respuesta algo más baja fue reportada por Böhn y colaboradores, quienes compararon los efectos de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta con los de una dieta tradicional.[22] Los pacientes con síndrome de intestino irritable fueron aleatorizados y asignados a una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta o a un plan dietético recomendado con frecuencia a los pacientes con síndrome de intestino irritable (patrón de comidas regular, evitar comidas sustanciosas y disminuir la ingestión de grasa, fibras insolubles, cafeína, y alimentos productores de flatos, como legumbres, coliflor y cebollas). La intensidad de los síntomas del síndrome de intestino irritable disminuyó en ambos grupos durante la intervención, sin una diferencia clínicamente significativa entre ambos grupos. Al final del periodo de dieta de 4 semanas, 50% de los pacientes del grupo con dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta tenían una puntuación ≥ 50, de acuerdo con el cuestionario de gravedad del síndrome de intestino irritable (SII-SSS), el cambio mínimo considerado clínicamente relevante, comparados con 46% de los pacientes en el grupo con dieta tradicional para el síndrome de intestino irritable.

Calidad de los datos

Krogsgaard y colaboradores analizaron sistemáticamente la calidad de los estudios publicados sobre los efectos sintomáticos de la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta en los pacientes con síndrome de intestino irritable.[29] Solo se consideraron apropiados para la revisión nueve estudios controlados aleatorizados (n = 542 pacientes). Estos expertos encontraron un riesgo alto de sesgo en estos estudios controlados aleatorizados, una ausencia de dietas estudiadas en un contexto aleatorizado controlado durante más de 6 semanas, y una falta de estudios que examinaran el efecto de la reintroducción de la dieta. La conclusión fue que los efectos sintomáticos observados en los estudios podrían estar causados principalmente por una respuesta placebo.

Un metanálisis de Marsh y colaboradores apoyó la eficacia de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta en el tratamiento de los síntomas gastrointestinales funcionales.[30] Por lo anterior, recomendaron más investigación en la que se asegure que los estudios incluyan el cumplimiento de la dieta, un número más elevado de pacientes, y que examinen el cumplimiento a largo plazo de una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta.

Además de los estudios controlados aleatorizados que examinan la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta, una experiencia del mundo real publicada con la dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta informó que aproximadamente 70% de los pacientes con síndrome de intestino irritable responden al tratamiento.[18] Esto es relevante porque los estudios de alimentación controlada no reflejan las circunstancias del mundo real, donde las personas pueden hacer sus propias elecciones alimentarias, con un grado variable de rigor y de cumplimiento. [18]

Comentario

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