COMENTARIO

Revisión de Artículos: Trastorno de estrés postraumático

Dr. José J. Mendoza Velásquez

Conflictos de interés

12 de octubre de 2017

En este contenido

Prevención del trastorno de estrés postraumático (TEPT) después del trauma

El trastorno de estrés  postraumático es identificable en  forma temprana, y el éxito en el tratamiento del mismo consiste en evitar que  se convierta en una condición crónica. Los síntomas que aparecen después del  tercer día de la exposición al evento estresante nos brindan la oportunidad de  una detección temprana, y quizá una prevención del establecimiento del  trastorno de estrés postraumático.

Modelos  empíricos han tratado de definir qué síntomas frecuentemente asociados al  estrés agudo podrían ser específicamente relacionados a incremento en el riesgo  de la aparición del trastorno de estrés postraumático. Los que más han mostrado  respuesta para tratarlos son aquellos como la terapia cognitivo-conductual, las  intervenciones farmacológicas relacionadas al estrés y la inflamación y sus  relaciones hormonales, que han sido las más eficaces en mostrar resultados  posteriores al trauma.  Aun así, la  efectividad evaluada en la prevención y no en la utilidad, pudiera depender no  solo del tratamiento, sino de las características de la exposición.

Este trastorno  (como la mayoría de trastornos psiquiátricos) puede ser explicado en diversos  modelos teóricos de patogénesis, relacionándose cada uno con posibles  intervenciones. En la progresión de la psicopatología partimos de la presencia  de factores de vulnerabilidad genética y epigenética, experiencias traumáticas  tempranas y características específicas relacionadas al evento. 

En cada uno de  los momentos posteriores al trauma contamos con una diversidad de oportunidades  terapéuticas. Es importante determinar el tipo de exposición, así como las  características del evento traumático.

La terapia  cognitivo-conductual ha mostrado utilidad en diferentes momentos y en múltiples  situaciones estresantes. Esta puede iniciar en los momentos tempranos  posteriores a la exposición, pero no tiene limitación para su uso una vez  establecido el trastorno de estrés postraumático,y comúnmente manifiesta mejores resultados a largo plazo, y con el  uso conjunto de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS;  citalopram y escitalopram).

La intervención  farmacológica, acorde a la revisión de Cochrane en el año 2014, solo muestra  moderada evidencia para el uso de hidrocortisona en la prevención del trastorno  de estrés postraumático, sin embargo, menciona prácticamente la inexistencia de  la evidencia en el uso de propranolol, inhibidores selectivos de la recaptación  de serotonina, temazepam y gabapentina, fármacos muy útiles en el control de  los síntomas que se presentan en los pacientes después de la exposición a  eventos estresantes.

La base  etiológica del uso dependerá de los síntomas identificados. Ante la aparición  de síntomas como ideas intrusivas o evitación, la mejor prevención la dará la  terapia cognitivo-conductual. Ante los síntomas de ansiedad secundarios y el  incremento en la alerta, así como en la disminución en las funciones  ejecutivas, un entrenamiento neuroconductual ofrece mejor respuesta. En  anormalidades autonómicas frecuentemente observadas, como síntomas adrenérgicos  o incremento en la irritabilidad, el uso de propranolol suele ser el más útil y  acorde a síntomas dolorosos, y otros fármacos, asociados a la cascada  inflamatoria, como la hidrocortisona y la oxitocina, han mostrado respuesta con  evidencia moderada. Las benzodiacepinas están indicadas únicamente en el  tratamiento del insomnio y las crisis de pánico.

Lo más importante:

En cada uno de los momentos posteriores al trauma contamos con una ventana de oportunidad terapéutica. Es importante determinar el tipo de exposición y las características del evento traumático, para proporcionar el tratamiento adecuado a cada paciente.


REFERENCIA

Qi  W, Gevonden M, Shalev A. Prevention of Post-Traumatic Stress Disorder After  Trauma: Current Evidence and Future Directions. Curr Psychiatry Rep. Feb 2016;18(2):20. doi:  10.1007/s11920-015-0655-0. PMID:  26800995. Artículo

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....