Omitir el desayuno se relaciona con un aumento de aterosclerosis

Liam Davenport

Conflictos de interés

10 de octubre de 2017

MADRID, ESP. Omitir el desayuno se relaciona con un incremento sustancial en el riesgo de desarrollar aterosclerosis asintomática, muestra un nuevo estudio observacional.[1]

Los hallazgos respaldan estudios previos que indican que los patrones alimentarios pueden afectar las tasas de complicaciones cardiovasculares, dicen los investigadores.

En un análisis de un estudio de cohortes actualmente en curso, encontraron que no desayunar se relacionaba con un incremento aproximado de 75% en el riesgo de aterosclerosis asintomática, mientras que el riesgo de aterosclerosis generalizada incrementaba a más del doble.

La investigación, que fue publicada en el número del 10 de octubre de 2017 de Journal of the American College of Cardiology, también demostró que incluso las personas que ingerían un desayuno de baja energía también tenían un aumento en el riesgo de aterosclerosis en comparación con quienes iniciaban su día con una comida más sustanciosa.

El coautor del estudio, José L. Peñalvo, profesor adjunto de la Tufts Friedman School of Nutrition Science and Policy, en Boston, Estados Unidos, expresó a Medscape que el mensaje del estudio es simple: “Entre mejor sea el desayuno de una persona, estará más protegida contra el desarrollo de la placa aterosclerótica”.

Además, es un mensaje positivo que no culpa a los individuos y su conducta, y es algo que es fácil de identificar y fácil de cambiar, afirmó.

Peñalvo añadió que omitir el desayuno es una conducta que tiende a agruparse con otras más. “Si una persona come por la mañana, no va a tener tanta hambre a media mañana, y no va a ir a la máquina expendedora a obtener un refrigerio, y así sucesivamente”, dijo.

Aterosclerosis asintomática

El Dr. Valentin Fuster, del Mount Sinai Medical Hospital, en Nueva York, Estados Unidos, editor en jefe de Journal of the American College of Cardiology y coautor del estudio, describe los hallazgos en un audio que acompaña a la publicación. Señala que los patrones alimentarios dependen mucho de factores culturales, sociales y psicológicos determinantes en que se basan las rutinas cotidianas de las personas.

El consumo del desayuno se relaciona con factores como satisfacción, aporte de energía temprana diaria, eficiencia metabólica y regulación temprana del apetito, señaló. “Aunque existen algunos estudios que vinculan la omisión del desayuno con enfermedad coronaria, a nuestro entender, en ningún estudio se ha investigado la relación del desayuno con la presentación de aterosclerosis asintomática, según se abordó mediante estudios de imagen”.

Para esta investigación, los investigadores llevaron a cabo un análisis transversal del estudio PESA (Progression of Early Subclinical Atherosclerosis), un estudio observacional prospectivo de cohortes en curso, con la participación de 4.082 empleados de las oficinas centrales de un banco multinacional en Madrid, España.

Incluyeron voluntarios de género femenino y masculino, de 40 a 54 años de edad, sin antecedente de complicaciones cardiovasculares al inicio, analizando el estilo de vida y datos de imágenes multivasculares junto con covariables clínicas en un total de 4.052 participantes en el estudio.

Se evaluó la dieta habitual de los individuos utilizando un cuestionario ideado y validado para un estudio previo de la población española, en el que se hacen preguntas sobre los alimentos ingeridos en los últimos 15 días, tomando en cuenta las ocasiones en las que se ingieren.

Basándose en una investigación previamente publicada, los investigadores definieron tres patrones de consumo de desayuno:

  1. Omisión del desayuno, en el cual < 5% de toda la ingesta de energía diaria ocurría por la mañana. Esto se consideró como un equivalente de solo tomar café con leche o sin ella, u otra bebida no alcohólica.

  2. Desayuno de baja energía, en el cual entre el 5% y 20% de toda la ingesta diaria de energía ocurría por la mañana. Esto equivaldría a tomar un café y un pan dulce o pan tostado.

  3. Desayuno de alta energía, en el cual > 20% de la ingesta total diaria de energía ocurría por la mañana.

El equipo descubrió que 2,9% de los participantes estaban omitiendo el desayuno, 69,4% consumían un desayuno de baja energía, y 27,7% ingerían un desayuno de alta energía.

En comparación con otros grupos, los que omitían el desayuno tenían más probabilidades de ser varones y fumadores activos. También tenían más probabilidades de haber modificado su dieta en el año previo para bajar de peso y consumir el más alto porcentaje de calorías en el almuerzo.

Las personas que consumían desayuno de baja energía tenían más probabilidades de ser de género masculino, fumadores, de tener un nivel de escolaridad más bajo y también de consumir una mayor proporción de calorías en el almuerzo, que aquellas que consumían un desayuno de alta energía.

Tanto los que omitían el desayuno, como los que consumían un desayuno de baja energía tenían una mayor ingesta de proteínas animales y de colesterol alimentario que los que consumían un desayuno de alta energía.

En contraparte, las personas que consumían un desayuno de alta energía tenían una ingesta de carbohidratos y fibra alimentaria significativamente más alta, y tendían a consumir más frutas y verduras, así como granos enteros y lácteos con alto contenido de lípidos. El Dr. Fuster señaló que los desayunos de alta energía por lo general incluían alimentos considerados parte de la dieta mediterránea.

Utilizando ecografía bidimensional evaluaron la presencia de enfermedad aterosclerótica focalizada en ambas arterias carótidas, la aorta abdominal infrarrenal y ambas arterias iliofemorales. Para cuantificar el calcio coronario se utilizó tomografía computarizada de 16 secciones sin medio de contraste y se calculó la puntuación de calcio en las arterias coronarias (CAC).

Definieron la aterosclerosis asintomática como la presencia de una placa en uno de los cinco sitios arteriales o la presencia de calcio en las arterias coronarias (CAC >0). Se definió la aterosclerosis no coronaria como la presencia de placa en uno de los cinco sitios excluyendo el calcio de las arterias coronarias. Cuando se detectaba aterosclerosis en cuatro de estas seis medidas, se consideraba aterosclerosis generalizada.

La prevalencia general de aterosclerosis asintomática, no coronaria y generalizada fue 62,5%, 60,3% y 13,4%, respectivamente. Se calculó una puntuación de calcio de las arterias coronarias de > 0 en 18,1% de la población general.

El análisis multivariante que tomó en cuenta edad, género, perímetro de la cintura, hipertensión, dislipidemia, diabetes, tabaquismo, consumo de carne roja, alcohol y sal, indicó que quienes omitían el desayuno tenían significativamente más probabilidades de tener aterosclerosis asintomática que los que consumían un desayuno de alta energía.

En concreto, tenían más probabilidades de tener placas en la aorta abdominal, con un odds ratio (OR) de 1,79 (IC 95%: 1,16 - 2,77), en la arteria carótida, con un OR de 1,76 (IC 95%: 1,17 - 2,65) y en la arteria iliofemoral, con un OR de 1,71 (IC 95%: 1,11 - 2,64).

En comparación con los participantes que consumían un desayuno de alta energía, aquellos que omitían el desayuno también tuvieron significativamente más probabilidades de presentar aterosclerosis no coronaria (OR: 1,55; IC 95%: 0,97 - 2,46), y aterosclerosis generalizada (OR: 2,57; IC 95%: 1,54 - 4,31).

Además, los participantes que consumían un desayuno de alta energía, en comparación con aquellos que ingerían un desayuno de baja energía, también tuvieron más riesgo de placas ateroscleróticas en la carótida (OR: 1,21; IC 95%: 1,03 - 1,43) y de placas iliofemorales (OR: 1,17; IC 95%: 1,00 - 1,37).

La omisión del desayuno “se relaciona con un incremento en las probabilidades de aterosclerosis no coronaria y generalizada prevalente, independientemente de la existencia de otros factores de riesgo cardiovasculares habituales”, concluye el Dr. Fuster.

Relación compleja

Un editorial complementario señala que, aunque estudios previos han señalado que omitir el desayuno se vincula a “alteraciones cardiometabólicas adversas”, el presente análisis “esclarece aspectos nuevos en la cadena de sucesos, al demostrar una mayor prevalencia de aterosclerosis asintomática”.[2]

Los editorialistas, el Dr. Prakash Deedwania (University of California, San Francisco, Estados Unidos), y el Dr. Tushar Acharya (National Heart, Lung, and Blood Institute, Washington, Estados Unidos), señalan que los cambios en los patrones alimentarios significan que ahora hasta 30% de los adultos omiten el desayuno.

“Estas tendencias reflejan el incremento en la obesidad y las alteraciones cardiometabólicas relacionadas. Está menos claro si omitir el desayuno causa que más personas padezcan obesidad o si las personas con obesidad omiten el desayuno con el objetivo erróneo de bajar de peso”, agregan.

“No obstante esta situación de ‘la gallina o el huevo’, es evidente que la relación es compleja”. Los autores señalan que dada la “urgente necesidad” de medidas de salud pública para “detener la epidemia global de obesidad”, los resultados de este y otros estudios indican que “al parecer es prudente prestar atención a la dieta y educar al público para que implemente cambios simples en el estilo de vida, lo que incluye el énfasis en un desayuno habitual, sustancioso y nutritivo”.

Al hablar con Medscape, el Dr. Deedwania resaltó que, si bien la relación entre omitir el desayuno y la aterosclerosis puede ser compleja y no se puede establecer un vínculo causal, “como consejo práctico, realmente no importa lo que la está produciendo, lo importante es que existe una relación significativa y fuerte”.

“Nuestros mayores siempre recomendaban el consumo de un desayuno saludable y ahora este estudio claramente ha demostrado que no es solo un consejo del pasado, sino que es un buen consejo de salud, ya que la ingesta de un desayuno más sustancioso conlleva arterias más sanas”, añadió.

Recordando el antiguo refrán de “desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como mendigo”, expresó el Dr. Deedwania. “Aun cuando este sea un dicho antiguo, enfatiza cómo deben ser nuestros hábitos alimentarios. Este estudio y otros que informamos en el editorial, claramente han demostrado que el desayuno es la comida más importante del día y debemos prestarle atención”.

El Dr. Deedwania también resaltó que la importancia de un buen desayuno es que significa que, al menos una vez al día, las personas consumen alimentos más nutritivos.

“Nadie en su desayuno va a servirse un filete. Las personas comen cereal, fruta, etcétera, de manera que el valor nutricional de un alimento más sustancioso es mucho mejor para la salud que otras comidas del día”, concluye el especialista.

El estudio PESA es cofinanciado en igual proporción por la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y Banco Santander. El estudio también recibió financiación del Instituto de Salud Carlos III y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional. El CNIC es financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad y la Fundación Pro-CNIC, y es un Centro de Excelencia “Severo Ochoa”. Peñalvo en la actualidad es empleado de Merck. Las declaraciones de conflictos de interés de los coautores se enumeran en el artículo. Los editorialistas informan que no tienen ningún conflicto de interés económico pertinente.

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