La industria del alcohol deliberadamente minimiza el riesgo de cáncer

Kristin Jenkins

Conflictos de interés

25 de septiembre de 2017

Los productores mundiales de alcohol deliberadamente están engañando al público y las autoridades sobre los riesgos de cáncer relacionados con alcohol, sobre todo cáncer de mama y colorrectal, para proteger sus ganancias a expensas de la salud pública, de manera similar a como lo hizo la industria del tabaco, dicen investigadores.[1]

El análisis cualitativo de todos los textos relacionado con cáncer que se encuentran en los sitios web y en documentos de 26 organizaciones de la industria del alcohol, demuestran que la mayor parte de la información tergiversa ampliamente la evidencia en torno a la relación entre el alcohol y el cáncer, dicen Mark Petticrew, PhD, profesor de evaluación de salud pública en la Faculty of Public Health and Policy, de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, en Reino Unido, y sus colaboradores.

Un total de 24 sitios web de organizaciones contienen omisiones significativas o tergiversaciones de la evidencia que vincula al alcohol a un aumento del riesgo para muchos tipos de cáncer, dicen los autores del estudio en un informe publicado el 7 de septiembre en la versión electrónica de Drug and Alcohol Review.

"A menudo se ha supuesto que, en general, la industria del alcohol, a diferencia de la industria del tabaco, ha tendido a no negar los daños del alcohol", escriben los investigadores. "Nuestro análisis demuestra que, por el contrario, la industria global del alcohol en la actualidad y de manera activa, está difundiendo información incorrecta con respecto al alcohol y el riesgo de cáncer, sobre todo el cáncer de mama. La escala y naturaleza completas de estas actividades exige investigación urgente".

El estudio demuestra que la industria del alcohol y sus asociados de comunicaciones denominadas Organizaciones Dedicadas a los Aspectos Sociales y las Relaciones Públicas (SAPRO) fomentan "el consumo responsable de alcohol" utilizando las tácticas de negación, distorsión y distracción. Estas estrategias son paralelas a las de la industria del tabaco y permiten a los productores de alcohol mantener "la ilusión de rectitud" con las autoridades y a la vez eliminan cualquier repercusión negativa importante en el consumo o en las ganancias, dicen los autores del estudio.

"Es muy obvio el paralelismo con la campaña global de la industria del tabaco que durante décadas ha engañado al público sobre el riesgo de cáncer, y que también utilizó grupos de fachada y actividades de responsabilidad social corporativa para engañar al público", escriben los autores. "Nuestros hallazgos son también un recordatorio del riesgo que conlleva otorgar a la industria del alcohol la responsabilidad de informar al público sobre el alcohol y la salud".

Incluso los niveles bajos de consumo de alcohol se asocian a un aumento del riesgo de por lo menos siete tipos de cáncer (cáncer de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, mama y colorrectal), dicen los investigadores, señalando que la industria del alcohol utiliza la negación o la omisión para disputar esto. Las tácticas de distorsión mencionan el cáncer, pero tergiversan el riesgo real, y se utiliza la distracción para desviar la atención del mensaje de los efectos independientes del alcohol sobre neoplasias malignas comunes, sobre todo cáncer de mama y cáncer colorrectal.

A diferencia de la industria del tabaco, los grandes productores globales de alcohol todavía tienen acceso a los departamentos de salud del gobierno y retienen un estado de socio o de interesado en las reuniones de la Organización Mundial de la Salud sobre los aspectos de salud internacionales que son relevantes al alcohol, dicen el Dr. Petticrew y sus colaboradores.

"La industria del alcohol interviene en el desarrollo de políticas de regulación del alcohol en muchos países y en difundir información sanitaria al público, que incluye a los niños de edad escolar. Autoridades sanitarias, académicos, profesionales de la salud pública y otros médicos deberían reconsiderar si son apropiadas sus relaciones con estas organizaciones de la industria del alcohol".

Cuando se le pidió un comentario, Tim Stockwell, PhD, director del Centre for Addictions Research of British Columbia y profesor en el Departamento de Psicología de la University of Victoria, en British Columbia, Canadá, estuvo de acuerdo. "Hago eco de los comentarios de los autores que probablemente solo han analizado la punta del iceberg de la influencia indebida de la industria del alcohol en la información al público en torno al alcohol y la salud", dijo a Medscape Noticias Médicas.

"En lo personal no me sorprenden estos hallazgos, ya que he sido testigo de primera mano de los esfuerzos por negar, distorsionar o simplemente restar importancia a la evidencia sobre los efectos negativos del alcohol en la salud por parte de representantes experimentados de las industrias del alcohol en varios países, y también de las organizaciones industriales internacionales del alcohol".

Un arsenal cada vez mayor de estrategias de redes sociales y de influencia de la opinión, como financiar grupos de reflexión "independientes" e investigación universitaria, y esforzarse por lograr representación en el ámbito de las políticas nacionales e internacionales, ha permitido a la industria del alcohol ejercer "una influencia excesiva en la información al público sobre el alcohol y la salud", dijo el Dr. Stockwell, quien no estuvo afiliado al estudio.

"El efecto neto de estas actividades justifica el punto de vista de que la industria del alcohol en sí es una amenaza para la salud pública y la seguridad. Una abreviatura comparativa cuando se piensa en torno a la ‘industria del alcohol’, sería decir, piensa en ‘la industria del tabaco’, especialmente al visualizar los recursos producidos por las organizaciones de la industria del alcohol", señaló.

Un mejor término es 'consumo de bajo riesgo de alcohol', ya que esto reconoce el hecho de que incluso un consumo leve es un factor de riesgo para cáncer. Dr. Tim Stockwell

No existe el llamado "consumo responsable de alcohol" cuando se trata de las consecuencias para la salud a largo plazo, añadió. "Un mejor término es 'consumo de alcohol de bajo riesgo' ya que esto reconoce el hecho de que incluso un consumo leve es un factor de riesgo para cáncer".

Información sobre el consumo de alcohol

Para su análisis, los investigadores identificaron toda la información sobre cáncer y consumo de alcohol del sitio web de Global Alcohol Producers
y sus informes de progreso, desde septiembre hasta diciembre de 2016. También analizaron todo el contenido relacionado con la salud en las secciones de responsabilidad social corporativa de 27 sitios web de productores de alcohol. Un sitio web fue inaccesible, de manera que 26 fueron objeto de análisis.

Encontraron que cinco organizaciones de la industria del alcohol negaban una relación entre el alcohol y por lo menos un tipo de cáncer. La información proporcionada por la Alianza Internacional para el Consumo Responsable de Alcohol (IARD), por ejemplo, declara que: "La investigación reciente parece indicar que el consumo leve a moderado de alcohol no se relaciona significativamente con un aumento del riesgo de cáncer total en hombres o en mujeres". Asimismo, Éduc'alcool (Quebec, Canadá) declaró que: "Algunos estudios muestran un vínculo entre el alcohol y el cáncer de mama tanto en mujeres premenopáusicas como posmenopáusicas. Sin embargo, no se ha demostrado ninguna relación causal entre el consumo moderado de alcohol y el cáncer de mama".

Para distorsionar el vínculo entre el alcohol y el riesgo de cáncer, 12 de 20 SAPRO sostuvieron que el riesgo de algunos tipos de cáncer comunes existe solo para determinados patrones de conducta relacionados con el consumo de alcohol, incluyendo el consumo prolongado e intenso, o los episodios de consumo compulsivo de alcohol. El sitio web DrinkWise (Australia) declara que: "El riesgo de cáncer relacionado con el consumo de alcohol está asociado a patrones de bebida, sobre todo el consumo intenso durante periodos prolongados", por ejemplo. El sitio web de la IARD hace declaraciones similares, como: "En general, los tumores malignos relacionados con alcohol se han vinculado con el consumo intenso de alcohol".

Ocho de los sitios web de SAPRO utilizan la distracción para desviar la atención del análisis de los efectos independientes del alcohol de incremento del riesgo de tumores malignos comunes, demuestra el estudio. Por ejemplo en el sitio web de TalkingAlcohol.com, SABMiller parece implicar que el alcohol se relaciona solo con subtipos menos frecuentes de cáncer de mama: "Estudios recientes indican que el consumo de alcohol puede estar más fuertemente vinculado a un subtipo menos frecuente de cáncer de mama (cáncer lobulillar), que al tipo más frecuente de cáncer de mama (cáncer ductal)".

Algunas compañías productoras de alcohol se atreven incluso a afirmar que el consumo de alcohol protege contra el cáncer, sobre todo en fumadores. El sitio web de SABMiller afirma que el consumo moderado de alcohol puede vincularse a un riesgo más bajo de cáncer de vejiga, riñón, ovario y próstata, puntualizan los investigadores. Además, la IARD insiste en que "entre fumadores crónicos, se ha demostrado que el consumo de alcohol protege contra los adenomas colorrectales".

Las dos áreas más frecuentes de información errónea se enfocan en el cáncer de mama y el cáncer colorrectal. Un total de 21 organizaciones no presentan información o presentan información engañosa sobre el cáncer de mama, y 22 no presentan información o presentan información engañosa sobre el cáncer colorrectal, destacan los investigadores.

Si bien la amplitud del estudio refuerza su posibilidad de generalización, su principal debilidad es el hecho que no analizó otros mecanismos de difusión de información en torno a la salud, como mediante el uso de redes sociales, como Twitter, o en las reuniones y en las campañas de publicidad. "Parece implausible, no obstante, que la industria adopte diferentes tipos de mensajes en torno al cáncer a través de otros medios de comunicación, aunque este es un aspecto importante que merece más investigación", escriben el Dr. Petticrew y sus colaboradores. "También es posible que estas fuentes de la industria citen mal o presenten fuera de contexto opiniones de expertos u otros comentarios que incluyen".

Asimismo, se necesita un análisis adicional de sesgo de citas a través de la "selección dirigida" de evidencia por la industria del alcohol, lo mismo que la vigilancia cuidadosa de la información producida por las nuevas organizaciones de la industria del alcohol, tales como la Alcohol Information Partnership. También se deben analizar otros sitios web, documentos, redes sociales y otros materiales de la industria "para evaluar la naturaleza y el grado de distorsión de la evidencia, y si se extiende a otra información relacionada con la salud, por ejemplo, en relación con la enfermedad cardiovascular. Por lo demás, también se necesita investigación comparativa entre las industrias y con otras áreas regulatorias en torno al alcohol para analizar la distorsión de evidencia por la industria".

Se necesitan advertencias de salud explícitas

El Dr. Stockwell recomienda que se dé prioridad a limitar "la influencia peligrosa de los grupos de la industria del alcohol en las comunicaciones al público en torno al alcohol" poniendo fin a la financiación por el gobierno y la colaboración con grupos de fachada de la industria. A los grupos de la industria del alcohol se les debería de exigir por ley que proporcionen advertencias de salud explícitas y declaraciones públicas de conflicto de interés en torno a cualquier información relativa a la salud que proporcionen, y los profesionales clínicos deberían de ser extremadamente cuidadosos acerca de dónde obtienen su información sobre el alcohol, dice.

El alcohol en las bebidas alcohólicas se reconoce como carcinógeno y que no hay un nivel de consumo seguro Dr. Tim Stockwell

Se deben de colocar mensajes de salud prominentes en todos los envases de alcohol, y estos mensajes deberían de incluir información sobre los múltiples riesgos para la salud relacionados incluso con el consumo moderado de alcohol, añadió. "La noción de que el alcohol en las bebidas alcohólicas se reconoce como carcinógeno y que no hay un nivel de consumo seguro debería ser parte de esa información", dijo a Medscape Noticias Médicas.

Los médicos deben prestar mucha atención a sus fuentes de información de la salud relacionada con el alcohol, aceptando solo fuentes independientes imparciales que idealmente sean analizadas por colegas expertos y que no estén relacionadas con alguna financiación de grupos de interés comercial, recomendó el Dr. Stockwell. Los médicos también necesitan mantenerse escépticos cuando se presentan "buenas noticias" que restan importancia a los riesgos o resaltan los beneficios potenciales del alcohol, y tener presentes sus propias "ilusiones" por lo que respecta al alcohol, advirtió.

"En la profesión médica hay una tendencia a subestimar los efectos del alcohol sobre la salud, y en realidad hay considerable evidencia de que las profesiones médicas en sí a menudo tienen alto riesgo de problemas relacionados con el alcohol", dijo.

La buena noticia es que los médicos pueden desempeñar un rol vital al abordar el impacto de los mensajes engañosos en torno al alcohol y el riesgo de cáncer. La evidencia demuestra que los pacientes tienen más probabilidades de aceptar consejos acerca de su conducta de consumo alcohólico cuando provienen de un médico o de otro profesional de la salud, señaló el Dr. Stockwell. "Hay evidencia satisfactoria de que incluso los consejos sencillos para reducir el consumo pueden ser eficaces, sobre todo si hay seguimiento en consultas futuras", dijo.

Los consejos por parte de los programas de tratamiento sistemático del cáncer, en torno al consumo de alcohol, deben ser para fomentar un consumo de bajo riesgo o nulo Dr. Tim Stockwell

Medidas proactivas, como la detección sistemática de pacientes para identificar factores de riesgo en la conducta (por ejemplo, consumo de alcohol), también son clave, sobre todo en pacientes con un riesgo alto de enfermedades graves o en aquellos con diagnóstico de cáncer. "Hay evidencia de que el consumo de alcohol puede aumentar la tasa de crecimiento de los tumores, de manera que los consejos por parte de los programas de tratamiento sistemático del cáncer, en torno al consumo de alcohol, deben ser para fomentar un consumo de bajo riesgo o nulo", hizo notar el Dr. Stockwell.

Los autores del estudio y el Dr. Stockwell han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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