Edulcorantes artificiales se vinculan a un mayor índice de masa corporal y riesgo cardiometabólico

Patrice Wendling

Conflictos de interés

11 de septiembre de 2017

WINNIPEG, CAN. Un nuevo metanálisis y revisión sistemática, revelan evidencia contradictoria para respaldar el empleo de edulcorantes artificiales para bajar de peso, e indican que el consumo diario puede relacionarse con aumento de peso a largo plazo y un mayor riesgo de enfermedad cardiometabólica.[1]

"La gente por lo general consume edulcorantes no calóricos creyendo que son una 'opción saludable', pero esto puede no ser verdad", manifestó en un correo electrónico a Medscape la Dra. Meghan Azad, de la University of Manitoba, en Canadá, y autora del estudio.

"Lo que es más importante, es que nuestros resultados mandan un fuerte mensaje a los investigadores y a los organismos que financian investigaciones de que se necesitan más estudios para comprender las repercusiones a largo plazo de los edulcorantes artificiales sobre la salud".

La falta de estudios que analizan los efectos a largo plazo es sorprendente, dado que más de 40% de estadounidenses adultos consumen con regularidad edulcorantes no calóricos, como aspartame, sucralosa y stevia, dijo. Además, estudios que miden edulcorantes no calóricos en sangre y orina muestran que muchas personas que informan no utilizar edulcorantes no calóricos, inadvertidamente están consumiendo estos edulcorantes en los alimentos.

El ensayo, publicado el 17 de julio de 2017 en CMAJ, agrupó resultados de siete estudios aleatorizados controlados con 1.003 participantes (mediana de seguimiento: 6 meses) y 30 estudios de cohortes con 405.907 participantes (mediana de seguimiento: 10 años).

En los participantes que eran obesos o que tenían sobrepeso, dos estudios más prolongados demostraron una baja de peso significativa con los edulcorantes no calóricos en el curso de 16 a 24 meses, y tres estudios más breves demostraron que no había ningún efecto con el uso de edulcorantes no calóricos durante seis meses. Sin embargo, los autores destacan que los dos estudios más prolongados fueron patrocinados por la industria, mientras que en general los cinco estudios tienen un alto riesgo de sesgo.

Los dos estudios que incluyeron pacientes con hipertensión leve que estaban tomando cápsulas de esteviósido, y un estudio que incluyó pacientes con sobrepeso que consumían bebidas endulzadas con edulcorantes artificiales, no mostraron ningún efecto estadísticamente significativo en el índice de masa corporal (IMC) en el curso de 6 a 24 meses (diferencia media: -0,37 kg/m2; IC 95%: -1,10 - 0,36).

No obstante, estudios de cohortes grandes con seguimiento más prolongado demostraron que la alta ingesta de edulcorantes no calóricos se relacionó en forma estadísticamente significativa con aumentos moderados a largo plazo del peso corporal, el IMC y el perímetro de la cintura.

Además, la alta ingesta de edulcorantes no calóricos se relacionó con riesgos más altos de hipertensión (hazard ratio [HR]: 1,13; IC 95%: 1,06 - 1,20), accidente cerebrovascular (risk ratio [RR]: 1,14; IC 95%: 1,04 - 1,26), eventos cardiovasculares (RR: 1,32; IC 95%: 1,15 - 1,52) y nuevos casos de diabetes de tipo 2 (RR: 1,14; IC 95%: 1,05 - 1,23).

Notablemente, no hubo datos derivados de los estudios para confirmar estas observaciones y el incremento del riesgo para diabetes de tipo 2 encontrado en nueve estudios de cohorte fue atenuado (RR: 1,07; IC 95%: 0,97 -1,18) después de imputar estudios faltantes, lo que indica un posible sesgo de publicación, señalan los autores.

El Dr. Lawrence Cheskin, del Johns Hopkins Weight Management Center, en Baltimore, Estados Unidos, dijo: "Aun cuando señalan a algunos estudios observacionales y dicen que hay más diabetes, no hay evidencia experimental de que ocurra en seres humanos. Ni hay evidencia de que haya más enfermedad cardiovascular".

El Dr. Cheskin considera que es improbable que los edulcorantes artificiales causen enfermedad cardiovascular directamente. "Podría asociarse con personas que tienen riesgos un poco más altos de enfermedad cardiovascular, en virtud de que tienen más peso, hábitos nocivos y consumen refrescos dietéticos para compensar las otras cosas desfavorables que están haciendo", especuló el Dr. Cheskin.

Además del factor de confusión que representa el sesgo de selección, el Dr. Cheskin puntualizó que los siete estudios aleatorizados se realizaron con números reducidos de personas, a quienes se les dio seguimiento durante periodos relativamente breves, y dentro de los cuales se analizaron solo determinados tipos de edulcorantes disponibles en el momento y en las bebidas, no en otros alimentos. En cuatro de los estudios, los participantes que utilizaban edulcorantes no calóricos también estaban en un programa para bajar de peso.

Por su parte, la Academy of Nutrition and Dietetics, la organización más extensa de profesionales de alimentos y nutrición en Estados Unidos dice que los edulcorantes no calóricos desempeñan un rol en el control de peso y la glucemia.
"Creo que ciertamente no hay nada en este artículo que revoque esta recomendación", dijo Cheskin. "No añade hechos, sólo añade algunos estudios observacionales más".

El Dr. Matthew Pase, de la Boston University School of Medicine, en Estados Unidos, comentó: "No creo que la evidencia sea muy sólida con respecto a los desenlaces cardiovasculares más establecidos. Ciertamente, aquí se necesita más investigación".

Su propio grupo recientemente informó que los participantes en el Framingham Heart Study que consumían todos los días una o más latas de refresco endulzado artificialmente frente a los que nunca bebían refresco endulzado artificialmente, tenían un riesgo tres veces mayor de accidente cerebrovascular o demencia.

"Pero desde luego esta fue una observación, y como los estudios observacionales que estamos discutiendo, es difícil saber cuál es el factor que impulsa la asociación", dijo. "¿Se debe a una causalidad inversa? ¿Las personas con un estilo de vida poco saludable simplemente recurren a los edulcorantes artificiales o tienen los edulcorantes artificiales realmente un efecto perjudicial en la salud?".

El Dr. Pase agregó que debe de darse un seguimento temprano al consumo de edulcorantes no calóricos, desde una edad temprana en los estudios de cohortes y en los estudios observacionales, en vez de que se realicen en personas con hábitos poco saludables o con alguna enfermedad. Asimismo añadió que se necesitan más estudios mecanicistas y en animales para comprender los mecanismos que pudieran contribuir a los efectos negativos de edulcorantes no calóricos observados en estudios observacionales.

La Dra. Azad dijo que gran parte de la investigación está enfocada en el microbioma intestinal y que estudios recientes han demostrado que los edulcorantes artificiales pueden alterar el microbioma intestinal en ratas y en adultos humanos. Por consiguiente, "el consumo diario de edulcorantes artificiales puede estar seleccionando un microbioma 'obesogénico'".

También existe evidencia de que el consumo rutinario puede confundir y "reprogramar" el metabolismo de tal manera que favorezca el aumento de peso, la resistencia a la insulina y la intolerancia a la glucosa, dijo la Dra. Azad.

El consumo de edulcorantes no calóricos también favorece un gusto por las golosinas o da a los consumidores una sensación de "permisibilidad" para consumir alimentos con más calorías porque "ahorraron" calorías con su bebida dietética.

El Calorie Control Council, una asociación que representa a la industria de alimentos y bebidas hipocalóricos, dijo en una declaración que el estudio pinta a los edulcorantes hipocalóricos de una manera "muy generalista" y que "los investigadores admiten que menos de 50% de los estudios de cohortes efectuaron control con respecto a grupo étnico o posición socioeconómica, que se sabe que son factores de riesgo para la obesidad y la enfermedad cardiometabólica".[2]

La Dra. Azad informó no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Las declaraciones de conflictos de interés de los coautores se enumeran en el artículo. El Dr. Cheskin informó prestar sus servicios en las juntas de asesores científicos de Medifast y Pressed Juicery. El Dr. Pase es financiado por el National Health and Medical Research Council.

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