La alta ingesta de sal se vincula a más riesgo de insuficiencia cardiaca

Liam Davenport

Conflictos de interés

5 de septiembre de 2017

BARCELONA, ESP. La alta ingesta diaria de sal se relaciona con un incremento sustancial en el riesgo de que un individuo desarrolle insuficiencia cardiaca, independientemente de otros factores de riesgo, señala uno de los estudios más extensos en que se mide con precisión el consumo de sal.[1]

El análisis de más de 4500 individuos, presentado en el Congreso de la European Society of Cardiology (ESC) 2017, indicó que las personas que consumían más de 13,7 g de sal por día tenían un incremento de casi el doble en el riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca, en comparación con quienes consumían menos de 6,8 g por día.


Dr. Pekka Jousilahti

En conferencia de prensa, el Dr. Pekka Jousilahti (Instituto Nacional de Salud y Bienestar, Helsinki, Finlandia), investigador principal, manifestó que en la actualidad hay suficiente evidencia para comenzar a tomar medidas a fin de reducir la ingesta de sal, tanto en Europa, como a nivel mundial.

Con este fin, pidió legislación y educación que ayuden a atacar el problema, así como la colaboración de la industria alimentaria.

Al ser cuestionado por Medscape sobre qué tan fácil será para los individuos reducir su consumo de sal, debido a que la industria alimentaria añade este elemento a sus productos, el Dr. Jousilahti comentó que es una de las principales cuestiones que hay que abordar, dado que "casi 80% de la ingesta de sal proviene de alimentos procesados".

Con respecto a la pregunta, el Dr. Joep Perk (Hospital de Distrito de Oskarshamn, Suecia) y copresidente de la conferencia de prensa, señaló que "los finlandeses han tenido mucho éxito en su legislación" para reducir el consumo de sal de su población, lo cual se ha acompañado de un descenso en las tasas de accidente cerebrovascular.

El Dr. Jousilahti confirmó que durante la década de 1970 el consumo promedio de sal por día en Finlandia era de aproximadamente 14 g por persona, pero ahora es de casi 6 g para las mujeres, y 7 g para los hombres. "Desde luego, no hemos llegado a las recomendaciones, pero ha sido una tendencia descendente satisfactoria", dijo.

En sus comentarios sobre los hallazgos para Medscape, el Dr. Ignacio Ferreira-González (Hospital Universitario Vall d'Hebron, Barcelona, España), quien no intervino en el estudio, señaló que es muy difícil medir el consumo de sal.

En opinión del Dr. Ferreira-González, una de las fortalezas del estudio consiste en que al determinar los niveles de excreción de sodio en la orina, midieron el consumo de sal "de manera muy exacta".

No obstante, estoy de acuerdo con el Dr. Jousilahti en que será difícil reducir el consumo de sal debido a que esta se añade a los alimentos por los fabricantes, aunque "tal vez no sea tan difícil en los países del sur de Europa, pues no nos hemos acostumbrado tanto a los alimentos procesados, como en el norte", refirió el Dr. Ferreira-González.

Al presentar el estudio, el Dr. Jousilahti puntualizó que, si bien la necesidad biológica de sal se estima en solo 2 a 3 g por día, y la Organización Mundial de la Salud recomienda una ingesta máxima de 5 g de sal diarios, el consumo es superior a estas dos cifras en casi todas las poblaciones.

La alta ingesta de cloruro de sodio es una causa principal de hipertensión y factor de riesgo documentado para la cardiopatía coronaria y el accidente cerebrovascular. Sin embargo, no se ha determinado el grado en el cual el consumo alto de sal aumenta el riesgo de insuficiencia cardiaca.

No obstante, como la técnica de referencia es determinar la excreción promedio de sodio en muestras de orina de 24 horas, se han realizado escasos estudios de cohortes basados en la población que hayan evaluado con precisión el efecto del consumo de sal sobre el riesgo de insuficiencia cardiaca.

Para investigar esto con detalle, el equipo estudió a 4630 hombres y mujeres de 25 a 64 años de edad que participaron en el North Karelia Salt Study o el National FINRISK Study , entre 1979 y 2002.

Se obtuvieron mediciones clínicas iniciales, muestras de sangre y de orina de 24 horas; 1 g de ingesta de sal fue equivalente a 17,1 mmol de excreción de sodio. Además, los participantes llenaron cuestionarios relacionados con la conducta relativa a la salud.

Después se analizaron los registros nacionales de salud para determinar la tasa de nuevos casos de insuficiencia cardiaca durante una media de seguimiento de 12 años, con base en causas de muerte, resúmenes de altas hospitalarias, y reembolsos de medicación.

Se presentó un total de 121 casos nuevos de insuficiencia cardiaca durante el seguimiento.

Los modelos de riesgos proporcionales de Cox según quintiles de ingesta de sal, ajustados para edad y género, revelaron que en comparación con una ingesta diaria de sal de < 6,77 g/día, una ingesta de 6,77 a 8,80 g/día se relacionó con un hazard ratio para un nuevo diagnóstico de insuficiencia cardiaca de 0,83.

Para un consumo diario de sal de 8,81 a 10,95 g/día, el hazard ratio para los nuevos casos de insuficiencia cardiaca fue de 1,40, en tanto que el hazard ratio para un consumo diario de 10,96 a 13,73 g/día fue de 1,70, y para el consumo diario > 13,73 g/día, fue de 2,10 (p = 0,002, para la tendencia).

Cuando se añadió al modelo la presión arterial sistólica, el índice de masa corporal, y las concentraciones plasmáticas de colesterol, los hazard ratios para los nuevos casos de insuficiencia cardiaca se atenuaron, pero permanecieron significativos.

Hazard ratios para nuevos diagnósticos de insuficiencia cardiaca

Ingesta de sal (quintiles) Hazard ratio ajustado
< 6,77 g/día 1,0 (referencia)
6,77 - 8,80 g/día 1,13
8,81 - 10,95 g/día 1,45
10,96 - 13,73 g/día 1,56
> 13,73 g/día 1,75
Valor de p para la tendencia 0,009

El Dr. Jousilahti destacó que, debido al posible sesgo por dilución de la regresión como resultado de la estimación inicial única de ingesta de sal, es probable que los riesgos observados subestimen el verdadero riesgo planteado por el incremento de la ingesta de sal, y también que el consumo óptimo de sal sea inferior a 6,77 g/día.

Asimismo, el investigador indicó que para ofrecer una estimación más detallada del riesgo de insuficiencia cardiaca se necesitan estudios más extensos de cohortes de población combinadas.

Durante el análisis posterior a la presentación, un asistente al congreso preguntó si la relación entre la ingesta de sal y el riesgo de insuficiencia cardiaca podría confundirse por la relación documentada entre el consumo de sal y la hipertensión, ya que los investigadores definieron los nuevos casos de insuficiencia cardiaca con base en las prescripciones de medicamentos.

La pregunta fue: "¿En qué grado podría diferenciar los fármacos que se prescribieron para hipertensión, y no para insuficiencia cardiaca?".

El Dr. Jousilahti señaló que previamente se han realizado estudios de validación sobre la serie de datos para verificar que es posible distinguir entre los dos trastornos, aunque estuvo de acuerdo en que "es uno de los riesgos" al llevar a cabo estudios como estos.

La copresidenta de la sesión, Dra. Maryam Kavousi (Centro Médico Erasmo, Róterdam, Países Bajos), cuestionó si el equipo de investigación podía controlar más esta relación restringiendo el análisis a los que desarrollaron hipertensión, antes del diagnóstico de insuficiencia cardiaca.

El Dr. Jousilahti respondió que él y sus colaboradores podrían hacer tal análisis, añadiendo: "No hemos publicado ese estudio todavía, pero tal vez es una buena idea hacerlo".

Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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