Nefropatía mesoamericana y sus posibles mecanismos de lesión renal

Pam Harrison

Conflictos de interés

18 de agosto de 2017

MADRID, ESP. Una epidemia de nefropatía crónica sin relación con ninguno de los factores de riesgo habituales, como hipertensión y diabetes, puede ser causada por lesión renal relacionada con deshidratación recurrente, señaló un experto en el 54o Congreso de la European Renal Association and European Dialysis and Transplant Association (ERA-EDTA).[1]

El Dr. Richard Johnson, del University of Colorado Hospital , en Aurora, Estados Unidos, informó que los pacientes (principalmente hombres) que trabajan al aire libre en lugares de todo el mundo, mueren por insuficiencia renal y las vías de enfermedad identifican al estrés térmico asociado a actividad física intensa como un importante factor de riesgo.

Para probar su teoría, el Dr. Johnson y sus colaboradores han desarrollado un modelo murino de deshidratación recurrente provocado por la exposición al calor, refiriendo que estos ratones desarrollaron insuficiencia renal y fibrosis tubulointersticial después de 5 semanas.[2]

Una vía metabólica implicada en la lesión renal es un sistema enzimático localizado en los túbulos proximales.

Este sistema enzimático convierte la glucosa en fructosa, que luego es metabolizada por la enzima fructoquinasa, liberando radicales libres y ácido úrico, los cuales pueden causar lesión tubular local (necrosis tubular aguda). Los investigadores señalaron que los ratones knock - out que no contaban con la enzima fructoquinasa estaban protegidos contra la lesión renal, a pesar de estar expuestos a la deshidratación recurrente.


Dr. Richard Johnson

Esta investigación podría tener implicaciones para los trabajadores en situación de riesgo. La lesión renal pudo evitarse cuando los ratones se rehidrataron inmediatamente después del ciclo de deshidratación, pero no fue posible cuando recibieron la misma cantidad de hidratación al final de la jornada, explicó el grupo de investigadores.

El Dr. Johnson comentó: "Sabemos que el esfuerzo físico en condiciones de estrés térmico puede causar rabdomiólisis subclínica, que se asocia a la liberación de nucleótidos y al aumento del ácido úrico sérico. De hecho, la hiperuricemia se encuentra comúnmente en personas con nefropatía por rabdomiólisis en pacientes con golpe de calor".

En un estudio que incluyó a 189 trabajadores de ingenios en El Salvador, en el que participó el Dr. Johnson, la concentración media del ácido úrico en la orina fue de 6,5 mg/dl por la mañana, cuando la temperatura ambiental era relativamente fresca, y 7,2 mg/dl por la tarde, después de que los trabajadores estuvieran trabajando bajo el sol la mayor parte del día.[3]

Los investigadores concluyeron que "la hiperuricemia es frecuente en los trabajadores agrícolas que cultivan la caña de azúcar, y a menudo los valores aumentan a lo largo de la jornada laboral".

Los datos preliminares de los mismos trabajadores agrícolas de la caña de azúcar salvadoreños mostraban que el pH urinario disminuía al avanzar el día. Pero "cuando se corrigió de acuerdo al pH, el aumento del ácido úrico en la orina era más pronunciado", reveló el Dr. Johnson.

De hecho, algunos trabajadores de la caña de azúcar presentaban concentraciones urinarias de ácido úrico parecidas a las observadas en pacientes que sufren una lesión renal aguda después de la quimioterapia, añadió el Dr. Johnson, señalando que la hiperuricemia es un factor de riesgo confirmado de lesión renal aguda y crónica.

La disuria, que con frecuencia presentan estos trabajadores de la caña de azúcar, puede estar relacionada con el inicio de la formación de cálculos renales, ya que es común la presencia de cristales de urato en la orina.

Los investigadores explicaron que "la nefropatía mesoamericana puede estar causada por episodios repetidos de hiperuricosuria y la formación de cristales de urato que se producen durante el trabajo extenuante en días calurosos, cuando la hidratación es escasa o tardía".

En un estudio diseñado para evaluar la intervención mediante agua, descanso, y sombra, entre los trabajadores de la caña de azúcar, los investigadores encontraron cambios en los biomarcadores de deshidratación, y una reducción de la tasa de filtración glomerular estimada en el transcurso del día laboral.[4] Los cambios fueron menores en el grupo de intervención que tenían acceso a agua, sombra en carpas y periodos de descanso programados, en comparación con el grupo que no recibió intervención. Se necesita trabajar más para determinar si esta reducción se correlaciona con un menor riesgo de enfermedad renal, concluyen los investigadores.

El Dr. Johnson es miembro de Colorado Research Partners, que está investigando inhibidores del metabolismo de la fructosa, y también es miembro del consejo científico, y tiene acciones de XORT Therapeutics.

Esta noticia también se encuentra disponible en las versiones de Medscape en inglés y portugués.

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