El WhatsApp en medicina: ¿Un arma de doble filo?

Matías A. Loewy

11 de agosto de 2017

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¿Qué tan segura es la información sensible que se transmite?

El uso del WhatsApp, finalmente, parece ser un arma de doble filo. Mientras muchos médicos sufren el "bombardeo" de consultas de sus pacientes por esa vía, también es cierto que utilizan de manera provechosa esa aplicación para la interacción rápida y ágil con sus colegas.

En cualquier caso, la expansión de la herramienta ha levantado algunas voces de advertencia. Una de ellas, como ocurre con otras iniciativas de telemedicina, se vincula con la mayor probabilidad de errores cuando se recurre a diagnósticos o indicaciones a distancia, así como con el vacío legal extendido cuando se usa dicha aplicación en ese contexto.

"Desde el punto de vista legal, la situación es muy difícil: Hay un riesgo enorme de no tener una idea clara de lo que se está viendo y, por tanto, confundir una reacción alérgica con una petequia", enfatizó la Dra. Reichbach, quien además de pediatra es médica legista y abogada. "Eso puede ser grave". En ese sentido, el abogado Objía Subero sugiere que el médico siempre deje claro al paciente que "cualquier recomendación que le pueda dar es provisional, basada en lo que se le está informando, y no puede ser interpretada como una consulta médica ni como un diagnóstico".[6]

Otra de las inquietudes se refiere a la privacidad y el almacenamiento de los datos. ¿Cuáles son los límites y la protección para el intercambio de información sensible de los pacientes? ¿Los datos no podrían ser hackeados, es decir accesados ilegalmente?

En ese plano, el llamado "cifrado de extremo a extremo", que implementó la última versión de WhatsApp, asegura que solo quienes envían y reciben los mensajes puedan leerlos. No hay manera de que los datos personales de pacientes puedan ser interceptados o expuestos (excepto que un integrante de la conversación los reenvíe y difunda). Y aunque WhatsApp no cumple con las normas HIPAA (Health Insurance Portability and Accountability Act) que protegen la confidencialidad e integridad de la información de los pacientes y es considerado uno de los estándares más sólidos en redes de telemedicina, para algunos expertos el servicio satisface tanto o más esa protección, que otras aplicaciones específicas que aseguran respetarlos.[22]

Pero no todos están tan convencidos. En una columna reciente en The Guardian, la Dra. Georgina Gould, quien forma parte del consejo asesor del servicio de mensajería instantánea medCrowd para profesionales de la salud, advirtió que "como médico que usa WhatsApp, todo lo que tiene que hacer es dejar el celular desbloqueado, apretar el botón equivocado u olvidarlo para inmediatamente comprometer la seguridad de sus pacientes".[23]

Otro colega fue más lejos en sus afirmaciones: "Solo es cuestión de tiempo para que un médico olvide el celular en el tren, alguien acceda a toda la conversación sobre pacientes y, de pronto, el estatus de VIH de una persona se haga público".[24]

Algunos especialistas también tienen la inquietud de conocer la forma  de integrar los intercambios a la historia clínica electrónica posterior a una consulta por WhatsApp, o si la conversación sería admisible durante un juicio de mala praxis.

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