Las verduras frondosas son saludables para los ojos, y también refuerzan la función cerebral de los niños

Batya Swift Yasgur, MA, LSW

Conflictos de interés

14 de julio de 2017

Mayores cantidades de carotenoides retinianos conllevan un logro académico superior, y más eficiencia para llevar a cabo tareas cognitivas, según muestran dos nuevos estudios publicados en International Journal of Psychophysiology  y Nutritional Neuroscience.[1,2]

El equipo de investigadores, dirigido por Naiman Khan, PhD, RD, profesor de kinesiología y salud comunitaria, junto con Anne Walk, PhD, académica posdoctoral, ambos de la University of Illinois, enChicago, Estados Unidos, utilizó la densidad óptica de pigmento macular (MPOD) para medir las concentraciones oculares de luteína y zeaxantina, ambos carotenoides retinianos.

En un estudio, los investigadores midieron la densidad óptica de pigmento macular en 56 niños (de 8 a 9 años de edad), evaluaron su desempeño académico, y midieron su ingesta alimentaria de luteína y zeaxantina durante 3 días.

Descubrieron que la luteína y la zeaxantina retinianas se relacionan positivamente con el logro académico en los niños, aun cuando se efectúe control con respecto a otros factores, como aptitud aeróbica, composición corporal, y coeficiente intelectual (CI).

En otro estudio se investigó la relación entre la densidad óptica de pigmento macular y el desempeño en una tarea cognitiva compleja, en 49 niños (de 8 a 10 años de edad).

Los investigadores encontraron que los niños con densidad óptica de pigmento macular más alta respondían con mayor eficiencia a las tareas cognitivas, sobre todo en tareas que exigían control de la atención. El hallazgo representa "un nuevo apoyo" a la influencia neuroprotectora de los carotenoides retinianos durante la preadolescencia.

"Se sabe que la luteína se acumula en la retina, así como en otras regiones del cerebro, y se ha demostrado que protege contra las enfermedades de los ojos y también preserva la función cognitiva en adultos mayores. Estos estudios son relevantes, puesto que demuestran que la influencia de la luteína en la cognición es evidente en la infancia", manifestó el Dr. Khan a Medscape Noticias Médicas.

"También sabemos que estos pigmentos se encuentran en altas cantidades en el cerebro del lactante, lo que parece indicar que de alguna manera son importantes para el desarrollo cerebral", señaló la Dra. Walk en un comunicado.

Mejor desempeño académico

En ambos estudios, los autores destacan que investigación previa ha demostrado el papel relevante que tienen la luteína y zeaxantina, en cuanto a combatir la disfunción cognitiva en los ancianos. Sin embargo, se tienen pocos datos sobre los posibles efectos intensificadores de la cognición, o neuroprotectores de estos carotenoides en los niños.

Estudios previos han demostrado que tanto la luteína como la zeaxantina se encuentran en el cerebro del lactante, con acumulación preferente de luteína. De hecho, "la contribución relativa de la luteína a los carotenoides totales presentes en cerebros de lactantes casi siempre es dos veces mayor que en los adultos, lo que constituye 59% frente a 34%, respectivamente, y señala un papel selectivo de la luteína en el desarrollo neural temprano".

Para investigar la posible repercusión de los carotenoides retinianos en la cognición en niños, los investigadores recurrieron (en los dos estudios) a participantes de FITKids, un extenso estudio aleatorizado controlado, longitudinal, en curso, sobre una intervención que implica actividad física en niños.

Los dos estudios midieron la densidad óptica de pigmento macular, debido a que constituye un indicador de los pigmentos xantófilos retinianos, representa una correlación de la concentración de luteína en el cerebro, y es un "buen indicador sustitutivo" de la cantidad de luteína y zeaxantina presentes en el cerebro. Además, la evaluación de la densidad óptica de pigmento macular no es invasiva.

El equipo del Dr. Khan evaluó a los participantes (n = 49) en dos días. En el primer día se pidió a los niños que completaran la Batería Psicoeducativa Woodcock-Johnson (capacidades cognitivas) para obtener una estimación del coeficiente intelectual, y se les administró la batería de logro académico y educativo de Kaufman (KTEA II) para evaluar el desempeño escolar.

Se midieron la estatura y el peso de los niños, y se utilizó una prueba del consumo máximo de oxígeno (VO2máx) para evaluar la aptitud aeróbica. Tutores legales proporcionaron información con respecto a características demográficas de los niños, antecedentes de salud, y periodo de la pubertad en que estaban.

Después de la primera consulta se proporcionaron formularios a los niños, en los cuales se debía registrar (en el hogar) el alimento que consumían durante un periodo de tres días.

En la segunda consulta los niños se sometieron a una evaluación de la composición del cuerpo a través de absorciometría de rayos X de energía doble. En las dos consultas se evaluó la densidad óptica de pigmento macular. Los investigadores promediaron los dos valores de densidad óptica de pigmento macular, y utilizaron modelos de regresión jerárquica escalonada para determinar la relación entre la densidad óptica de pigmento macular promediada y las pruebas de logro académico, tras los ajustes de las covariables clave (por ejemplo, género, aptitud aeróbica, composición corporal, y coeficiente intelectual).

Los investigadores encontraron una correlación positiva entre la ingesta alimentaria de luteína y zeaxantina, y la densidad óptica de pigmento macular (r = 0,39; p = 0,02).

En el análisis de correlación bifactorial, el coeficiente intelectual, el consumo máximo de oxígeno, y el consumo máximo de oxígeno de masa sin tejido adiposo, se correlacionaron positivamente con la puntuación combinada del logro (r = 0,62 y p < 0,01; r = 0,33; p = 0,01; y r = 0,26; p = 0,05, respectivamente).

El índice de masa corporal, y el porcentaje de tejido adiposo de todo el cuerpo, se correlacionaron negativamente con la puntuación combinada del logro (r = -0,37; p < 0,01; y r = -0,30; p = 0,03, respectivamente).

Los análisis de regresión revelaron que la densidad óptica de pigmento macular mejoró el modelo para las puntuaciones estándar compuestas de logro académico total (ΔR2 = 0,10; p < 0,01), matemáticas (ΔR2 = 0,07; p = 0,02), y lenguaje escrito (ΔR2 = 0,15; p < 0,01) aún más allá de las covariables.

"El hallazgo principal consistió en que los niños con valores de densidad óptica de pigmento macular más altos tienen desempeño superior en las medidas académicas, sobre todo en matemáticas, y lenguaje escrito", señalan los autores.

Asimismo, los hallazgos resaltan "la importancia de la ingesta habitual" de luteína y zeaxantina para mejorar el desempeño académico.

"Estos hallazgos no son sorprendentes. Habíamos supuesto una relación positiva entre la luteína ocular, y la función cognitiva, y las capacidades académicas de los niños", manifestó el Dr. Khan.

¿Efecto antioxidante?

El equipo de la Dra. Walk analizó el desempeño cognitivo de los niños (exactitud en la respuesta, y tiempo de reacción) utilizando una versión modificada de la Prueba de Estímulos Distractores de Eriksen, actividad cognitivamente compleja en la cual los participantes responden a la direccionalidad de la imagen de un pez, situada centralmente, elegida como objetivo, que se presenta entre varias imágenes de peces, distractoras, irrelevantes para la tarea, que son congruentes (orientadas hacia la misma dirección), o incongruentes (orientadas hacia la dirección opuesta).

Los investigadores registraron la actividad electroencefalográfica (EEG) de los niños durante la tarea, en particular el componente P3 de la onda de potencial relacionada con evento (ERP).

Los participantes se sometieron a dos sesiones de prueba. Durante la primera, tutores legales completaron un cuestionario sobre información demográfica, y de salud. Durante la segunda, los participantes llevaron a cabo tareas cognitivas que se registraron en el electroencefalograma. Se evaluó la densidad óptica de pigmento macular en las dos sesiones, y se promediaron los valores.

Cuando se llevaron a cabo los análisis bifactoriales de correlación, los investigadores encontraron que la precisión en la respuesta a los estímulos distractores se relacionó significativamente con los valores de densidad óptica de pigmento macular para los intentos incongruentes, pero solo se relacionó moderadamente para los intentos congruentes (r = 0,341; p = 0,017; intervalo de confianza [IC] = 0,124 - 0,542; y r = 0,243; p = 0,093; IC = 0,24, 0,454, respectivamente).

La densidad óptica de pigmento macular no se relacionó con la media del tiempo de reacción (r ≤ 106; p ≥ 0,235). Los intervalos de confianza para las correlaciones significativas y moderadas no abarcaron 0, "lo que indica correlaciones moderadas fiables", escriben los investigadores.

"Estos resultados indican que los niños con valores de densidad óptica de pigmento macular más altos tuvieron mayor probabilidad de mostrar un alto desempeño en la prueba de estímulos distractores, y que esto en particular fue evidente conforme se incrementaron los grados de control de la atención," afirman los autores. Sin embargo, los valores de densidad óptica de pigmento macular más altos no aumentaron la velocidad en la ejecución de la tarea.

"La hipótesis de que los valores de densidad óptica de pigmento macular se relacionarían positivamente con el desempeño en la prueba de estímulos distractores fue apoyada. Así, los efectos beneficiosos de los carotenoides retinianos al parecer tienen beneficios globales en el procesamiento del control cognitivo, aunque se observa el máximo beneficio cuando las exigencias del control cognitivo son mayores", expresan los autores en su artículo.

Los investigadores añaden que estos datos no demostraron una relación significativa entre la densidad óptica de pigmento macular y el tiempo de reacción, "lo que indica que los beneficios de la luteína en el control cognitivo tienen un efecto preferente en la precisión, por contraposición a la velocidad de procesamiento en los niños".

Al discutir estos hallazgos, el Dr. Khan señaló que "un posible mecanismo de los beneficios neurocognitivos de la luteína y la zeaxantina quizá radique en los efectos antioxidantes de la luteína, que pueden extenderse más allá del ojo, y proteger también al tejido cerebral".

Asimismo, el médico indicó: "También es posible que la luteína facilite los efectos neuroprotectores de otros nutrimentos que se consideran beneficiosos para la función cognitiva, y la salud del cerebro, como el ácido docosahexaenoico. Sin embargo, se necesita investigación adicional para determinar el mecanismo exacto por el cual la luteína repercute en el cerebro y la función cognitiva".

Fomentar una alimentación saludable

Al comentar sobre los estudios a Medscape Noticias Médicas, la Dra. Elizabeth Johnson, PhD, del Jean Mayer USDA Human Nutrition Center on Aging, de la Tufts University, en Boston, Estados Unidos, señaló que "los estudios son congruentes con lo que sabemos de la luteína y la zeaxantina por los estudios de intervención en adultos, es decir, que cuando se incrementan estos componentes alimentarios, mejora la función cognitiva".

La Dra. Johnson también advirtió que los "hallazgos solo pueden demostrar una asociación, más que una relación, de causa y efecto".

No obstante, los estudios son valiosos, y "tienen especial interés, pues la luteína y la zeaxantina no se consideran nutrimentos 'esenciales'", de manera que "no hay normativas que exijan que los programas de almuerzo escolar deban contener determinada cantidad de ellos", continuó la médica.

Sin embargo, "aunque estos nutrimentos no son 'esenciales', son beneficiosos, por lo que es importante analizar los fitonutrimentos en plantas, frutas, vegetales, y frutos secos, y recomendar a las personas que sus objetivos se enfoquen en asegurar una salud óptima".

Asimismo, la Dra. Johnson recomendó a los psiquiatras investigar sobre la nutrición de sus pacientes. "Si una persona consume alimentos para mejorar la función del cerebro, esto también ayudará a la salud general, pues el mismo tipo de alimentación (frutas, verduras, lípidos bajos, lípidos buenos, número apropiado de calorías, y ejercicio) que es saludable para el cerebro, también lo es para el cuerpo en general", indicó la Dra. Johnson.

El Dr. Khan añadió que "fomentar que los niños consuman más alimentos ricos en luteína, como verduras frondosas y frutas, podría mejorar el estado cognitivo de los niños, lo cual de ninguna manera será dañino ".

Esta investigación es parte de un estudio aleatorizado controlado más extenso, financiado por National Institutes of Health y Abbott Nutrition, a través de un apoyo económico al Center for Nutrition, Learning, and Memory de la University of Illinois. El Dr. Khan, y la Dra. Walk han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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