Los síntomas vasomotores de la menopausia podrían señalar un incremento en el riesgo de cardiopatía

Jennifer Garcia

Conflictos de interés

19 de abril de 2017

Un nuevo estudio revela que las mujeres que experimentan síntomas vasomotores de la menopausia (bochornos) frecuentes a una edad adulta temprana (40-53 años) pueden tener más probabilidades de presentar una función vascular deficiente, independientemente de factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares (ECV), o de las concentraciones de estradiol. Estos hallazgos fueron publicados en versión electrónica el 12 abril en Menopause.[1]

"La alteración en la función endotelial es un fenómeno desencadenante en el proceso aterosclerótico y, por tanto, los bochornos frecuentes pueden indicar una disfunción vascular emergente en mujeres de edad adulta temprana", escriben en su artículo la Dra. Rebecca C. Thurston, PhD, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, y sus colaboradores.

Los investigadores evaluaron datos de 272 mujeres no fumadoras de 40 a 69 años de edad que se encontraban en la perimenopausia tardía (2-12 meses de amenorrea), o en la posmenopausia (≥ 12 meses de amenorrea). El estudio excluyó a mujeres con enfermedad cardiovascular, neoplasia, histerectomía u ovariectomía bilateral, insuficiencia renal, convulsiones, enfermedad de Parkinson, fenómeno de Raynaud o embarazo en curso. También excluyeron a mujeres con antecedente de uso reciente de agentes hormonales reproductivos, inhibidores de la recaptación de serotonina, insulina o fármacos cardiovasculares. En promedio, las participantes tenían 54 años de edad, eran caucásicas, con educación universitaria, estaban en la etapa posmenopáusica y tenían un perfil de factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares relativamente favorable.

En todas las mujeres se efectuaron exploración física, dilatación mediada por flujo (DMF) de la arteria humeral para evaluar la función endotelial, ecografía de la arteria carótida, análisis sanguíneos y monitorización ambulatoria de los síntomas vasomotores de la menopausia mediante un diario electrónico (3 días), un actígrafo de pulsera (3 días) y un monitor fisiológico de síntomas vasomotores de la menopausia (24 horas). Se evalúo el antecedente de menopausia a partir de los patrones de hemorragia menstrual informados. Asimismo, se valoraron concentraciones de estradiol (E2), glucosa, colesterol de las lipoproteínas de alta densidad (HDL), triglicéridos, colesterol total, insulina, proteína C reactiva, e interleucina 6.

Incluso después del ajuste con respecto a otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, las mujeres más jóvenes (40-53 años) que presentaban síntomas vasomotores de la menopausia tenían una dilatación mediada por flujo más baja, en comparación con las mujeres que no los experimentaban (p = 0,01), lo que indicó una función endotelial más deficiente.

Además, los investigadores descubrieron que una mayor frecuencia de síntomas vasomotores, fisiológicamente monitorizados, también se asociaba a una dilatación mediada por flujo más deficiente en este grupo (p = 0,03, multifactorial).

Notablemente, los autores puntualizan que "la dilatación mediada por flujo de las mujeres más jóvenes con síntomas vasomotores fue similar a la de mujeres del perfil de más edad [54-60 años]". No hubo relación entre los síntomas vasomotores y la dilatación mediada por flujo en las mujeres mayores.

Con respecto al papel del estradiol, los investigadores encontraron que las concentraciones no se relacionaban significativamente con la dilatación mediada por flujo, y no reducían la relación entre los síntomas vasomotores y la dilatación mediada por flujo en mujeres más jóvenes (40-53 años).

"El presente estudio demuestra que los bochornos menopáusicos se asocian a una función endotelial más deficiente, independientemente del estradiol, solo en mujeres más jóvenes". Los investigadores señalan que estudios previos han demostrado una relación entre los síntomas vasomotores de inicio temprano y un aumento en el riesgo de enfermedad cardiovascular, y plantean la hipótesis de que "diferentes marcadores de enfermedad cardiovascular pueden mostrar distintas relaciones temporales con los bochornos, progresando desde la disfunción endotelial a la aterosclerosis y las complicaciones sintomáticas de enfermedades cardiovasculares", aunque aún no está claro el mecanismo fisiopatológico inherente a esta interrelación.

Los autores reconocen las limitaciones del estudio, como la insuficiencia de datos de mujeres en perimenopausia temprana o de mujeres de grupos minoritarios raciales/étnicos.

"Estos hallazgos indican la urgencia de considerar la función no solo de las hormonas, sino también de los síntomas vasomotores en los cambios cardiovasculares que ocurren en una etapa temprana de la transición menopáusica, aunque también destacan la función que puede desempeñar el endotelio en la fisiología de los síntomas vasomotores tempranos", concluyen la Dra. Thurston y sus colaboradores.

La financiación de este estudio fue proporcionada por National Institutes of Health, National Heart Lung and Blood Institute y por el Clinical and Translational Science Institute de la Universidad de Pittsburgh. Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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