La depresión materna y la crianza deficiente se vinculan a cambios adversos en el electroencefalograma del lactante

Dr. Will Boggs

Conflictos de interés

3 de abril de 2017

La depresión y la crianza deficiente por las madres se asocian a cambios adversos en la asimetría de las regiones frontales del electroencefalograma (EEG) en el lactante, según nuevos hallazgos.[1]

La depresión materna y la crianza deficiente pronostican dificultades tanto de la conducta, como emocionales, en la infancia, pero es escasa la evidencia con respecto a si ambas influyen de manera independiente o relacionada con el desarrollo cerebral del niño es limitada, sobre todo en las regiones del cerebro relacionadas con las emociones.

Para su estudio, publicado el 14 de marzo en la versión electrónica de Translational Psychiatry, la Dra. Anqi Qiu, de la Universidad Nacional de Singapur, y sus colaboradores, utilizaron datos del estudio de cohortes de nacimiento GUSTO (Creciendo en Singapur hacia desenlaces saludables).

Investigaron la relación entre la sensibilidad materna y la depresión posnatal con la asimetría en la región frontal del electroencefalograma del lactante a los 6 meses de edad, a la vez que evaluaron el tiempo que pasaban con sus madres.

De los 111 lactantes incluidos en el estudio, 56 madres pasaban menos de 50% del tiempo de vigilia de sus bebés con ellos ("escaso tiempo compartido con la madre"), y las restantes pasaban más de 50% del tiempo con ellos ("considerable tiempo compartido con la madre").

El grupo "considerable tiempo compartido con la madre" no fue diferente del grupo "escaso tiempo compartido con la madre", en cuanto a edad gestacional, peso al nacer, puntuación de APGAR documentada, puntuación de asimetría en la región frontal del electroencefalograma, puntuación de depresión materna prenatal o posnatal, puntuación de sensibilidad materna o edad materna cuando se realizó la evaluación.

Para toda la muestra no hubo ningún efecto individual o relacionado con el desarrollo cerebral de manera estadísticamente significativa, entre la sensibilidad materna y la depresión materna posnatal sobre la asimetría en la región frontal del electroencefalograma del lactante.

Sin embargo, la sensibilidad materna y la depresión materna posnatal se asociaron de manera estadísticamente significativa e independiente con la asimetría en el electroencefalograma del grupo "considerable tiempo compartido con la madre", lo que indica que la menor sensibilidad materna y la mayor depresión materna posnatal se relacionaron con una mayor asimetría en la región frontal derecha del electroencefalograma en este grupo.

La asimetría del electroencefalograma frontal se correlacionó de manera estadísticamente significativa con la emocionalidad negativa en la muestra completa, lo que "indica que una mayor asimetría relativa, en la región frontal derecha del electroencefalograma, en los lactantes a los 6 meses de edad, se asoció a mayor emocionalidad negativa en los lactantes a los 12 meses", señalan los investigadores.

"En muchas culturas asiáticas es frecuente que los lactantes vivan en el mismo hogar que sus abuelos, o que también sean atendidos por estos. En consecuencia, la relación entre el estado afectivo materno o la sensibilidad materna y la función de la región frontal del cerebro del lactante puede estar presente solo cuando los lactantes de culturas asiáticas pasan considerable cantidad de tiempo con sus madres", concluyen.

"La evidencia derivada de este artículo sobre la población general parece indicar que, si la madre es la principal cuidadora y no se encuentra mentalmente capacitada, es necesario encontrar una alternativa para el cuidado del lactante", expresó la Dra. Qiu a Reuters Health por correo electrónico.

Asimismo, la autora manifestó: "Si una madre no se encuentra mentalmente estable, podemos reducir inicialmente el tiempo que pasa con el lactante, a fin de minimizar la influencia que ejerce sobre el mismo. Ciertamente, cualquier capacitación en la interacción madre-lactante será beneficiosa para ambos".

“Este estudio parece indicar que deberíamos ir más allá de la población en la cual las madres están en el rango clínico de la depresión. Es importante estudiar la población general para comprender en qué grado la transmisión transgeneracional de la salud mental ocurre de la madre al niño, concluyó la Dra. Qiu.

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