COMENTARIO

Uso de edulcorantes no calóricos: Comentario posicionamiento de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología

Dr. José Gotés Palazuelos

Conflictos de interés

10 de abril de 2017

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Hola, buen día, soy el Dr. José Gotés, soy médico internista y endocrinólogo, estoy grabando en México para Medscape en Español. Hoy me gustaría comentar sobre el documento de posicionamiento de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología (SMNE) en relación al consumo de edulcorantes no calóricos.[1]

De entrada, siempre es bienvenida la existencia de este tipo de documentos desarrollados por expertos en el tema. La generación de información que sea de mayor aplicabilidad a nuestra población permite contrastarla con diversos documentos de otros países, y de esta manera, poder establecer un mejor juicio para la práctica clínica.

El objetivo primordial de este documento es generar conclusiones respecto al consumo de edulcorantes que fueran basadas en la evidencia científica disponible. Para ello, se decidió analizar la evidencia a partir de nueve preguntas de interés, tanto para el clínico como para los pacientes. Para establecer la calidad de la información revisada se utilizó el sistema GRADE,[2] que cataloga la calidad de la evidencia. Con ello, se determinó el peso de cada publicación que se revisó.

El tema de los edulcorantes no calóricos ha generado un intenso interés y debate científico, con la finalidad de determinar su papel en trastornos metabólicos como obesidad, diabetes o síndrome metabólico. Además, el tópico ha estado en discusión reciente por publicaciones en las que se ha sugerido su involucro en el desarrollo de alteraciones a nivel de la microbiota e intolerancia a los carbohidratos. Por ende, es importante la creación de posiciones científicas para clarificar el panorama.

¿Qué son los edulcorantes no calóricos?

Para comenzar, se ha definido a los edulcorantes no calóricos como sustancias que poseen mayor dulzura por gramo en relación a edulcorantes calóricos como la sucrosa o jarabe de maíz. Al ser añadidos en cantidades pequeñas, otorgan pocas o ninguna caloría. De ahí a que su uso se haya expandido en bebidas y alimentos. Todos los edulcorantes no calóricos son diferentes en su estructura química, en consecuencia, presentan grados distintos de dulzura y de ingesta diaria admisible.

Como es establecido en el documento de la SMNE, la postura de organismos como la FDA, el National Cancer Institute (NCI), la Academy of Nutrition and Dietetics (AND) y la American Diabetes Association (ADA) es que los edulcorantes no calóricos son seguros (a excepción del grupo de pacientes con fenilcetonuria) y pudieran utilizarse como adyuvantes a un plan de alimentación sano.

¿Generan alteraciones fisiológicas los edulcorantes no calóricos?

En la primera de las preguntas del posicionamiento se argumenta que los edulcorantes no calóricos son moléculas que generan cambios fisiológicos mínimos en relación a la secreción de hormonas intestinales, por ende, no hay alteración clínica significativa en cuanto al hambre o saciedad provocadas por estas modificaciones. Además, se enfatiza que los edulcorantes no calóricos poseen efectos insignificantes sobre el peso corporal. Es decir, el resultado de múltiples estudios clínicos aleatorizados no muestra que exista pérdida o ganancia de peso asociada al uso de edulcorantes no calóricos. En el análisis de la evidencia, tampoco parece existir el fenómeno de compensación energética en donde el uso de edulcorantes no calóricos lleva a un aumento en la ingesta energética, si bien, es algo que debe de estarse vigilando en todo paciente que use edulcorantes no calóricos.

Dos de las preguntas más relevantes son las relacionadas al efecto de los edulcorantes no calóricos en la intolerancia a la glucosa y en la diabetes. En el 2014 se publicó el famoso estudio de Suez y colaboradores, donde se observó intolerancia a la glucosa en ratones y humanos a los que se les dio dosis altas de sacarina y que se asoció a disbiosis intestinal.[2]

En contraparte, existen múltiples estudios aleatorizados donde no se han observado cambios en relación a los parámetros glucémicos. Asimismo, el documento refiere a algunos estudios observacionales en los que se ha sugerido una asociación positiva de los edulcorantes no calóricos con la incidencia de diabetes, pero dicha situación pudiera ser explicada por el efecto de causalidad inversa donde las personas con diabetes u obesidad incrementan el consumo de edulcorantes no calóricos siendo una variable confusora. Cabe mencionar que los autores reconocen que se debe valorar más el papel de los cambios en la microbiota con los edulcorantes no calóricos y su posible impacto sobre el metabolismo.

Edulcorantes no calóricos: Recomendaciones de uso

En acuerdo con otras posturas, los autores recomiendan el uso concienzudo y estructurado de los edulcorantes no calóricos en el contexto de un plan nutricional equilibrado y vigilado para personas con diabetes, sobrepeso y obesidad, tomando en cuenta que la evidencia enseña un efecto favorable del consumo de edulcorantes no calóricos en este escenario.

El documento comenta que no existe evidencia suficiente para recomendar o no recomendar el uso de los edulcorantes no calóricos en el embarazo y la lactancia, por lo que la decisión de utilizarlos debe de proceder de individualización y de la correcta información a los pacientes. Por igual, se concluyó que el consumo de edulcorantes no calóricos en niños no parece aumentar el riesgo de alteraciones conductuales, cognitivas o trastornos epilépticos, aún más, pudieran formar parte de un esquema estructurado de manejo para reducción de peso en niños y adolescentes.

Por último, se establece que no hay evidencia para asociar a los edulcorantes no calóricos con neoplasias como ha sido propuesto por algunas publicaciones.

En general, creo que el documento analiza algunos de los puntos más relevantes en relación a los edulcorantes no calóricos. Por el momento, no hay datos que establezcan de forma fehaciente que el consumo de edulcorantes no calóricos produce trastornos metabólicos, si bien esta cuestión sigue abierta a estudios.

Me parece que la recomendación hacia los pacientes en relación a los edulcorantes no calóricos debe ser individualizada e informándoles que su uso siempre debe de ser dentro de los parámetros de referencia establecidos para cada sustancia en particular, y en base al juicio clínico.

Les agradezco su atención, muchas gracias, soy José Gotés para Medscape en Español.

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