COMENTARIO

Revisión de Artículos de Neurología: Trastornos del movimiento

Dra. Zaira Medina López

Conflictos de interés

22 de marzo de 2017

En este contenido

Síndrome de piernas inquietas y movimientos periódicos de la extremidades en pacientes con trastornos del movimiento

Es frecuente la coexistencia de diferentes trastornos del movimiento en un mismo paciente. En este artículo se proporciona una revisión sobre el conocimiento actual sobre el síndrome de piernas inquietas (RLS por sus siglas en inglés de Restless Legs Syndrome) y los movimientos periódicos de las extremidades (PLMS por sus siglas en inglés de Periodic Leg Movements) en pacientes con otros trastornos del movimiento.

El síndrome de piernas inquietas es la "urgencia de mover las piernas, acompañada o causada por una sensación poco placentera en las piernas". Excluyendo mialgias, estasis venosa, edema, artritis o calambres, y es necesario que causen preocupación o alteración en el sueño u otro tipo de deterioro.

Estos síntomas deben cumplir los siguientes criterios:

1. Empezar o empeorar durante periodos de descanso, como al estar sentado o acostado.

2. Ser aliviados de manera total o parcial con el movimiento, al menos mientras la actividad continúa.

3. Ocurrir exclusiva o predominantemente en la tarde o en la noche.

Por otro lado, los movimientos periódicos de las extremidades son repetitivos, altamente estereotipados que ocurren durante el sueño, típicamente involucran la extensión dorsal del primer dedo, a menudo en combinación con flexión parcial del tobillo, la rodilla, y algunas veces la cadera. Los movimientos periódicos se definen como al menos 4 en una fila, con un periodo de duración de 5-90 segundos entre ellos.

La presencia de movimientos periódicos de las extremidades en la polisomnografía de un paciente sin síndrome de piernas inquietas podría indicar que existe riesgo para el desarrollo de movimientos periódicos de las extremidades.

La polisomnografía , con frecuencia > 5 por hora en niños y > 15 por hora en adultos, es una herramienta que permite el diagnóstico del trastorno de movimientos periódicos de las extremidades. Siendo importante que el movimiento cause alteración del sueño clínicamente significativa o deterioro en diversas áreas de funcionamiento, corroborado mediante la entrevista con el paciente.

Los datos clínicos relevantes a considerar en el interrogatorio incluyen: somnolencia diurna, vocalizaciones y comportamiento anormal relacionados con el sueño, algunas veces vinculados con el contenido onírico y medicamentos que podrían agravar el trastorno (antidepresivos). 

El método ideal para detectar movimientos periódicos de las extremidades consiste en realizar una electromiografía de superficie en el tibial anterior o el extensor digitorum brevis durante la polisomnografía. Recientemente, dos escalas han sido utilizadas y validadas en múltiples ensayos clínicos, la RLS-6 fue desarrollada por el grupo europeo de estudio para el síndrome de piernas inquietas (EURLSSG), y evalúan 6 ítems (calidad del sueño; síndrome de piernas inquietas al quedarse dormido, durante la noche, durante el día, en reposo, en actividad), a los que se les asigna puntuación de 0-10, y cada vez se usa con más frecuencia. 

El nuevo concepto de la asociación de síndrome de piernas inquietas con otras enfermedades plantea una visión del trastorno como un espectro continuo en el cual existe contribución genética por un lado, y por otro, contribución del ambiente o enfermedades comórbidas. Desde el punto de vista fisiopatogénico, la disfunción del transporte de hierro en el cerebro y la interacción dopamina-hierro son objetos actuales de investigación. Un estudio reciente propone que en el tálamo existe incremento en la actividad glutamatérgica, pero también regulación a la baja del receptor A1 de adenosina, lo cual influye en los despertares frecuentes. Esta regulación a la baja es secundaria a deficiencia de hierro. 

El receptor tipo delta de la proteína tirosina-quinasa (PTPRD) con sus variantes genéticas, ha sido implicado en la genética del síndrome de piernas inquietas, y se ha involuvcrado en la sensibilización a cocaína en roedores, y podría ser un blanco terapéutico en el síndrome de piernas inquietas, aunque también juega un papel importante en el trastorno del control de impulsos.

Lo más importante:
Es posible que los trastornos del movimiento formen parte de un espectro de condiciones heterogéneo, altamente especializado y relacionado con la dopamina. Conforme avance la investigación básica podremos conocer más sobre las diferentes manifestaciones clínicas de esta red neuronal. Mientras tanto, conviene destacar que el diagnóstico de estas patologías (síndrome de piernas inquietas y movimientos periódicos de la extremidades) es clínico, y que existen nuevas herramientas como la Escala RLS-6, que podrían ser de ayuda en la consulta.
Referencia
  • Högl B, Stefani A. Restless legs syndrome and periodic leg movements in patients with movement disorders: Specific considerations. Mov Disorders. 10 Feb 2017. doi:10.1002/mds.26929. Resumen

Comentario

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