La depresión posparto afecta a 1 de cada 9 madres primerizas

Diana Swift

Conflictos de interés

27 de febrero de 2017

Aproximadamente una de cada nueve mujeres en Estados Unidos experimenta síntomas depresivos después del parto, según un estudio publicado en la edición del 17 de febrero de Morbidity and Mortality Weekly Report. Sin embargo, la proporción de madres que manifiestan depresión posparto ha disminuido recientemente en algunos estados.[1]

La prevalencia general de los síntomas depresivos posparto auto-informados fue de 11,5% en 2012 para los 27 estados incluidos en el análisis. Los estados mostraron amplia variación individualmente, que va desde un mínimo de 8,0% en Georgia, a un máximo de 20,1% en Arkansas, según los datos del CDC Pregnancy Risk Assessment Monitoring System.  

La prevalencia de síntomas depresivos posparto fue mayor entre las madres primerizas de 24 años de edad, o menores, y las madres indio americanas nativas de Alaska, Asia, o las islas del Pacífico. Otros factores de riesgo asociados con los síntomas depresivos posparto incluyeron tener 12 o menos años de educación, estar soltera, ser fumadora posparto, y haber experimentado tres o más eventos estresantes en el año anterior al parto. Aspectos tales como el nacimiento de un bebé a término, pero de bajo peso, así como tener un recién nacido admitido en cuidados intensivos neonatales, también se asociaron con síntomas depresivos posparto.

La prevalencia de síntomas depresivos posparto autonotificados se redujo de 14,8% en 2004 a 9,8% en 2012 (p < 0,01) en los 13 estados estadounidenses para los cuales se tomaron datos de los tres periodos incluidos en el análisis (2004, 2008 y 2012).

Entre 2004 y 2012 se registraron descensos significativos en ocho de los 13 estados, incluyendo Alaska, Colorado, Georgia, Hawai, Minnesota, Nebraska, Utah y Washington, escriben la Dra. Jean Y. Ko, PhD, de la División de Salud Reproductiva, en el Centro de Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud, y sus colaboradores. No hubo cambios significativos en Maine, Maryland, Oregon, Rhode Island y Vermont.

La muestra de la encuesta de 2012 incluyó a más de 1,6 millones de mujeres, representando 41% de los nacimientos en  Estados Unidos. La autonotificación de síntomas depresivos posparto fue determinado por las respuestas a estas preguntas: "Desde que nació su nuevo bebé, ¿con qué frecuencia se ha sentido decaída, deprimida, o sin esperanza?", "Desde que nació su nuevo bebé, ¿con qué frecuencia ha tenido poco interés o poco placer en realizar actividades?". Aquellas que respondieron "siempre" o "a menudo" a cualquiera de las preguntas fueron clasificadas como mujeres con síntomas depresivos posparto.

A principios del presente año, un gran estudio poblacional informó que la diabetes gestacional y la depresión previa al embarazo se consideran factores de riesgo para presentar síntomas depresivos posparto. Un estudio reciente encontró que la depresión posnatal también afecta a los nuevos padres.

En cuanto a las razones de la disminución de la frecuencia del trastorno, la Dra. Ko y sus colaboradores señalan la caída sustancial en la tasa de natalidad entre las adolescentes de 15 a 19 años, de 41,5 por cada 1000 mujeres en 2007, a 24,2 por cada 1000 mujeres en 2014. Asimismo, la tasa de nacimientos prematuros disminuyó de 10,4% en 2007 hasta 9,5% en 2014, y la proporción de mujeres que reportaron eventos estresantes en el año anterior al parto disminuyó en 0,54% anual entre 2000 y 2010.

En términos de tratamiento, los autores observaron un aumento en las prescripciones de antidepresivos para mujeres embarazadas de 0,7% durante el periodo de 2002 a 2006, hasta 2,1% durante el periodo de 2007 a 2010, lo que tal vez contribuyó a la disminución de los síntomas depresivos posparto.

Los autores sugieren prestar mayor atención a los factores de riesgo, así como realizar una mejor evaluación y tratamiento antes y durante el embarazo. Aunque el aumento en el uso de antidepresivos podría haber contribuido a la disminución de la enfermedad, la Dra. Ko y sus colaboradores escriben: "Se necesitan más esfuerzos para reducir la prevalencia de síntomas depresivos posparto en ciertos estados y subpoblaciones de mujeres".

Dichos esfuerzos son necesarios, debido a que la depresión posparto se asocia con tasas más bajas en el inicio de la lactancia materna y duración más corta de la misma, así como deterioro del vínculo madre-niño y trastornos del desarrollo en lactantes.

La depresión posparto es una enfermedad tratable con fármacos e intervenciones conductuales. "Estos resultados subrayan el valor de la detección universal y el tratamiento adecuado", escriben los autores, que hacen un llamado a realizar estudios adicionales de la etiología de la depresión posparto.

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