COMENTARIO

Revisión de artículos de Enfermedades Infecciosas: Monitorización de antimicrobianos, chikungunya y leishmaniasis

Dra. Irma Hoyo

Conflictos de interés

10 de enero de 2017

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Dra. Irma Hoyo

En esta sección estarán disponibles los resúmenes de artículos recientes, publicado en las principales revistas científicas de enfermedades infecciosas, analizados por la Dra. Irma Hoyo. La Dra. Hoyo es egresada de la Universidad La Salle y realizó su residencia médica en el Centro Medico ABC, posteriormente realizó posgrado en VIH-SIDA en el Instituto Nacional de las Ciencias Médicas Salvador Zubirán, en Enfermedades Infecciosas en el Hospital Clinic Barcelona, y realizó sus estudios de maestría en SIDA e Investigación Clínica en la Universidad de Barcelona, es doctora en medicina por la Universidad de Barcelona. La Dra. Hoyo practica como infectóloga en el Centro Médico ABC en la Ciudad de México.

Monitorización terapéutica de los niveles de antimicrobianos

La monitorización de niveles de antimicrobianos se ha considerado tradicionalmente un proceso que ayuda a disminuir la toxicidad asociada a fármacos. Sin embargo, en los últimos años se ha reconocido como una herramienta útil que permite optimizar el tratamiento antimicrobiano en el paciente, lo cual se ha asociado a una mejor evolución en términos de curación y supresión de resistencia. Se basa en la obtención rápida y precisa de niveles de un fármaco en sangre, con el subsecuente ajuste de la dosis, en caso de que éstos no se encuentren en el rango deseado.

Desde hace mucho tiempo se reconoció el potencial oto y nefrotóxico de los aminoglucósidos y en un principio las publicaciones que se realizaron en The Journal of Antimicrobial Chemotherapy estaban dirigidas a la incidencia de éstas toxicidades, más que a la importancia de la monitorización de niveles de aminoglucósidos en sangre.  En los años ochenta, se determinó que las concentraciones de antimicrobianos en el sitio de infección eran factores pronósticos clave. De la misma manera, un poco más tarde, quedó establecido que la medición del fármaco libre era un mejor predictor de actividad del mismo. Esto último se asoció a múltiples trabajos de la unión de los antibióticos a las proteínas y finalmente algunas publicaciones enfatizaron el impacto de la sepsis en la fijación proteica y  el potencial riesgo de infradosificar fármacos en ese contexto.

En la década de los noventas, y debido en parte a la información obtenida mediante análisis de farmacocinética/dinámica, se establecieron claramente los objetivos de la monitorización terapéutica. Para los aminoglucósidos, la discusión se centró en maximizar la relación entre la concentración máxima y la concentración mínima inhibitoria (CMI) para lograr una eficacia ideal y niveles valle bajos para disminuir toxicidad.

De la misma manera se empezaron a evaluar las características farmacocinéticas en ciertos subgrupos de pacientes, como aquellos con terapia de reemplazo renal, falla hepática, o en estado crítico, en comparación a los previos hechos en voluntarios sanos.

En los últimos años, se han desarrollado técnicas de laboratorio innovadoras, que han aumentado la sensibilidad y facilitado la cuantificación de concentraciones de fármaco libre en plasma. La aparición de microorganismos multidrogoresistentes y el resurgimiento de antibióticos como la colistina, crearon la necesidad de hacer estudios para optimizar estos medicamentos en épocas de resistencia. De la misma manera, se han realizado más trabajos acerca de la monitorización de niveles de otros antimicrobianos, como los betalactámicos, debido a las dudas en cuanto a una posible infradosificación en el escenario del enfermo crítico.

Para recordar:
En los últimos 40 años hemos sido testigos de nuevos métodos farmacológicos que han aumentado nuestro entendimiento acerca del uso correcto de los antimicrobianos. Debido a la falta de estímulos económicos para desarrollar nuevos antibióticos, estas herramientas son clave para asegurar el uso adecuado de los fármacos disponibles en la actualidad. La evolución de este campo muy probablemente nos permitirá incorporar datos farmacogenéticos y modelos fisiológicos que mejoren nuestra predicción del comportamiento farmacológico en el ser humano a partir datos obtenidos in vitro o en ensayos con animales.

Referencia

  • Reeves D, Lovering A, Thomson A. Therapeutic drug monitoring in the past 40 years of the Journal of Antimicrobial Chemotherapy. J Antimicrob Chemother. 2016. 71:3330-3332. Resumen

 

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