La psilocibina y sus aplicaciones terapéuticas como nuevo paradigma en psiquiatría

Pauline Anderson

Conflictos de interés

16 de diciembre de 2016

Dos estudios aleatorizados controlados similares en pacientes con cáncer en etapa avanzada, indican que una sola dosis alta de la droga psicodélica psilocibina tuvo efectos rápidos, clínicamente significativos, y perdurables sobre el estado de ánimo y la ansiedad. Los hallazgos pueden representar un cambio de paradigma para la psiquiatría.

Dr. Stephen Ross

Los nuevos hallazgos tienen "el potencial de transformar el tratamiento de pacientes con cáncer que presentan ansiedad psicológica y existencial, pero además de esto pueden representar un modelo completamente nuevo en psiquiatría, de un fármaco que actúa con rapidez, tanto como antidepresivo como ansiolítico, y que ofrece un beneficio sostenido durante meses", expresó a Medscape Noticias Médicas el Dr. Stephen Ross, director de Servicios de Abuso de Sustancias, en el Departamento de Psiquiatría, de la Universidad de Nueva York (NYU), Centro Médico Langone, en Estados Unidos.

"Esto puede tener enormes repercusiones y podría representar un gran cambio de paradigma dentro de la psiquiatría", enfatizó el Dr. Ross a Medscape Noticias Médicas.

Los hallazgos fueron publicados en versión electrónica el 1 de diciembre en Journal of Psychopharmacology.[1]

Entusiasmo de los expertos

Los expertos en este campo, incluidos expresidentes de la American Psychiatric Association y jefes de los departamentos de psiquiatría académica importantes, han descrito los resultados como "extraordinarios", "muy prometedores", y que representan "un avance decisivo" que podría "abrir una nueva era" en el tratamiento farmacológico en psiquiatría.

De acuerdo con estos expertos, cuyos comentarios aparecen con los dos estudios en un número especial de la revista, los nuevos hallazgos justifican estudios más extensos para reproducir los desenlaces en poblaciones diversas. Algunos exhortan a valorar con más detalle los aspectos legales, éticos y reguladores singulares en torno a la utilización clínica de psilocibina y drogas afines.

La psilocibina, el componente activo de los "hongos mágicos", es un alucinógeno serotoninérgico que actúa como un agonista de receptor de 5-hidroxitriptamina 2A (5-HT2A).

Esta droga fue sintetizada inicialmente en 1958 y se utilizó en investigación psiquiátrica hasta 1970, cuando su uso recreativo generalizado, así como su asociación a los disturbios culturales y políticos, dieron lugar a que ésta y otras drogas psicodélicas se reclasificaran como una droga del Esquema I. Sin embargo, en décadas pasadas ha resurgido un renovado interés en la psilocibina.

De acuerdo con un comentario del Dr. Alasdair Breckenridge, FRCP, Departamento de Farmacología y Terapéutica, Universidad de Liverpool, Reino Unido, y el Dr. Diederick E. Grobbee, PhD, Centro Julius para Ciencias de la Salud y Atención Primaria, Centro Médico Universitario, Utrecht, Países Bajos, investigación reciente ha demostrado que esta droga puede administrarse sin riesgo a pacientes con depresión y ansiedad resistentes a tratamiento, y asociadas a enfermedades potencialmente letales, así como a personas con dependencia al alcohol o al tabaco, y a aquellas que padecen el trastorno obsesivo-compulsivo.

La investigación también señala que la droga no forma hábito, no produce dependencia y tiene "extremadamente baja toxicidad", comentan el Dr. Breckenridge y el Dr. Grobbee.

Estos hallazgos alentadores han abierto las puertas para estudios clínicos, los cuales están surgiendo actualmente.

En los nuevos estudios se utilizó un diseño cruzado de doble ciego, y éstos se llevaron a cabo en un contexto supervisado. En cada uno de ellos se contó con una serie de herramientas psicológicas validadas para analizar una gama de efectos y también poder evaluar los efectos adversos.

Los principales criterios de valoración en los dos estudios fueron depresión y ansiedad, trastornos muy frecuentes en pacientes con cáncer, cuyos estados suelen ser resistentes a antidepresivos, ansiolíticos o psicoterapia.

Los criterios secundarios de valoración consistieron en la evaluación de espiritualidad, ansiedad existencial, ansiedad por la muerte y experiencias místicas. Por ejemplo, algunos pacientes informan una intensa sensación de unidad, trascendencia de tiempo y espacio, y un estado de ánimo y calidad de vida profundamente positivos.

La principal diferencia en los dos estudios se dio con respecto a las drogas de control que se utilizaron. En un estudio se utilizó niacina, un fármaco parecido a la psilocibina, en el otro se utilizó una dosis baja de psilocibina.

Experiencia terapéutica importante

El estudio efectuado por investigadores en la NYU contó con la participación de 29 personas, de las cuales casi dos tercios tenían cáncer en etapa III o IV. A todos los pacientes se les había diagnosticado un trastorno relacionado con la ansiedad. La mayoría cumplía los criterios diagnósticos para un trastorno de adaptación, y el resto cumplía los criterios para ansiedad generalizada. Casi dos tercios se habían tratado previamente con medicación antidepresiva o ansiolítica, pero ninguno de ellos estaba bajo este régimen al realizar el estudio.

La media de edad de los participantes fue de 56 años. Casi 55% había utilizado una droga psicodélica por lo menos una vez en su vida, lo cual no resultó sorprendente para los investigadores.

"Durante las décadas de los sesenta y los setenta hubo 10 millones de personas que utilizaron drogas psicodélicas. Era muy común experimentar por lo menos una vez con LSD o marihuana", señaló el Dr. Ross.

Los pacientes en este estudio primero tomaron psilocibina (0,3 mg/kg, o cerca de 21 mg/70 kg), o niacina (250 mg), o viceversa, con cruzamiento a las siete semanas. Los dos grupos recibieron psicoterapia con elementos de apoyo, psicodinámicos y existenciales. Los pacientes tomaban la droga en un contexto similar a una sala de estar, expresó el Dr. Ross. El paciente y los terapeutas se tomaban de las manos en un círculo, y el paciente vocalizaba sus intenciones para la sesión. Después de ingerir la píldora, al paciente se le daban libros de arte, música seleccionada de antemano y antifaces, y se le pedía que se enfocara en su fuero interno. Los terapeutas capacitados revisaban al paciente con regularidad.

Se utilizaron la Escala de Ansiedad y Depresión en el Hospital (HADS), y el Inventario de Beck para Depresión (BDI) en los autoinformes de los pacientes. El estudio demostró que la psilocibina produjo una respuesta ansiolítica y antidepresiva inmediata y persistente.

Por lo que respecta a las puntuaciones en el BDI, en el grupo que primero tomó psilocibina, alrededor de 83% cumplió los criterios para la respuesta antidepresiva, siete semanas después de recibir la dosis uno; en el grupo que primero recibió niacina, 14% cumplió los criterios para la respuesta antidepresiva. En relación con las puntuaciones en la HADS-A, 58% del grupo que primero recibió psilocibina cumplió los criterios para la respuesta ansiolítica siete semanas después de recibir la dosis uno; 14% del grupo que primero recibió niacina cumplió los criterios para la respuesta ansiolítica.

En el seguimiento a 6,5 meses, las tasas de respuesta antidepresiva o ansiolítica fueron del orden de 60% a 80%, dependiendo de la variable.

El estudio del Dr. Ross también demostró que la psilocibina se asociaba a una mejor calidad de vida y bienestar espiritual, así como a menor ansiedad existencial. Las experiencias místicas, según se midieron mediante el Cuestionario de Experiencias Místicas, se correlacionaron en alto grado con la respuesta clínica.

"Definitivamente hay algo sobre la intensidad de la experiencia mística, que es el principal factor que impulsa a los pacientes a sentirse mejor", manifestó el Dr. Ross.

Asimismo, el Dr. Ross comentó que aproximadamente 70% de los pacientes definió su experiencia con la psilocibina "como la experiencia o la principal de las cinco experiencias más significativas de su vida. Fueron experiencias terapéuticas muy instructivas, memorablese importantes, que las personas recordaban y nos compartían", puntualizó.

No se encontró diferencia en las respuestas de los pacientes que habían utilizado alucinógenos en el pasado y los que no lo habían hecho. Tampoco hubo diferencias en cuanto a si los pacientes tenían o no una afiliación religiosa.

Resultados alineados

El segundo estudio[2] realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos, incluyó a 51 pacientes con cáncer; 65% tenía enfermedad recurrente o metastásica. Todos los participantes cumplían los criterios diagnósticos del DSM-IV para el trastorno de adaptación crónico con ansiedad, trastorno mixto de adaptación crónico con ansiedad y depresión, trastorno distímico, trastorno por ansiedad generalizada (TAG), trastorno depresivo mayor (TDM), o un diagnóstico doble de TAG y TDM.

Los pacientes tomaron una dosis alta de psilocibina (22 mg/kg) seguida cinco semanas más tarde de una dosis muy baja (3 mg/70 kg, que se redujo a 1 mg/70 kg durante el estudio, y que se parecía al placebo), o recibieron una dosis baja seguida de la dosis alta cinco semanas después.

Al igual que con el estudio de la NYU, los pacientes estaban en un ambiente controlado. Se les invitaba a acostarse en un sofá, utilizar un antifaz para bloquear las distracciones visuales externas y escuchar música. También se les exhortaba a enfocar su atención en sus experiencias internas durante toda la sesión.

En este estudio a los pacientes se les proporcionaron instrucciones que ayudaban a minimizar las expectativas. Se les dijo que se administraría psilocibina en las dos sesiones, que las dosis de la droga podrían fluctuar desde muy bajas a altas, y que las dosis en las dos sesiones podrían o no, ser similares.

"Estuvimos maximizando las expectativas, tanto por parte de los voluntarios como de los vigilantes", señaló el investigador, Dr. Roland R. Griffiths, profesor del Departamento de Psiquiatría y Neurociencia, Universidad Johns Hopkins, Baltimore, Maryland, de igual manera, expresó a Medscape Noticias Médicas. "La instrucción era: 'No sabemos cuál es la dosis, así que traten de aprovechar al máximo esta experiencia.'"

Dr. Roland Griffiths

Si bien este grupo no recibió psicoterapia formal como los pacientes del estudio de la NYU, sí tuvo apoyo considerable por parte del personal del estudio.

El Dr. Griffiths añadió que los resultados de este estudio "se alinean muy bien" con los del estudio de la NYU.

El análisis demostró que la psilocibina en dosis altas producía grandes efectos en los dos criterios principales de valoración realizados por el médico, que eran depresión, según se evaluó durante la GRID-HAMD-17, y ansiedad, según se evaluó utilizando la HAM-A. También se observaron importantes efectos en casi todos los criterios secundarios de valoración.

Se definió la respuesta clínicamente significativa como una disminución de 50% o más en relación con el inicio de las puntuaciones en GRID-HAMD-17. Cinco semanas después de la sesión uno, 92% del grupo que recibió primero la dosis alta mostró una respuesta clínicamente significativa. En el grupo que primero recibió la dosis baja, 32% mostró una respuesta clínicamente significativa.

Según el Dr. Griffiths, a los seis meses la respuesta clínica promedió 78% para la depresión y 83% para la ansiedad. "Así que casi 80% de las personas está mostrando una respuesta clínica".

La tasa de remisión a los seis meses fue de 65% para la depresión y de 57% para la ansiedad.

La falta de psicoterapeutas capacitados no afectó a los desenlaces. De hecho, la magnitud de efecto a los seis meses fue un poco mayor en este estudio, en comparación con el estudio de la NYU.

"Tal vez fueron otras diferencias de centro las que pudieron ocasionar la eficacia", dijo el Dr. Griffiths. "Creemos que aún no hemos resuelto la capacitación óptima, pero  estoy seguro de que tenemos profesionales clínicos muy capaces".

Experiencias místicas

Los participantes que tomaban la dosis alta informaron cambios positivos en las actitudes en torno a la vida, el yo, el estado afectivo, las relaciones y la espiritualidad. Este estudio incluyó evaluaciones por observador de la comunidad, que también demostraron cambios positivos significativos en las actitudes y conductas de los participantes.

El Dr. Griffiths señaló que los informes de los evaluadores de la población "son muy significativos", y añadió: "Si se tiene un cónyuge que dice que su ser amado en realidad ha estado mucho mejor, esto es algo  muy concluyente".

Al igual que con el estudio de la NYU, este análisis demostró efectos importantes de las experiencias de tipo místico en nuestros desenlaces, tales como la significación espiritual, la satisfacción con la vida y el significado de la misma.

Resultó difícil alistar a pacientes con cáncer para este estudio, en virtud de que muchos, comprensiblemente, sienten temor al empleo de los psicodélicos debido a la reputación de las drogas, y posiblemente porque habían tenido una mala experiencia personal con ellas, señaló el Dr. Griffiths.

Asimismo, el Dr.Griffiths comentó que no estaba "100% seguro" de que la intervención tendría efectos importantes, debido a que los pacientes eran "muy vulnerables". Estaban enfrentando un cáncer potencialmente letal, depresión o ansiedad, y en algunos casos, las perspectivas de los pacientes eran "apremiantemente sombrías".

"Pensé que existía la posibilidad de que los pacientes surgieran más temerosos, más dañados o traumatizados", dijo. "Así que el efecto sorprendente para mí fue que esto funcionó de la misma manera que en los voluntarios sanos", quienes habían participado en un estudio previo.

Las experiencias de tipo místico que algunos pacientes experimentan con psilocibina "les permiten seguir adelante, no sentirse deprimidos ni ansiosos, sino con optimismo y, añadiría, con goce", expresó el Dr. Griffiths.

Asimismo, el Dr. Griffiths comentó que muchos pacientes tenían "una comprensión más amplia de que la vida y la muerte se entremezclan de alguna manera profunda, que nos habla precisamente de la naturaleza de la consciencia humana",  lo cual resulta "profundamente terapéutico".

La investigación no planteó nuevos problemas de efectos adversos. En los dos estudios, éstos fueron escasos y consistieron en incrementos esperados en la presión arterial y el pulso, náusea y vómito, así como ansiedad transitoria o síntomas psicóticos esporádicos. Los efectos adversos al parecer remitieron con rapidez.

Quién es quién en psiquiatría

En un editorial complementario,[3] el Dr. David Nutt, PhD, Imperial College London, consideró los estudios como "trascendentales", y los "estudios controlados más rigurosos hasta la fecha" con el uso de psilocibina. Cuando se les requirió un comentario sobre estos estudios, expertos en el campo de la psiquiatría, diseño de estudios y cuidados paliativos al final de la vida, estuvieron de acuerdo en hacerlo, pese a la poca antelación. Esto, señaló el Dr. Nutt, "es un testimonio del interés que los dos estudios han desencadenado".

La lista de colaboradores en los comentarios puede considerarse como un "quién es quién" en la psiquiatría estadounidense y la europea y "debería confirmar a cualquier indeciso que la aplicación de la psilocibina está muy dentro del campo aceptado de la psiquiatría moderna", puntualizó el Dr. Nutt.

Los comentaristas en general alabaron los estudios, llamándolos de diversa manera: "bien diseñados" y "metodológicamente rigurosos". Estuvieron de acuerdo en que esta es una nueva era emocionante de la psicofarmacología psicodélica. Varios analistas observaron que la reproducción sistemática de los criterios principales de valoración en los dos centros contribuye a la confianza en la solidez de los hallazgos.

Sin embargo, algunos comentaristas puntualizaron que si bien los estudios trataron de efectuar enmascaramiento para los participantes y el personal con respecto a la asignación de tratamiento, no está claro cuán eficaces fueron los procedimientos de enmascaramiento.

"La reactividad al placebo y las expectativas desde luego son aspectos complejos de aislar", señala el Dr. Paul Summergrad, Escuela de Medicina de la Universidad Tufts, Boston, Massachusetts, en su comentario.

"Este es el caso sobre todo de estudios que han incluido un porcentaje significativo de participantes con utilización previa de psicodélicos, y que estaban afrontando importantes problemas médicos y existenciales. No obstante, la frecuencia y la rapidez, intensidad y duración de la respuesta a una droga activa, definitivamente son más sustanciales que lo que uno ve en las respuestas al placebo en pacientes con depresión moderada, aun con grupos de investigación con gran compromiso, e involucrados en el estudio".

El Dr. John D. McCorvy, PhD, y sus colaboradores de la División de Biología Química y Química Medicinal, Departamento de Farmacología, Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, y el Programa de Detección de Drogas Psicoactivas, Instituto Nacional de Salud Mental, señalaron que el efecto placebo es "un factor importante de confusión en el desarrollo de nuevos fármacos antidepresivos, ya que el placebo puede producir efectos antidepresivos en 30% a 40% de los individuos".

En su comentario, el Dr. Richard C. Shelton, Departamento de Psiquiatría y Neurobiología Conductual, y Peter S. Hendricks, PhD, Departamento de Conducta de Salud, Escuela de Salud Pública, Universidad de Alabama en Birmingham, señalaron que los estudios no utilizaron una evaluación directa de la integridad de los procedimientos de enmascaramiento.

"En ningún estudio se pidió directamente a los participantes que estimasen la asignación del tratamiento. Sería conveniente recabar esta información en futuros estudios".

Sin embargo, señalaron que la "prominencia" de los efectos de la psilocibina puede volver no factible el enmascaramiento completo, como suele suceder con estudios de drogas psicoactivas e intervenciones conductuales.

El Dr. Davis Spiegel, Departamento de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta, Escuela de Medicina de la Universidad Stanford, en California, puntualizó que en el estudio realizado por el Dr. Griffiths y sus colaboradores, sólo 10% de los pacientes inicialmente evaluados participó en el estudio, principalmente porque no cumplía los criterios de inclusión. "Así que, para comenzar, estas eran personas que tendían a creer que una droga psicodélica podría ayudarlas en esta etapa de su vida".

Los comentaristas advirtieron el diseño cruzado de los estudios como una limitación, por cuanto restringe la interpretación después del cruzamiento; sólo los desenlaces previos al cruzamiento se pueden considerar de manera fiable como resultado de la administración de la droga.

En el estudio realizado por el Dr. Griffiths y sus colaboradores, la dosis baja podría haber tenido alguna actividad y, por tanto, podría haber afectado a la evaluación de doble ciego de la eficacia de la dosis más alta, según el Dr. Craig D. Blinderman, Servicio de Cuidados Paliativos del Adulto, Departamento de Medicina, Centro Médico de la Universidad Columbia/Hospital Presbiteriano de Nueva York, Ciudad de Nueva York. En el estudio realizado por el Dr. Ross y sus colaboradores, sexpresó, el empleo de un control con enmascaramiento limitado podría haber contribuido a algún sesgo en los resultados.

¿Hallazgos generalizables?

De acuerdo con el Dr. Blinderman, los criterios de exclusión psiquiátricos limitan los hallazgos a los pacientes con depresión y trastornos por ansiedad, pero no a aquellos con un antecedente familiar o un antecedente personal patológico de otros trastornos psiquiátricos, como esquizofrenia y trastorno bipolar.

"Además, el tamaño de la muestra relativamente pequeña, constituida por una población culta, en gran parte caucásica, impide poder generalizar los resultados".

Es comprensible utilizar las medidas subjetivas en los estudios, pero es "una debilidad específica de cualquier estudio en que el enmascaramiento es inadecuado", señaló el Dr. Guy M. Goodwin, Departamento de Psiquiatría, Hospital Warneford de la Universidad de Oxford, Reino Unido.

"Cualquier señal que haga que los participantes en el estudio experimental sepan lo que el analista espera encontrar, o cómo se espera que los participantes se comporten, se denomina característica a demanda. Estos estudios tienen características a demanda implícitas".

También es una limitante evaluar la utilidad del tratamiento con base en los síntomas únicamente, comentó el Dr. Goodwin.

"Medidas de actividad más objetivas, simplemente motoras o económicas, los costos del tratamiento de su cáncer, etcétera, también deberían ser parte del panorama futuro de investigación en este campo".

El Dr. Goodwin también estima que sería "útil" considerar los estudios de alucinógenos como estudios de tratamiento psicológico, más que como estudios de drogas.

"Si los pacientes experimentan mejoría perdurable después de comprender o replantear su perspectiva de la vida que llevan con la enfermedad terminal, el enfoque realmente representa psicoterapia, aun cuando ésta comprenda asistencia mediante droga".

Por lo que respecta a las experiencias místicas que algunos pacientes informaron, no está claro si éstas son causa, consecuencia o corolario del efecto ansiolítico o de una cognición no restringida", comentaron el Dr. Benjamin Kelmendi, División de Neurociencia Clínica, Centro Nacional para PTSD, West Haven, Connecticut, y sus colaboradores.

"La asociación entre la experiencia mística inducida por el psicodélico y el resultado terapéutico precisa más exploración, ya que cuando se induce en condiciones óptimas y en un contexto controlado, podría proporcionar una intervención terapéutica valiosa para trastornos que por lo demás son difíciles de tratar", señalan.

Mecanismo no claro

La falta de comprensión acerca de cómo la psilocibina produce un estado alterado de conciencia con cualidades espirituales tiene gran interés, según el Dr. Jeffrey A. Lieberman, Departamento de Psiquiatría, Universidad Columbia, Ciudad de Nueva York, y su colaborador, el Dr. Daniel Shaley.

"No podemos afirmar si los efectos ansiolíticos y antidepresivos de los fármacos son resultados directos de sus efectos serotoninérgicos. o secundarios al estado alterado místico de la consciencia que producen. Puesto que otros agonistas serotoninérgicos (por ejemplo, lisurida) no producen esta experiencia psicodélica, se ha señalado que las drogas psicodélicas pueden unirse a los receptores 5-HT2A de una manera especial, o mostrar una selectividad funcional o sesgo de receptor".

Algunos de los comentaristas cuestionaron si los beneficios observados se mantendrían al aplicarse a condiciones "de la vida real" fuera de las condiciones firmemente controladas de estos dos estudios.

Pese a estas diversas advertencias, los comentaristas por lo general llegaron a la conclusión de que los nuevos resultados respaldan el avance con estudios clínicos de fase 3. Si se confirma en estudios extensos con potencia en una población diversa, "se debería cuestionar" la clasificación actual de la psilocibina como una droga del Esquema I, comenta el Dr. Blinderman, "porque esto representaría una modalidad de tratamiento diferente a cualquier otra cosa en psiquiatría".

El Dr. Ross puntualizó que muchos de los comentaristas representan "la psiquiatría institucional"; los mismos tipos de líderes en el campo que ayudaron a proscribir los psicodélicos en 1970, "lo cual indica que la psiquiatría institucional está aceptando esto de nuevo".

Advirtió que estos nuevos resultados no deberían emitir a los pacientes el mensaje de que los hongos mágicos ilegales los ayudarán.

"La psilocibina se debería restringir a los contextos de hospitales", enfatizó el Dr. Ross. "Esto no tendría que alentar la utilización recreativa, sino más bien, estimular mayor investigación en condiciones de laboratorio cuidadosamente controladas".

Tanto el estudio del Dr. Ross como el estudio del Dr. Griffiths fueron financiados principalmente por el Instituto de Investigación Heffter, una organización no lucrativa financiada por científicos en la década de 1990, para analizar y financiar la investigación con psilocibina y otras drogas psicodélicas.

Se superan las expectativas

El Dr. George Greer, psiquiatra y director médico del Instituto de Investigación Heffter, manifestó a Medscape Noticias Médicas que estaba "encantado" con los nuevos resultados, puesto que son "mejores de lo que esperábamos".

El Instituto de Investigación Heffter ha financiado estudios preliminares sobre la psilocibina, y estos nuevos estudios clínicos son los más extensos que se han llevado a cabo hasta la fecha, expresó.

El Dr. Greer continuó: "Lo importante es que se trata de un nuevo modelo para el tratamiento de la ansiedad y la depresión, en el que la terapia es una sola dosis de la droga, y los beneficios son profundos y perduran por meses.

El Dr.Greer enfatizó: "Este  es un nuevo paradigma en psiquiatría. Simplemente no hay nada como esto en psiquiatría".

El Instituto de Investigación Heffter está respaldando la investigación sobre el empleo de la psilocibina en la adicción. Existen dos extensos estudios clínicos sobre el tabaquismo (en Johns Hopkins) y el alcohol (en la NYU), y en un estudio preliminar de la Universidad de Alabama en Birmingham se está investigando el empleo de la psilocibina para la dependencia a la cocaína, señaló el Dr. Greer.

El instituto está evaluando también propuestas para el uso de la psilocibina en el tratamiento de la depresión resistente, el trastorno obsesivo-compulsivo y posiblemente los trastornos de la conducta alimentaria, puntualizó.

"La psilocibina es muy singular en comparación con todas las drogas aprobadas. Es una herramienta que tiene el potencial de muchas cosas, y queremos explorar sus potencialidades".

El instituto de Investigación Heffter también está respaldando la investigación en animales sobre la repercusión de una droga similar a la psilocibina en la inflamación. Los estudios realizados en ratones revelaron que dosis pequeñísimas de la droga reducían la inflamación y dilataban las vías respiratorias. "Estamos muy entusiasmados" sobre las posibles implicaciones para el asma y la aterosclerosis, "pero todavía es prematuro", concluyó el Dr. Greer.

El Dr. Griffiths forma parte de la junta de directores del Instituto de Investigación Heffter. El Dr. Summergrad recibe honorarios personales de CME Outfitters, Pharmasquire y universidades y asociaciones, por conferencias no promocionales; regalías de la Harvard University Press, Springer y la American Psychiatric Press; y honorarios por consultoría de Owl, Inc y Quartet Health Inc, todos los cuales son ajenos a la investigación actual. El Dr. Goodwin es investigador principal del National Institute for Health Research (NIHR); los puntos de vista expresados son suyos y no necesariamente los del National Health Service, el NIHR o el Departamento de Salud. Tiene una beca de Wellcome Trust, es propietario de acciones en PIVital y en los últimos tres años prestó sus servicios como consultor, asesor o conferencista en CME para AstraZeneca, Merck, Cephalon/Teva, Eli Lilly, Lundbeck, Medscape, Otsuka, PIVital, Pfizer, Servier, Sunovion y Takeda. Los otros autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....