El impuesto al azúcar en México podría traer consigo enormes beneficios para la salud y ahorrar costos

Liam Davenport

Conflictos de interés

11 de noviembre de 2016

Un impuesto nacional para reducir el consumo de bebidas azucaradas en México podría tener un impacto sustancial en las tasas de diabetes y muertes por enfermedades cardiovasculares (CV) y generar importantes ahorros de costos en atención a la salud en el transcurso de 10 años, predicen investigadores de Estados Unidos. [1]

El impuesto de 10% a las bebidas azucaradas a un peso mexicano/litro, fue introducido por el gobierno de México en 2014, ante la severa oposición de la industria.

Como lo informó Medscape, México tuvo el más alto consumo de bebidas azucaradas en el mundo en ese tiempo, en 162,7 litros por persona por año.

Y la tasa de diabetes de tipo 2 en México, "en la actualidad ocupa el lugar más alto en el mundo", observaron los autores de este nuevo ejercicio de modelación, dirigidos por la Dra. Kirsten Bibbins-Domingo, PhD, MAS, departamento de medicina, Universidad de California, San Francisco.

Estiman que una reducción de 10% en la ingesta de bebidas azucaradas, que está en el extremo más bajo de las estimaciones proyectadas del efecto del impuesto a los refrescos en México, podría dar lugar a casi 200.000 casos menos de diabetes y casi 20.000 muertes menos, así como ahorros en costos de casi 1000 millones de dólares internacionales en el curso de 10 años.

Su artículo fue publicado en PLOS Medicine el 1 de noviembre.

La Dra. Bibbins-Domingo y sus colaboradores manifiestan: "El consumo de bebidas azucaradas en México ha aumentado en los últimos años, de manera que las calorías adquiridas por éstas contribuyen ahora con una proporción sustancial a la ingesta calórica global. Nuestro modelo de las enfermedades cardiovasculares y diabetes en la población de este país señala que si el impuesto a dichas bebidas en México conduce a reducciones en su ingesta en toda la población, la normativa tendrá un profundo impacto en la morbilidad".

Es poco lo que se sabe sobre las consecuencias del impuesto a las bebidas azucaradas a más largo plazo

Los investigadores decidieron llevar a cabo su estudio para generar estimaciones de la repercusión del impuesto a los refrescos mexicanos a más largo plazo, que en la actualidad se desconocen; adaptaron el Modelo de Normativa para Enfermedades Cardiovasculares, que es un modelo de Markov, de simulación en computadora  sobre la incidencia, prevalencia, mortalidad y costos de trastornos relacionados con enfermedades cardiovasculares.

Utilizar estimaciones generadas de los datos de la cohorte original y de la cohorte de la descendencia del Estudio Cardiaco de Framingham permite determinar el grado de riesgo en adultos, de 35 a 94 años, sin enfermedades cardiovascularestomando en cuenta edad, género, presión arterial sistólica, índice de masa corporal, concentración de colesterol de las HDL, concentración de colesterol de las LDL, tabaquismo y diabetes mellitus de tipo 2.

Para aplicar el modelo a la población mexicana, los investigadores obtuvieron datos demográficos y estimaciones específicas de edad y género sexual de los factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares en adultos mexicanos.

Además, se estimaron complicaciones intrahospitalarias, muertes y tasas de mortalidad en pacientes con enfermedades cardiovasculares de 2010, y se calcularon los costos directos anuales de la atención médica por paciente.

Se utilizaron datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Mexicana de 2006 para determinar la ingesta calórica diaria a partir de las bebidas azucaradas, en tanto que se estimó su efecto sobre los factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares a partir de un análisis de estudios epidemiológicos.

Por último, el equipo analizó la probable repercusión del impuesto especial de 10% al consumo de bebidas azucaradas. Como lo informó con anterioridad Medscape, el primer año después de establecido el impuesto, las compras mensuales promedio de bebidas azucaradas descendieron 6%, alcanzando una disminución de 12% hacia diciembre de 2014.

Dado que esto es congruente con las estimaciones previas de que el impuesto conduciría a una disminución en el consumo de bebidas azucaradas, de 10 a 13%, en el análisis primario se dio por sentado una disminución de 10% en el consumo sostenido de éstas en el curso de 10 años y 39% de calorías derivadas de las mismas, remplazadas por las de otras fuentes.

Además, se llevó a cabo un análisis en el que se presupuso una reducción de 20% en la ingesta de bebidas azucaradas.

Los investigadores determinaron que en 2012 los hombres en México consumieron un promedio de 1,24 raciones debebidas azucaradas por día y las mujeres un promedio de 0,86 raciones. Por consiguiente, si no se realizara ningún cambio en el consumo de tales bebias, se presentarían 3,9 millones de casos nuevos de diabetes de tipo 2 y 1,2 millones de muertes por enfermedad cardiovascularentre 2013 y 2022 en adultos de 35 a 94 años.

Una reducción amplia de 10% en la ingesta de BEA en toda la población originaría una disminución en los nuevos casos de diabetes de tipo 2, de 189.300 en el mismo periodo, junto con 20.400 menos accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio y 18.999 menos muertes. El máximo impacto se observaría en individuos de 35 a 44 años.

Esta reducción en la morbilidad daría lugar a ahorros totales proyectados en los costos directos de atención a la salud relacionados con la diabetes, que sería de 983 millones de dólares internacionales en el curso de 10 años.

Además, si la reducción en el consumo de bebidas azucaradas alcanzara 20%, habría 368.600 menos casos nuevos de diabetes de tipo 2 entre 2013 y 2022, alcanzando un ahorro en costos directos por atención a la salud, de 1916 millones de dólares internacionales en el curso de 10 años.

El establecimiento de impuestos es sólo una parte de la ecuación

Los investigadores señalan en su artículo: "Aunque nuestros hallazgos parecen indicar que el impuesto podría traer consigo considerables beneficios para la salud y económicos, las disminuciones considerables y sostenidas en el consumo de bebidas azucaradas probablemente exigirán una combinación de estrategias que incluyan campañas en medios masivos, subsidios al consumo de alimentos sanos, información nutricional y restricciones a la comercialización, además de la aplicación del impuesto.

"El gobierno mexicano ha implementado otras iniciativas que podrían aumentar los efectos del impuesto, tales como directrices para que en las escuelas se sirvan alimentos y bebidas saludables, información nutricional obligatoria en la cara frontal de los envases y reglamentos en torno a la comercialización de alimentos y bebidas para niños", señalan.

Además, hay planes para que una porción de los ingresos por impuestos a las bebidas azucaradas se dirijan a programas para evitar y controlar la diabetes, "así como programas dirigidos a incrementar el acceso a agua potable en escuelas y espacios públicos (lo que incluye instalación y mantenimiento de fuentes de agua potable) y disminuir la subnutrición, lo cual podría incrementar los beneficios en la salud", concluyen.

La investigación fue respaldada por el Centro Internacional Fogarty de National Institutes of Health y por un apoyo económico para proyectos colaborativos del Instituto para México y Estados Unidos, de la Universidad de California y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México. Los autores han informado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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