La enfermedad psiquiátrica en los padres: indicador de violencia y suicidio en los hijos

Pam Harrison

Conflictos de interés

9 de septiembre de 2016

Según un estudio demográfico de cohortes danés, la presencia de una amplia variedad de enfermedades psiquiátricas en los padres aumenta de manera significativa la probabilidad de que sus hijos intenten el suicidio o tengan conductas agresivas o violentas después de los 15 años de edad.

La autora principal, la Dra. Pearl Mok de la Universidad de Manchester (Reino Unido), declaró a Medscape Noticias Médicas en un correo electrónico que "los hijos de padres con antecedente de enfermedad psiquiátrica y consumo de drogas pueden tener un riesgo más alto de sufrir otras adversidades, como estilos parentales inadecuados, maltrato, negligencia y privación económica".

Añadió que "la vulnerabilidad genética compartida a enfermedades psiquiátricas y a rasgos impulsivos-agresivos puede contribuir también en parte a estos asociaciones".

"Por tanto, pueden ser útiles las intervenciones para mejorar las habilidades de cuidado de los hijos y las relaciones parentales así como la terapia familiar".

Los hallazgos se publicaron en versión electrónica el 31 de agosto en JAMA Psychiatry. [1]

Incluyeron en el estudio a todas las personas nacidas en Dinamarca de padres daneses entre 1967 y 1997. Los participantes tenían que estar viviendo en dicho país a los 15 años de edad. En conjunto, la cohorte estaba formada por 1.743.525 personas, la mitad aproximadamente de sexo femenino.

Se hizo un seguimiento desde su cumpleaños número 15 hasta la aparición de un criterio de valoración adverso o hasta el año 2012, lo que sucediera antes.

Un total de 44.472 miembros de la cohorte (2,6% de la población de estudio) tuvieron un intento de suicidio inicial y 55.404 (3,2%) habían cometido un acto de violencia durante el periodo de estudio. La mediana de edad fue 21,6 años para el primer intento de suicidio y 20,6 para cometer el primer acto de violencia.

Los actos violentos fueron homicidio, agresión, estafa, robo a domicilio con agravantes, incendio provocado, posesión de arma en lugar público, amenazas violentas, extorsión, tráfico de seres humanos, rapto, secuestro, disturbio u otra alteración del orden público, terrorismo y todos los delitos sexuales con excepción de posesión de material pornográfico infantil.

Tasas más altas en todas las enfermedades psiquiátricas

La Dra. Mok señaló que "los antecedentes de enfermedad psiquiátrica de los padres de los miembros de la cohorte se obtuvieron del Psychiatric Central Research Register".

El equipo de investigadores halló que el riesgo de intento de suicidio y de actos violentos de los hijos era alto en todos los tipos de enfermedad psiquiátrica de los padres.

"La asociación entre enfermedad psiquiátrica parental e intento de suicidio y conducta agresiva o violenta fue también especialmente notable cuando el padre, la madre o ambos tenían un diagnóstico de trastorno de personalidad antisocial, consumo extremo de cannabis o intento de suicidio" de acuerdo a los investigadores.

Los índices de incidencia más altos estaban asociados a diagnósticos de trastorno de personalidad antisocial (intento de suicidio: 3,96; acto violento: 3,62), consumo excesivo de cannabis (intento de suicidio: 3,57; acto violento: 4,05) e intento de suicidio parental (intento de suicidio: 3,42; acto violento: 3,31).

Los investigadores explican que los trastornos del estado de ánimo en los padres, sobre todo el trastorno bipolar, estaban asociados a un aumento menos pronunciado del riesgo.

Señalan que "el riesgo de intento de suicidio y de acto violento de los hijos eran más altos en toda la variedad de enfermedades psiquiátricas de los padres, excepto en la enfermedad de Alzheimer, que no tenía una asociación estadísticamente significativa con la conducta violenta de los hijos".

Ambos progenitores afectados

La probabilidad de predisposición a una conducta violenta fue el doble en los hijos con ambos progenitores diagnosticados de enfermedad psiquiátrica que en los que solo el padre o la madre había sido diagnosticado de enfermedad psiquiátrica.

Los investigadores añaden que "las asociaciones entre enfermedad psiquiátrica en los padres y conducta violenta de los hijos fueron más firmes en las hijas que en los hijos (p < 0,001)". De nuevo, esto era más probable cuando ambos progenitores tenían antecedente de enfermedad psiquiátrica.

Los investigadores explican que las asociaciones entre enfermedad psiquiátrica de los padres e intento de suicido y conductas violentas de los hijos siguieron siendo significativos después de ajustar los factores socioeconómicos que podrían haber actuado como factores de confusión.

Como comentó la Dra. Mok a Medscape Noticias Médicas, el consumo de drogas y el trastorno de personalidad antisocial, así como la conducta suicida y la perpetración de actos violentos, se caracterizan a menudo por disregulación conductual y rasgos impulsivos-agresivos.

Observó que "otros estudios han señalado que estos rasgos son hereditarios y que la transmisión intergeneracional de estos rasgos puede contribuir al riesgo notablemente alto de conducta suicida y actos violentos en los que tienen un antecedente paterno de trastorno de personalidad antisocial, consumo de drogas o intento de suicidio".

La Dra. Mok destacó también el hecho de que en su estudio todos los casos de trastorno mental de los padres fueron suficientemente graves para precisar tratamiento especializado.

Aclaró que los investigadores no están indicando que el consumo de cannabis por los padres aumente por sí mismo el riesgo de intento de suicidio y de ser violentos para los hijos: "el parámetro que utilizamos solo define el extremo del espectro de consumo de cannabis".

"Y la intoxicación aguda, los síndromes de dependencia y de abstinencia, o los trastornos psicóticos pueden ser algunas de las razones de los ingresos en centros de atención especializada por consumo de cannabis".

Los autores del estudio recomiendan a todos los médicos que tratan adultos con enfermedades psiquiátricas evaluar las necesidades psicosociales de sus hijos e intervenir para intentar contrarrestar los efectos del consumo de drogas por los padres para bajar el riesgo de suicidio y de violencia en sus hijos.

Mucho que elogiar

En un editorial relacionado, el Dr. David Brent y la Dra. Nadine Melhem de la University of Pittsburg School of Medicine de Pennsylvania (Estados Unidos), y la Dra. Holly Wilcox de la Johns Hopkins University School of Medicine de Baltimore (Estados Unidos), afirman que hay "mucho que elogiar" en este estudio, como la amplia variedad de trastornos psiquiátricos analizados en los padres y el tamaño de la muestra.[2]

Por otra parte, creen que "puede estar sobrevalorada la influencia del trastorno psiquiátrico parental en el intento de suicidio y en la conducta violenta porque es probable la presencia de otros factores ambientales comunes correlacionados con el trastorno parental que pueden contribuir a la conducta suicida y a los actos violentos, como maltrato, separación de los padres o exposición intrauterina a alcohol o drogas".

Los autores del editorial señalan que la exposición intrauterina a sustancias tóxicas puede ayudar a explicar por qué el consumo de cannabis estaba tan implicado en el riesgo de conducta violenta.

También señalan que no se conocían los trastornos psiquiátricos en los hijos, o al menos no se habían registrado, y que es probable que la enfermedad psiquiátrica en los hijos sea una "vía final común que conecta los trastornos de los padres con la conducta suicida y la violencia de los hijos".

No obstante, los autores del editorial destacaron que el estudio puso de relieve un hallazgo importante, que cuando los pacientes con antecedente de consumo de drogas, trastorno antisocial o intento de suicidio reciben asistencia médica, los médicos deben evaluar también a sus hijos.

Para conseguirlo los médicos deben reconocer el hecho de que los trastornos psiquiátricos tienen tendencia a la agrupación familiar. Además, los autores del editorial afirman que la valoración de todos los hijos de padres afectados debe ser una "actividad clínica cubierta por los sistemas de salud públicos o por los seguros médicos".

Llegan a la conclusión de que "no se necesitan más estudios excelentes para convencernos de que es necesario invertir en la prevención de los trastornos mentales, la violencia y la conducta suicida".

Por último, señalan "lo que se necesita es voluntad científica y política para adaptar la infraestructura clínica y los criterios de cobertura médica a los hallazgos científicos y aplicar lo que sabemos ahora sobre prevención de "causas frecuentes de infelicidad familiar" para evitar el suicidio y la violencia en el futuro".

El estudio ha recibido una beca del European Research Council. La Dra. Mok ha declarado que no tiene conflicto de intereses. El Dr. Brent ha recibido derechos de autor de Guilford Press y de la versión electrónica autocalificada del Columbia Suicide Severity Rating Scale de ERT, Inc. También ha recibido pagos de Healthwise por asesoramiento como editor de la sección psiquiátrica UptoDate.

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