¿Está abrumando su espíritu el síndrome de desgaste profesional o "burnout"? Aquí hay algunos consejos

Leigh Page

Conflictos de interés

30 de agosto de 2016

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Retirarse del precipicio

El Dr. Hanscom, el cirujano ortopédico de Seattle, dice que combatió su propio "burnout" durante muchos años, lo cual incluyó un episodio de intento de suicidio, hasta que encontró una forma sorprendente de hacer frente a sus síntomas.

Sus experiencias encajan en el perfil clásico del médico "quemado". Cuando era un joven médico, "fui famoso por ser el tipo más genial bajo presión", dice. "Cuando las cosas iban mal, decía: 'Adelante, puedo tomarlo'. No pensaba que tuviese alguna ira, pero la estaba interiorizando".

Luego, alrededor de 1990, comenzó a experimentar una ansiedad invalidante que continuó durante una docena de años. "Comenzó con ataques de pánico y avanzó a un trastorno obsesivo-compulsivo franco", dice. "A simple vista, parecía estar viviendo una buena vida, pero era un absoluto desorden físico". Comenzó a experimentar dolor crónico en muchas partes del cuerpo.

Sus ansiedades se comenzaron a manifestar en pensamientos anómalos, como el desear matarse a sí mismo. "Mi reacción fue suprimir esos pensamientos", dice. "Pero cuanto más se trata de no pensar en algo, es más probable que se piense en ello".

En 2002, cuando tenía alrededor de 45 años, el Dr. Hanscom topó con un muro. "Ponderé todas mis opciones y decidí que todo había terminado. No veía ninguna salida", dice. Condujo a su casa desde el trabajo una noche, bajó la puerta de la cochera y dejó encendido el motor del automóvil. Sin embargo, después de algunos minutos lo apagó y entró a su casa. Se preocupó por el impacto que su suicidio tendría en su familia, dice.

Indagando en muchos libros de auto-ayuda para descifrar sus problemas, el Dr. Hanscom encontró uno que le recomendaba escribir sus pensamientos. Escribía sus pensamientos y destruía lo que escribía, y esto parecía relajarlo. "Escribí sobre todos los aspectos de mi vida, incluso las frustraciones de mi trabajo", dice. "La ira explotó fuera de mí", pero a las pocas semanas "me sentí un poco mejor y mi dolor crónico comenzó a desaparecer".

Más tarde, leyó que esta es una forma de reprogramación neurocognitiva, que postula que el acto de escribir los pensamientos y destruirlos crea nuevas vías de pensamiento. Este enfoque desvanece "pensamientos locos", como "quiero lanzarte un vaso de agua en la cara", dice. "Es un proceso de reconocer el pensamiento y luego separarse del mismo".

Además de escribir sus pensamientos y después destruir sus notas, el Dr. Hanscom practica su propia versión de atención plena. Esto implica "conectarse con sus sensaciones", dice. "Cuando se está teniendo un pensamiento obsesivo, se cambia la atención a una sensación, como la presión de la silla en la que se está sentado. "Estas acciones rápidas, que pone en práctica unas 20 a 30 veces al día, lo regresan a la realidad, dice.

Algo muy parecido a la táctica de atención plena utilizada por el Dr. Hanscom se observó en el estudio de 2009 sobre atención plena antes mencionado. En el estudio se citó "prestar atención a las sensaciones corporales y a las reacciones cognitivas y emocionales a las sensaciones, sin tratar de modificar las sensaciones en sí.

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