Insomnio en la menopausia: la terapia cognitiva conductual puede ofrecer ayuda a largo plazo

Megan Brooks

Conflictos de interés

1 de julio de 2016

DENVER. Tanto la terapia cognitiva conductual para el insomnio (CBT-I) como la terapia de restricción del sueño (SRT) alivian los síntomas de insomnio y fatiga en las mujeres menopáusicas. Sin embargo, a diferencia de la terapia de restricción del sueño, las mejoras en los síntomas de insomnio relacionadas con la terapia cognitiva conductual son "robustas", incluso seis meses después que termina el tratamiento.

Los hallazgos del estudio dirigido por el Dr. Vivek Pillai, PhD, del Sistema de Salud Henry Ford, en Detroit, Michigan, fueron presentados aquí, en el Congreso de las Associated Professional Sleep Societies, SLEEP 2016.

Según los investigadores, el insomnio "tiene una alta prevalencia en mujeres posmenopáusicas". El Dr. Pillai y sus colaboradores analizaron la eficacia de la terapia cognitiva conductual administrada por enfermera, en comparación con la terapia de restricción del sueño y una condición de control consistente en solo información en 88 mujeres mayores con insomnio relacionado con la menopausia.

Se efectuó detección de trastornos mentales y trastornos del sueño que representasen contraindicaciones en las mujeres, utilizando la Entrevista Clínica Estructurada para los trastornos del DSM-IV y la polisomnografía. Todas las mujeres demostraron un promedio de más de 45 minutos para despertar después del inicio del sueño, de acuerdo con la polisomnografía de dos noches. Se les asignó de manera aleatoria a seis semanas de terapia cognitiva conductual (n = 35), dos semanas de terapia de restricción del sueño (n = 28) o una condición de control de solo información durante seis semanas (n = 25).

Las mujeres completaron el Índice de Gravedad del Insomnio (ISI) y la Escala de Gravedad de la Fatiga (FSS) al inicio, una semana después del tratamiento y a los seis meses de seguimiento.

Las puntuaciones iniciales en el ISI fueron similares en los tres grupos (CBT-I, 14,54; SRT, 14,75; control, 15,8), lo mismo que las puntuaciones iniciales de Escala de Gravedad de la Fatiga (CBT-I, 32,46; SRT, 33,11; controles, 31,56).

Una semana después del tratamiento, las mujeres de los grupos con terapia cognitiva conductual (-8,33) y terapia de restricción del sueño (-6,54) demostraron una reducción significativamente mayor en las puntuaciones del Índice de Gravedad del Insomnio que sus homólogas del grupo de control (-1,80; p < 0,01).

Estas reducciones se mantuvieron en el grupo con terapia cognitiva conductual a los seis meses (-8,13) y fueron significativamente mayores que los cambios correspondientes en el grupo de control.

En cuanto a las puntuaciones en la Escala de Gravedad de la Fatiga, tanto el grupo con terapia cognitiva conductual (-5,39) como el que recibió terapia de restricción del sueño (-4,57) mostraron una reducción significativamente mayor (p < 0,05) a la semana después del tratamiento, que el grupo de control (0,37). No hubo diferencias intergrupales en la Escala de Gravedad de la Fatiga a los seis meses.

Estos resultados parecen indicar que la terapia cognitiva conductual y la terapia de restricción del sueño reducen los síntomas de insomnio y fatiga en las mujeres con insomnio menopáusico. Sin embargo, a diferencia de la terapia de restricción del sueño, las mejoras de los síntomas de insomnio relacionadas con la terapia cognitiva conductual persisten incluso seis meses después de finalizado el tratamiento.

En sus comentarios sobre los hallazgos para Medscape Medical News, laDra. Shelby Harris, doctora en psicología, directora del Centro de Medicina Conductual de Sueño, Trastornos del Sueño y la Vigilia, del Sistema de Salud Montefiore, en Nueva York, señaló que la restricción del sueño es "un componente de la terapia cognitiva conductual, y muy eficaz".

"En este nuevo estudio, querían ver si necesitamos hacer algo más o si podemos aplicar solamente la restricción del sueño. La restricción del sueño funcionó bien, pero la terapia cognitiva conductual, que es mucho más exhaustiva, funcionó mejor a largo plazo", dijo la Dra. Harris. "Por consiguiente, es mejor aplicar la terapia cognitiva conductual en la medida de lo posible. Los dos tratamientos tuvieron efectos satisfactorios inmediatamente después de concluido el estudio, pero en el seguimiento a seis meses, la terapia cognitiva conductual por lo general tuvo efectos más perdurables".

La Dra. Harris también señaló que solo hay "literatura incompleta" sobre las mujeres posmenopáusicas y la terapia cognitiva conductual.

"Es un campo de investigación en el que aún no se ha profundizado mucho. Este estudio fue interesante, por cuanto analizó la terapia cognitiva conductual frente a la restricción del sueño y hasta los seis meses".

El estudio fue financiado por National Institutes of Mental Health. Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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