Efectos sobre la salud de la contaminación del aire: ¿Qué sabemos?

Lucina Melesio

Conflictos de interés

21 de junio de 2016

Desde  marzo de 2016 la Ciudad de México ha registrado los niveles más altos de  contaminación que se han presentado en 14 años. En las últimas semanas, los  teléfonos celulares inteligentes de los capitalinos de la ciudad vibran varias  veces al día con alertas indicando los niveles elevados de contaminantes y las  limitaciones parciales a la circulación de vehículos particulares (medida establecida  desde 1989 por el gobierno ante las contingencias).

La  Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la contaminación del aire, tanto en  zonas rurales como en ciudades, causó 3.7 millones de muertes prematuras en el  mundo en 2012. Según la organización, 80% de estas muertes se debieron a  cardiopatías isquémicas e infartos, 14% a enfermedad pulmonar obstructiva  crónica o a infecciones respiratorias agudas bajas, y 6% a cáncer de pulmón. Estima  también que tal mortandad se debe a la exposición a las partículas suspendidas PM10,  partículas contaminantes que miden menos de 10 micrómetros de diámetro. Sin  embargo, la OMS también aclara que estas muertes pueden atribuirse a más de un  factor de riesgo simultáneo, como fumar; pero señala que algunas muertes por  cáncer de pulmón –por ejemplo– se hubieran evitado mejorando la calidad del  aire ambiental o dejando de fumar tabaco.

Los  ciudadanos de Latinoamérica diariamente se exponen a altas dosis de  contaminantes que tienen efectos negativos sobre su salud, un estudio estimó que un control de  políticas ambientales en la Ciudad de México, San Pablo y Santiago, permitiría  contrarrestar varios efectos nocivos sobre la salud de la contaminación del aire.  En un modelo que compara los escenarios entre no modificar las políticas  actuales y otro que contemplaba tomar medidas de reducción de la contaminación  entre el año 2000 y 2020, los autores del estudio calculan que las medidas de  reducción podrían evitar más de 156 mil muertes, 4 millones de ataques de asma,  300 mil visitas al pediatra, y cerca de 48 mil casos de bronquitos crónica. En  este escenario, el impacto económico sería nada desdeñable: un ahorro en gastos  de salud de unos 21 a 165 miles de millones de dólares americanos.

¿Partículas suspendidas y cáncer?

Los  riesgos asociados a la exposición a la contaminación del aire –tanto corta como  prolongada– varían desde irritación e inflamación de las vías respiratorias,  alergias y asma, hasta cambios en el ritmo cardiaco, enfermedades  cardiovasculares y respiratorias, infartos y muerte. Pero otro de los riesgos  es el cáncer.

En  diciembre de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer  (IARC) de la OMS, incluyó entre sus Monografías un volumen dedicado a la contaminación  ambiental.  En él determinó que la contaminación del aire es carcinogénica para los  humanos,  particularmente causante de  cáncer de pulmón. El reporte considera que las partículas suspendidas presentan  la mayor asociación en el aumento de la incidencia de este cáncer. También se  reporta evidencia epidemiológica de una asociación entre cáncer de vejiga y  exposición a ciertos contaminantes del aire, pero los resultados no fueron  concluyentes.

 
Ahora  estamos seguros de que  hay evidencia suficiente  que demuestra que la  contaminación del aire  causa cáncer de pulmón
 

"Ahora  estamos seguros de que hay evidencia suficiente que demuestra que la  contaminación del aire causa cáncer de pulmón", dijo a Medscape Dana Loomis,  jefe de sección adjunto del programa de monografías de la IARC; "finalmente se  ha establecido una relación causal".

Loomis  dijo además que los grupos vulnerables varían geográficamente, dependiendo de  diversos factores. "Por ejemplo, en América del Norte y en Europa, la gente más  pobre tiende a estar más expuesta a la contaminación ambiental, mientras que en  Latinoamérica la situación es al revés; la gente más rica presenta los niveles  de exposición más altas", dice Loomis. El investigador consideró que  posiblemente estas diferencias se deben a que los distintos sectores sociales  presentan diferentes niveles de exposición dependiendo de su cercanía a zonas  industriales y al tráfico vehicular, las cuales varían entre un país y otro.

Si bien  se han estudiado ampliamente los efectos de la contaminación de aire sobre la  salud, Loomis advierte que aún se necesitan hacer estudios sobre la composición  particular de la contaminación del aire en diferentes zonas geográficas, ya que  anticipa que los efectos sobre la salud variarán dependiendo del tipo de  partículas suspendidas en cada ambiente. Señaló que en particular hay pocos  datos específicos de ciudades en Asia y África, incluyendo China, en donde los  niveles de contaminación son sumamente elevados. 

"Controlar  la exposición a la contaminación del aire es prácticamente imposible para los  individuos….¡todos respiramos el mismo aire!", dice Loomis. "Por eso la  solución tendrá que venir de un cambio en las políticas públicas; el aire es un  bien común, un derecho común, y la responsabilidad de limpiarlo recae en los  gobiernos", dijo.

La contaminación abruma el corazón

Otra de  las consecuencias de la exposición crónica a la contaminación del aire es que  incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares. "Los resultados son  contundentes; hoy en día sabemos que la contaminación del aire sí causa  enfermedades cardiovasculares", dijo a Medscape Joel Kaufman, investigador de  la Universidad de Washington quien ha estudiado esta asociación desde hace  décadas. Kaufman explicó que esta causalidad es independiente del estilo de  vida y que sí está directamente relacionada con la exposición crónica a  contaminante. Él y su equipo han estudiado las relaciones de causalidad entre  contaminación del aire y riesgos de enfermedades cardiovasculares siguiendo a  grupos étnicos específicos y a diferentes sectores socioeconómicos. "No  encontramos una diferencia contundente en susceptibilidad entre diferentes  grupos étnicos, pero sí hemos visto que el sector socioeconómico juega un papel  relevante en esta asociación", dijo el investigador.

Los  trabajos de investigación de su equipo señalan que en América del Norte, los  grupos socioeconómicos más bajos tienen mayor riesgo de padecer enfermedades  cardiovasculares que los grupos que tienen mayor estatus.  ¿El motivo? "no sabemos muy bien, pero  creemos que los factores de estrés que tienen estos sectores pueden ser un  factor que contribuya a incrementar su riesgo a padecer estas enfermedades",  dice Kaufman. Sin embargo, sus estudios indican que no es el nivel  socioeconómico del individuo el que determina el nivel de riesgo, sino el del  vecindario, pero aún no cuentan con una explicación contundente.

 
No hemos encontrado evidencia de que los humanos nos estemos adaptando a la contaminación
 

En el  laboratorio de Kaufman aún trabajan en encontrar las relaciones dosis-respuesta  entre exposición a contaminantes y riesgo, y el siguiente paso en sus  investigaciones será determinar estas relaciones a largo plazo. Al consultarlo  sobre la posibilidad de adaptación a ambientes contaminados, el investigador  dijo "no hemos encontrado evidencia alguna de que los humanos nos estemos  adaptando a la contaminación... Hemos visto que estos contaminantes son tóxicos  a casi cualquier concentración que hemos encontrado hasta ahora, así que hay  que tener mucho cuidado en pensar que la gente se puede adaptar, porque parece  claro que estos contaminantes no se prestan para ello".

Hábitos saludables: ¿ejercitarse o no  ejercitarse?

Si bien  es cierto que el ejercicio regular tiene efectos positivos sobre la salud de  los individuos, también es cierto que ejercitarse cuando la contaminación del  aire es elevada incrementa los riesgos a la salud. Un estudio de revisión de 2004 encontró que los individuos que  se ejercitan en ambientes contaminados presentan un riesgo mayor de padecer los  efectos adversos conocidos sobre la salud debido a un incremento en la  respiración y la deposición de las partículas en los pulmones de los  contaminantes tóxicos inhalados. Los autores del estudio sugieren a los médicos  recomendar a sus pacientes que tomen medidas que minimicen su exposición a  estas toxinas ambientales.

Así, la Comisión Ambiental de la Ciudad de  México –por ejemplo– recomienda a sus ciudadanos seguir ciertas precauciones  para proteger su salud. En sus comunicados recomienda que "los niños,  adultos mayores y personas con problemas respiratorios y cardiovasculares  permanezcan en interiores en las horas de máxima concentración; que los niños,  jóvenes y adultos mayores eviten las actividades deportivas al aire libre; que  los deportistas se abstengan de realizar ejercicio en exteriores o desarrollar  actividades que requieran un esfuerzo vigoroso; que la población en general  evite las actividades deportivas y de recreación al aire libre", entre otras  recomendaciones.

Sin embargo, el dilema de ejercitarse o no  ejercitarse sigue siendo uno vigente. Un estudio de 2015 realizado en Dinamarca analizó  los efectos combinados de la actividad física con la contaminación del aire en  la mortalidad de adultos mayores de zonas urbanas. Los resultados: "la  exposición a altos niveles de contaminantes relacionados con el tráfico no  modificó las asociaciones [a la mortalidad], indicando que hay efectos  benéficos de la actividad física sobre la mortalidad", aunque los autores  advierten que los estudios deben replicarse en otras ciudades.

“Ésa es la pregunta del millón de dólares”,  dijo a Medscape Michael Koehle, investigador asociado de la Universidad de  British Columbia quien estudia las asociaciones entre contaminación ambiental y  el ejercicio. “Por el momento, los estudios señalan que dadas las mismas  condiciones de exposición a la contaminación –comparando donde viven–, las  personas que se ejercitan son más saludables que aquellas que no lo hacen, pero  esto solo aplica para las personas sanas que no padecen enfermedades  cardiovasculares o pulmonares”, agregó.

Koehle  explicó que cuando nos ejercitamos incrementamos nuestra exposición a los  contaminantes debido a que aumenta nuestro metabolismo y respiramos más que  cuando estamos en reposo, además de que tendemos a respirar por la boca  (nuestra nariz filtra parcialmente el aire que respiramos, pero cuando  respiramos por la boca el aire salta ese filtro). Es por este motivo que  ejercitarse se vuelve motivo de preocupación. Pero según Koehle, "los beneficios  de ejercitarse son incontrovertibles, y la actividad diaria es un factor  protector para un rango de enfermedades que incluye cáncer, enfermedades  cardiovasculares y diabetes".

 
La mejor estrategia para ejercitarse es separarse temporal y espacialmente de la contaminación
 

Por ello, el investigador dice que la mejor  estrategia para quienes hacen ejercicio es separarse temporal y espacialmente  de la contaminación, por ejemplo, realizando las actividades lejos del tráfico  vehicular y en horas del día en que los niveles de contaminación son menos  elevados. “Las personas que desean ejercitarse pueden utilizar servicios como Plume Labs, que no solamente brindan  indicadores de los niveles actuales de contaminación, sino también predicciones  para el resto del día basados en tendencias anteriores como el clima”.

"La contaminación ambiental es una receta  complicada que depende la localidad, del tiempo del día, y de una miríada de  factores. Este es un nuevo campo de investigación y aún hay mucho por  investigar", dijo Koehle.

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