La actividad física intensa reduce el riesgo de 13 tumores malignos

Liam Davenport

Conflictos de interés

23 de mayo de 2016

Los mayores  grados de actividad física durante el tiempo libre se relacionan con una  disminución significativa del riesgo de presentar diversos tumores malignos,  según revelan los resultados de un análisis combinado de datos de más de un  millón de europeos y estadounidenses.

Los hallazgos, publicados en versión electrónica el 16 de mayo en JAMA  Internal Medicine, indican que los mayores grados de actividad física  redujeron el riesgo de presentación de cáncer en 13 de los 26 tipos de cáncer  que se analizaron.

Para el grupo de  13 neoplasias malignas, la reducción del riesgo fluctuó de 10% a 42 por ciento.

Los tumores  malignos afectados fueron adenocarcinoma esofágico (hazard ratio [HR]: 0,58), cáncer de hígado (HR: 0,73), cáncer de  pulmón (HR: 0,74), cáncer de riñón (HR: 0,77), cáncer del cardias gástrico (HR:  0,78), cáncer endometrial (HR: 0,79), leucemia mieloide (HR: 0,80), mieloma  (HR: 0,83), cáncer de colon (HR: 0,84), cáncer de cabeza y cuello (HR: 0,85),  cáncer rectal (HR: 0,87), cáncer de la vejiga (HR: 0,87) y cáncer de mama (HR:  0,90).

Los tumores  malignos con riesgo no afectado favorablemente por la actividad física fueron  los de próstata y el melanoma.

Los  investigadores dicen: "Estos hallazgos respaldan promover la actividad  como un componente decisivo de la prevención de cáncer en toda la población,  así como medidas de control".

En un editorial complementario,  la Dra. Marilie D.  Gammon, de la Escuela de Salud Pública Gillings, en la Universidad de Carolina  del Norte en Chapel Hill, describió los hallazgos como "muy  interesantes", pues subrayan la importancia de la actividad física durante  el tiempo libre como una posible estrategia para la reducción del riesgo que  haría posible disminuir la morbilidad por cáncer en Estados Unidos y en el  extranjero".

Resalta la  necesidad de más investigación sobre los mecanismos subyacentes de la relación  entre la actividad física y el cáncer y sobre la coordinación decisiva de la  exposición al ejercicio, así como los tipos y los grados de actividad que  tienen más impacto.

El investigador  principal, el Dr. Steven C. Moore, maestro en salud pública del Instituto  Nacional de Cáncer, en Bethesda, Maryland, dijo a Medscape Medical News que se han propuesto tres mecanismos de la  relación entre la actividad física y la disminución del riesgo de cáncer.

El primero,  explicó, es a través de las hormonas sexuales. Estudios previos han demostrado,  por ejemplo, que los estrógenos tienen concentraciones más bajas en mujeres  físicamente activas. "La segunda hipótesis es la relacionada con la  insulina, la cual señala que las personas activas tienen menos concentraciones  de insulina y la propia insulina puede ser un factor de riesgo para el  cáncer", dijo.

La tercera está  relacionada con la inflamación y los estudios indican que el ejercicio está  vinculado a menores grados de marcadores inflamatorios y que la inflamación  "es un factor de riesgo para el cáncer en general".

Aunque al  parecer, con base en los hallazgos actuales, la relación entre la actividad  física y el riesgo de cáncer es más intensa para los tumores malignos  gastroesofágicos y hematológicos, no fue posible determinar cuál de las  hipótesis explica mejor la interrelación.

El Dr. Moore  dijo: "Es difícil identificarla con exactitud, pues en el estudio ideal se  mediría la actividad física y los factores inflamatorios medidos y el desenlace  de cáncer, pero nadie ha llevado a cabo ese estudio".

No obstante, los  hallazgos fortalecen las recomendaciones sobre los grados mínimos de actividad  en virtud de que el mensaje de que el ejercicio disminuye el riesgo de cáncer  puede añadirse al de las enfermedades cardiovasculares.

El Dr. Moore  señaló: "Por lo que respecta a lograr que las personas se mantengan  activas, depende del número de colectivos y el número de sectores que invierten  en impulsarlo como un mensaje de salud pública".

Para él, el  estudio "al menos en parte alinea la evidencia del cáncer con la evidencia  de enfermedades cardiacas".

El Dr. Moore  dijo: "En otras palabras, ahora hay suficiente evidencia que indica que la  actividad física puede ser una parte importante para la prevención del cáncer y  de los mensajes de control, de manera que puede impulsarse dentro del sector de  investigación y no sólo dentro de éste, sino tal vez también en el de los  promotores del apoyo a los pacientes".

Detalles del estudio

Para el análisis,  los investigadores combinaron datos de 12 cohortes prospectivas de Europa y  Estados Unidos, que incluían actividad física notificada por los propios  pacientes, lo que generó un total de 1,44 millones de individuos (mediana de  edad: 59 años).

Dado que se  utilizaron diferentes medidas de actividad física en los estudios, el equipo  convirtió la actividad en equivalentes metabólicos (MET), en la que el  ejercicio de intensidad moderada se definió como tres o más MET. El grado de  actividad mediana fue el equivalente de 150 minutos de actividad de intensidad  moderada por semana, o 75 minutos de intensidad vigorosa, o la combinación  equivalente.

Los mayores  grados de actividad física de esparcimiento se relacionaron con una menor edad,  más formación educativa, menos índice de masa corporal (IMC) y menos  probabilidades de tabaquismo activo.

Durante una  mediana de seguimiento de 11 años, hubo 186.932 casos nuevos de cáncer.

Los  investigadores determinaron que los mayores grados de actividad física se  relacionaban con un incremento en el riesgo de cáncer de próstata (hazard ratio [HR]: 1,05) y melanoma  maligno (HR: 1,27). El análisis adicional demostró que lo último fue  estadísticamente significativo sólo en regiones estadounidenses donde existen  mayores grados de radiación ultravioleta solar (HR: 1,26).

Hubo indicios de  relaciones entre un aumento de la actividad física y una disminución del riesgo  de cáncer de la vesícula, cáncer del intestino delgado y linfomas no Hodgkin.

Se estimó que la  actividad física se relacionó con una reducción global del 7% en el riesgo de  presentación de cáncer (HR: 0,93).

Aunque el IMC  redujo la relación para varios tipos de cáncer, 10 de las relaciones inversas  se mantuvieron significativas después del ajuste. El tabaquismo modificó la  relación únicamente para el cáncer de pulmón.

La editorialista,  Dra. Gammon dijo a Medscape Medical News que el análisis combinado ha fortalecido la evidencia de una relación entre la  actividad física y algunos de los tumores malignos más infrecuentes. La Dra.  Gammon dijo: "Realmente es agradable poder integrarlo todo, pues cada uno  de los estudios de manera individual no tenía la suficiente potencia".

Considera que la  intensidad y la duración de la actividad física necesarias para reducir el  riesgo de cáncer probablemente es específica del tumor. "Por ejemplo, nos  resultó mucho más fácil descifrar que la actividad física se relacionaba con  cáncer de colon, pero fue mucho más difícil hacerlo con el de mama, y creo que  es posible que esto tenga que ver con la dosis y la intensidad".

Añadió: "Creo que vamos a necesitar realizar más estudios de tipo  individual para tratar de determinar mejor esto en la realidad, pero por ahora,  diría que la mejor evidencia es lo que CDC está recomendando."

La Dra. Gammon  terminó diciendo que "es realmente esperanzador" tener la posibilidad  de "una estrategia tan satisfactoria para reducir el riesgo de  presentación de cáncer, pues algunos de los tumores malignos en esa lista son  muy infrecuentes y muy letales".

El estudio fue respaldado por el Programa de Investigación  Intramural del National  Institutes of Health. La investigación  analizada en el editorial fue respaldada en parte por apoyos económicos del National  Institutes of Health. Los autores y los  editorialistas han declarado no tener ningún conflicto de interés económico  pertinente.

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