El riesgo cardiovascular aumenta y luego desciende después de la ingesta moderada de alcohol pero se mantiene elevado con la bebida intensa: metanálisis

Heartwire de Medscape

Conflictos de interés

10 de marzo de 2016

PHOENIX, AZ. En un metanálisis, el consumo moderado de alcohol se relacionó con más riesgo de presentar un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular a las pocas horas, pero con menos riesgo de tener estos desenlaces al cabo de un día o una semana.[1] Sin embargo, la bebida intensa se relacionó con un incremento constante en el riesgo de IM o accidente cerebrovascular al cabo de horas, un día o una semana.

La Dra. Elizabeth Mostofsky (Centro Médico Beth Israel Deaconess, Boston, MA) informó estos hallazgos en una sesión de carteles aquí en el congreso Sesiones Científicas de Epidemiología y Prevención y Estilo de Vida y Salud Cardiometabólica (EPI|Lifestyle) 2016 de la American Heart Association (AHA); el estudio fue publicado simultáneamente en Circulation.

"Inmediatamente después del consumo moderado de alcohol, hay un incremento transitorio en el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular; en esta primera hora, hay un pico en el riesgo", dijo a heartwire  de Medscape. "Sin embargo, al cabo de un día, la relación desapareció y de hecho, tuvo un efecto protector; existe menos riesgo de presentar un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular hemorrágico al cabo de un día, y hay una disminución del riesgo de presentar un accidente cerebrovascular isquémico al cabo de una semana".

Este es uno de los primeros estudios en esclarecer cómo el consumo de alcohol está vinculado a desenlaces cardiovasculares agudos, pero no puede demostrar una causa y efecto, advirtió.

No obstante, respalda las directrices de la American Heart Association que señalan que "si se consume bebidas alcohólicas, hay que hacerlo con moderación", añadió, en las que la bebida moderada se define como una o menos bebidas por día para las mujeres y dos o menos bebidas por día para los hombres (una bebida es 355 ml de cerveza, 150 ml de vino o 45 ml de licor, cada una de las cuales contiene alrededor de 15 g de alcohol).

Riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular poco después de consumir alcohol

Los investigadores plantearon la hipótesis de que en comparación con no beber alcohol, consumir una cantidad moderada conlleva un incremento inmediato en el riesgo de complicaciones cardiovasculares seguido de una disminución del riesgo de complicaciones cardiacas después de 24 horas, en tanto que el consumo intenso de alcohol se relaciona con un mayor grado de riesgo cardiovascular inmediato y duradero.

Identificaron 16 estudios de casos y testigos y siete de cruzamiento de casos que analizaron el consumo de alcohol y la presentación de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular al cabo de una semana, los cuales fueron publicados entre 1987 y 2015 y fueron efectuados en Europa (12), Nueva Zelanda y Australia (seis), Estados Unidos (cuatro) y múltiples países (uno).

Alistaron a 29.457 participantes e informaron sobre 17.986 casos de infarto de miocardio, 2599 casos de accidente cerebrovascular isquémico y 1262 casos de accidente cerebrovascular hemorrágico. La mayoría de los estudios (20) contaron con la participación de hombres y mujeres, pero sólo en seis estudios se presentaron estimaciones específicas de género sexual.

El consumo de alcohol fue evaluado principalmente mediante entrevistas (20 estudios) y con menos frecuencia a través de un cuestionario (tres estudios).

Los estudios mostraron un efecto de dosis-respuesta y un efecto protector con la bebida moderada, pero no con la bebida intensa.

El riesgo relativo de infarto de miocardio fue 0,67 al cabo de un día de consumir cerca de dos bebidas/día (28 g de alcohol), pero fue 1,59 en el primer día de beber alrededor de nueve bebidas/día (108 gramos de alcohol) en comparación con no consumir alcohol.

Consumir dos a cuatro bebidas al día se relacionó con una disminución del 30% en el riesgo de presentar un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular hemorrágico al cabo de un día, en tanto que consumir alrededor de seis bebidas a la semana (75 g de alcohol/semana) se relacionó con una disminución del 19% en el riesgo de presentar accidente cerebrovascular isquémico al cabo de una semana, en comparación con no beber alcohol.

No obstante, consumir seis a nueve bebidas al día se relacionó con un aumento de 1,3 a 2,3 tantos en el riesgo relativo de presentar un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular al cabo de un día, y consumir nueve a 30 bebidas a la semana se relacionó con un aumento de 2,25 a 6,2 tantos en el riesgo de presentar un infarto de miocardio o accidente cerebrovascular en el lapso de una semana.

"Nuestro análisis de la dosis-respuesta indica que luego de 24 horas, los bebedores moderados pueden presentar un menor riesgo de una complicación cardiovascular en comparación con otras ocasiones, en tanto que el consumo intenso de alcohol conlleva más riesgo aun después de 24 horas", señalan Mostofsky y colaboradores.

Estudios previos en hombres han demostrado que el consumo, por ejemplo, de una a dos bebidas al día cuatro días a la semana disminuye el riesgo cardiovascular, más que consumir la misma cantidad en menos días.

"Por consiguiente, es posible que con el tiempo los individuos que consumen con frecuencia pequeñas cantidades de alcohol experimenten un aumento temporal del riesgo, pero esto puede ser compensado en parte por los beneficios protectores subsiguientes en las horas subsiguientes al consumo, en tanto que el consumo de grandes cantidades de alcohol a la vez puede dar por resultado un riesgo inmediato bruscamente más alto y los episodios repetidos de consumo de bebidas producen un riesgo más elevado a largo plazo", señalan.

Al pedirle sus comentarios, la Dra. Ana Baylin (Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, Ann Arbor) señaló que los participantes habían tenido un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular y luego se les preguntó sobre su ingesta reciente de alcohol. "Aunque existe mucha investigación sobre los efectos crónicos del alcohol, no se dispone de mucha sobre los efectos agudos, y este estudio ha tratado de resumir la escasa bibliografía y, por tanto, ha cubierto una brecha en la literatura", dijo.

Se necesita más investigación para determinar si el efecto del alcohol difiere según grupo étnico, género sexual o antecedente genético, ya que, por ejemplo, el efecto protector de la ingesta moderada de alcohol en forma crónica, se observa principalmente en poblaciones de origen europeo, pero no en asiáticos. "Estas son cuestiones muy importantes que aún no tienen respuesta", según Baylin.

Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés pertinente.

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