Zika: Historia de un virus emergente

Dr. Marc M. Gozlan

Conflictos de interés

29 de febrero de 2016

Un virus previamente desconocido

Los investigadores informaron el aislamiento de un virus que previamente no se había registrado. [1]  Describieron el aislamiento del virus Zika de la sangre de un mono Rhesus centinela febril, enjaulado en la cubierta forestal de zika, y el segundo aislamiento realizado de un lote de mosquitos A. africanus capturados en enero de 1948 en el mismo bosque tropical. Las pruebas de neutralización cruzada indicaron que el virus Zika no estaba relacionado con el virus de la fiebre amarilla, el agente infeccioso que habían estudiado durante muchos años. [1]

Los investigadores decidieron evaluar los sueros humanos para detectar la presencia de anticuerpos contra el virus Zika. Esta evaluación seroepidemiológica preliminar demostró que 6,1% de las 99 muestras de suero humano evaluadas eran positivas; neutralizaron más de 100 LD50 del virus ("LD" designa la dosis letal en ratones).[4] Se demostró también que el virus Zika era muy neurótropo en los ratones. Después de la inoculación intracerebral, el examen histopatológico de los roedores sacrificados en el primer día de los signos de infección demostró que los cambios patológicos estaban confinados al sistema nervioso central.[4]

"Se han observado diversas etapas de infiltración y degeneración como reblandecimiento generalizado en los cerebros de algunos ratones; también se ha identificado degeneración neuronal e infiltración celular en las médulas", escribió Dick en 1952. Añadió: "Los datos disponibles indican que el virus Zika no es idéntico a algún virus conocido. La gama de hospederos limitada, la dificultad de adaptación del virus a los ratones y la infección no manifiesta en los simios después de la inoculación con el virus del cerebro de ratón, parecen indicar una similitud con el virus del dengue".[4]

El notable neurotropismo del virus Zika en los ratones contrastaba con una falta de neurotropismo en simios, ratas algodoneras, conejillos de indias y conejos. No se sabía si el virus Zika produciría enfermedad clínica o infección latente en los seres humanos, pero la falta de una enfermedad reconocida relacionada con el zika no significaba que fuese infrecuente o que no tuviese importancia.[4]

No fue sino hasta 1954 (dos años después del primer aislamiento del virus Zika) que un médico informó la primera descripción clínica de una infección humana causada por el virus Zika. MacNamara[6] informó el caso de una niña africana de 10 años que estaba presentando fiebre y cefalea y cuya temperatura alcanzó los 38,2°C en el quinto día de la enfermedad. A seis ratones se les efectuó la inoculación intracerebral con el suero de la niña. Cuatro de los ratones se enfermaron en el día 7 y uno en el día 8, y todos murieron. Las pruebas demostraron que el suero de un mono Rhesus inmunizado mediante inoculación con el virus Zika podía neutralizar el virus aislado del cerebro del ratón. La respuesta serológica a la infección era no intensa en la niña y se restableció por completo al cabo de seis semanas.

Al mismo tiempo que se aisló el virus Zika de esta niña de 10 años, se identificaron infecciones por el virus en dos hombres africanos, que mostraron ictericia transitoria y un incremento de los anticuerpos séricos contra el virus. Los tres pacientes acudieron a un dispensario en la parte oriental de Nigeria durante un brote de ictericia, que se sospechó era causado por la fiebre amarilla.[6]

Al mismo tiempo, los investigadores sospecharon que el virus Zika podía transmitirse a seres humanos a través de los mosquitos, pero no se sabía nada del cuadro clínico de una infección por zika en seres humanos. Los monos Rhesus habían mostrado una respuesta clínica mínima a la infección por zika. William Bearcroft, un investigador del Consejo Africano Occidental para Laboratorios de Investigación Médica en Lagos, Nigeria, quiso saber más. Bearcroft decidió inocular a un voluntario con el virus. Esta infección experimental fue comunicada en 1956, cuatro años después del aislamiento inicial del virus Zika de un mono Rhesus y de mosquitos [7] (Figura 4).

Figura 4. Artículo de Bearcroft en Transactions of the Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene. [7]

Comentario

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